1 de agosto de 2016

Rincones para perderse: Cascadas de Altube y Corraladas


Hablar de cascadas cerca de Bilbao es sinónimo de hablar del gran salto del Nervión y de la cascada de Gujuli, pero a veces, a base de recopilar información, o por pura casualidad, uno se puede encontrar con auténticas sorpresas. Saltos de agua como los que me ocupan hoy y que te trasladan a lugares imposibles de imaginar a tan sólo doscientos metros de una autopista.

Mi “paseo” comienza unos dos kilómetros antes de alcanzar el alto del puerto de Altube por la carretera A-624 dirección Vitoria. Justo tras pasar al lado de los caseríos Etxebarría y Olabarrieta abandonamos la carretera a mano derecha por una pista para inmediatamente dejar el coche aparcado en una pequeña explanada. Ya caminando se desciende por la pista hasta alcanzar el cauce del río.

Tengo que indicar que a las cascadas se puede acceder desde varios sitios y que seguramente la ruta más “complicada” es la que he elegido yo, remontando el curso del río por un senderillo que, a través de la abundante vegetación, se va difuminando hasta casi desaparecer en algunos tramos, aunque no hay pérdida alguna, se trata de remontar el río hasta alcanzar las cascadas, pero dependiendo de lo cerca que vayamos del río puede que nos veamos obligados a cambiar de orilla en más de una ocasión para salvar algunos obstáculos o la fuerte pendiente y eso, dependiendo del caudal puede resultar peligroso. Yo recomiendo mantenerse siempre por la margen izquierda aunque en algún momento haya que separarse del río y dar pequeños rodeos, más que nada porque la parte más bonita de las cascadas hay que remontarla por esta parte del cauce por un camino bien marcado.

Pero la primera sorpresa nos la encontraremos mucho antes de llegar a los saltos de agua del arroyo Corraladas, principal objetivo de esta salida. Apenas 10 o 15 minutos después de comenzar la ruta nos daremos de bruces con un espectacular salto, es la cascada del río Altube. No tenía ninguna referencia de ella, pero ya sólo por verla merece la pena acercarse hasta aquí, así que fue una muy grata sorpresa, un sucedáneo de lo que nos espera más arriba.

De esta forma se alcanzan las cascadas de Corraladas. Un salto tras otro, cada uno más espectacular que el anterior. Hay que seguir el sendero hasta el final, hasta llegar a la última cascada, la más alta e impresionante, porque aunque en algún momento parezca que la cosa se ha acabado no es así. Este último salto es inconfundible, un salto vertical de varios metros donde parece que el agua cae directamente del cielo. 

Para la vuelta se me hizo un poco tarde y por miedo a que oscureciera siguiendo el a veces difuso y empinado camino del río, tomé un sendero que parte por debajo de la última cascada y que enseguida deriva en una pista que, hacia la izquierda se dirige hacia Belauntza y por la derecha, siguiendo siempre la pista principal en sentido descendente, lleva de nuevo a la carretera A-624, pero unos dos kilómetros por debajo del lugar donde dejé aparcado el coche. No tengo track de la ruta exacta que hice porque no tenía activada la grabación en el móvil, pero en la parte final me desvié de la pista de tierra para bajar por lo que parecía otra pista en desuso hacia el cauce del río, de hecho al final bajé monte a través un tramo, pero sin complicaciones ya que el terreno está bastante despejado, así pude retomar el camino de ida por una zona donde estaba bien marcado ya que no me apetecía meterme dos kilómetros de carretera cuesta arriba, además entonces sí que se me hubiera hecho de noche.

En fin, todo un descubrimiento y un sitio que habrá que visitar en época de lluvias porque verlo con mucha agua debe ser espectacular.



 


 

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