17 de enero de 2014

Alluitz y casi el paso del infierno

13 de octubre de 2013

Visita relámpago de mi cuñado “el montañero”, pues ya sabemos lo que toca, repetir ruta. Pero vamos, que esta subida es para hacerla una y otra vez, sobre todo si quieres tener un subidón de adrenalina.

El acercamiento al Alluitz no tiene ningún misterio, dejamos el coche en las canteras de Atxarte, bajo las paredes del Untxillatx y nos dirigimos al collado de Artola, a la izquierda el Astxiki y a la derecha el Alluitz. Dejamos el Astxiki para la bajada, si es que tenemos tiempo, y nos centramos en el Alluitz.
 
Astxiki


La senda asciende poco a poco y nos lleva como si fuésemos a rodear la montaña por un apacible camino sin apenas desnivel, pero esto dura muy poco ya que enseguida la cosa se pone bastante cuesta arriba. Al principio por una zona un tanto incómoda y resbaladiza, con muchas piedras sueltas, por lo que hay que subir, y sobre todo, bajar con cuidado.
 
Pequeña pedrera

Superado este primer tramo se afronta la parte más dura de la subida, alguna vez he comentado que es mejor no mirar hacia arriba y subir pasito a pasito, sin prisa, pero sin pausa. De esta forma alcanzamos el cordal del Alluitz, con su vértice geodésico a la vista y con ganas de ver lo que hay más allá. Yo ya lo conozco, pero para mi cuñado es la primera vez.
 
Cordal hacia la cima

Una vez en la cima el paso del infierno ya es perfectamente visible. La caída hacia este lado de la montaña es impresionante. Justo antes de llegar nosotros a la cima un grupo de montañeros lo ha pasado y nos lo hemos perdido. Nosotros tenemos intención de acercarnos para echar un vistazo y después ya veremos si hay lo que tiene que haber.

Hacia el paso nos dirigimos cuando nos cruzamos con el grupo de montañeros que lo habían cruzado antes, parece que su intención no era hacer el cresterío integro y nosotros nos hemos vuelto a perder el espectáculo de verles pasar.
Tras avanzar por el cordal, no sin mucho cuidado, porque la verdad es que hay algunos tramos que como tropieces tampoco lo cuentas, alcanzamos la estrecha chimenea que hay que destrepar para llegar al inicio del paso. Hasta aquí ya llegué una de las veces que he subido al Alluitz, así que voy por delante hasta llegar casi al borde mismo del paso. Me he quedado pegado de espaldas a la roca, frente a otro abismo, esperando a mi cuñado, pero se ha quedado atascado en la chimenea y algo le dice que es mejor darse la vuelta, así que se vuelve para atrás y me deja allí, abandonado a mi suerte…
 
Atascado en la chimenea

Si el sitio en el que estoy ya impresiona no quiero ni pensar cómo será estar sobre el paso del infierno, así que a mí algo también me dice que será mejor dejarlo para otra vez y voy a reunirme con mi cuñado para regresa al abrigo de la cima. Desde allí aprovechamos para observar durante un rato la imponente estampa que ofrece el paso.
 
Paso del infierno

Creo que mi cuñado ya no está para este tipo de emociones, pero se va contento para casa. Y yo creo que aún tengo tiempo y ganas para hacer este cresterío, así que por hoy sólo nos queda descender y disfrutar del paisaje y las habilidades de los escaladores sobre las paredes de la escuela de Atxarte.

Escalando en Atxarte



f o t o s

Música de Dido: "White Flag"

 

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