18 de marzo de 2013

Aiako Harria: Muganix (758), Hirumugarrieta (811), Txurrumurru (828) y Erroilbide (837)

10 de marzo de 2013

Visita de mi cuñado “el montañero” = repetir ruta, pero esta vez es diferente porque el que está dispuesto a repetir  es él. Su intención es llevarme al Beriain, cima que ya ha subido, pero a última hora cambia de idea y se decanta por Aiako Harria. Hace tiempo que intentó esta ascensión desde el puerto de Aritxulegi, pero sólo pudo subir a la cima de Erroilbide ya que al intentar el Txurrumurru parece que se le atragantó el famoso paso de la anilla y se dio media vuelta. Y yo sólo las conozco de verlas en foto, pero también tenía ganas de visitar este macizo, así que nos vamos para Oiartzun.

Comenzamos la ruta en el concurrido aparcamiento del collado de Elurretxe, y a pesar de que ya son las once de la mañana el primer tramo de subida está bastante concurrido, aunque más tarde nos daremos cuenta de que mucha gente se queda en el Hirumugarrieta para después regresar a Elurretxe, lo cual no es de extrañar ya que la subida hasta Hirumugarrieta es bastante cómoda y accesible para personas de todas las edades. Antes de alcanzar el Hirumugarrieta tenemos otra cima, Muganix, que de no ser por su pequeño buzón pasaría completamente desapercibida. Está bien para que los menos habituados se tomen un respiro y cojan aire mientras se disfruta de las impresionantes vistas sobre la costa vasco francesa, la cima de Larrun y, más al este, los pirineos, pero es mejor llegar hasta el buzón de Hirumugarrieta para disfrutar del paisaje desde un poco más arriba.


Cima de Muganix

A partir de aquí la cantidad de gente que realiza la ruta de forma integral para hacer todas las cimas de Aiako Harria desciende notablemente, aunque aún son bastantes los que se aventuran a trepar y destrepar por las chimeneas de roca granítica que dan acceso a algunos espolones carentes de nombre y de buzón, pero que contribuyen a hacer la ruta muy agradable y divertida. Además el día acompaña en lo climatológico, aunque en las zonas más expuestas sopla un airecillo bastante fresco.


Trepando

Una cómoda trepada nos lleva hasta la cumbre de Txurrumurru y su vistoso buzón. Estamos en el corazón de Aiako Harria, con vistas espectaculares a todos lados, resulta casi increíble que unas montañas de este tipo se alcen dentro de este entorno, y esto es lo que las hace tan atractivas, su carácter único entre las montañas de la comunidad autónoma, incluso se las considera como el inicio de los Pirineos.


Vistas al mar desde Txurrumurru

Nos tomamos un pequeño respiro porque nos acercamos a la parte crítica del recorrido, el famoso paso de la anilla, ese que le hizo darse la vuelta a mi cuñado “el montañero”. Ya los primeros metros de descenso desde la cima de Txurrumurru son un presagio de lo que nos vamos a encontrar. Hay que descender con cuidado, aunque aún se puede hacer de pié, hasta que se llega una zona donde ya no queda más remedio que echar manos y culo al suelo para destrepar. Un clavo en la roca indica el comienzo de este tramo.


Primer destrepe antes del paso de la anilla

A mí no me ha parecido complicado, con la roca seca la adherencia es muy buena y hay abundantes agarres, de todas formas a más de uno puede que se le quiten las ganas de seguir adelante. En estos casos yo siempre digo que hay que ser prudente y si se decide continuar hay que hacerlo con confianza y sobre todo con seguridad. Una buena opción es ir acompañado de alguien que esté habituado a este tipo de situaciones y que nos pueda servir de referencia. En fin, que superado este primer paso pensábamos que ya estaba pasado el mal trago, pero entonces aparece la famosa argolla.


Dudas en el paso de la anilla

Hay dos opciones, justo antes de la argolla hay un destrepe vertical de varios metros, mi cuñado va delante y ni se plantea descender por ahí, así que se va directo a la argolla y allí se vuelve a quedar atascado, no lo ve claro y yo tampoco le veo muy seguro. Incluso la postura que tiene me da miedo así que le pido que si no está seguro de poder pasar mejor que se de la vuelta. Mientras regresa sobre sus pasos me asomo al destrepe vertical y mi primera impresión también es mala, pero nos resistimos a pensar que no seamos capaces de superar este paso y durante unos minutos nos quedamos bloqueados sin saber que hacer. Retrocedemos unos metros y bajamos por una canal intentado buscar otro lugar por el que se pueda descender, pero es inútil, habría que volver hasta Hirumugarrieta para buscar un sendero que evite el paso de la argolla, peo eso no lo sabíamos.


Buscando un paso alternativo

Remontamos la canal, esta vez voy yo delante y vuelvo hacia el paso de la argolla. Me asomo de nuevo al destrepe vertical y esta vez, no sé por qué, no lo veo tan complicado y no me lo pienso dos veces, comienzo a descender de espaldas a la pared hasta alcanzar una pequeñísima plataforma donde aprovecho para darme la vuelta y seguir descendiendo de cara a la pared. Los agarres son buenos y estirando los brazos todo lo que puedo me dejo caer hasta que mis pies alcanzan un saliente que, a modo de escalón, parece haber sido tallado en la roca. De esta forma y con bastante seguridad supero el paso antes de que llegue mi cuñado, quien se muestra asombrado. 


Ahora le toca a él, y como decía antes, parece que si tienes a alguien que te sirva de referencia y te vaya indicando por donde debes ir agarrándote la cosa parece menos complicada. De todas formas, una vez abajo, al contemplar el paso de la argolla (yo no había llegado a verlo desde arriba), este no me ha parecido que tuviese mucha complicación ya que la misma argolla proporciona un buen punto de agarre para acometer el destrepe hacia una plataforma que desciende en perpendicular, la verdad es que me ha parecido más segura esta bajada que la que hemos hecho nosotros bajando en vertical, pero bueno, la cuestión es que hemos superado el paso y podemos culminar la integral de Aiako Harria. Lo que sí puedo decir es que si se afronta el paso en dirección ascendente yo diría que este no presenta apenas dificultad, evidentemente hay que tener cuidado y estar convencido de que se puede pasar, pero resultará más fácil.


Paso de la anilla una vez abajo

Con la satisfacción de haber sido capaces de afrontar este obstáculo continuamos hacia la cima de Erroilbide. Aún nos encontramos otro destrepe de varios metros, pero este basta con volver a echar las manos y el culo al suelo para pasarlo sin problemas. Ya sólo nos queda algún sube y baja hasta llegar a la venteada cima de Erroilbide y contemplar el camino recorrido y la impresionante silueta de Aiako Harria.


Hacia Erroilbide

El viento sopla fuerte y es bastante frío por lo que buscamos un poco de refugio en la vertiente este, con vistas hacia los pirineos, y aprovechamos para comer mientras decidimos cual será el camino de vuelta. Nos decantamos por bajar hacia la senda que une los collados de Aritxulegi y Elurretxe ya que de esta forma disfrutaremos de unas buenas vistas del cresterio que acabamos de recorrer.


Aiako Harria desde Erroilbide

La bajada desde Erroilbide se me ha hecho muy incómoda, es una senda de hierba, roca y tierrilla húmeda que puede dar lugar a resbalones, así que hay que ir con cuidado, estaría bueno que después de haber superado el paso de la argolla como auténticos alpinistas nos descalabremos bajando por aquí, aunque en la montaña nunca te puedes confiar.


Descendiendo de Erroilbide

Finalmente alcanzamos un sendero que desciende a media ladera en dirección hacia Aritxulegi, pero nosotros no vamos a llegar hasta allí. Tras atravesar un bonito tramo poblado de alerces nos salimos de la senda y descendemos en línea recta en busca de las marcas de pintura del GR que nos llevará de vuelta hasta Elurretxe.


De vuelta hacia Elurretxe por cómodo sendero

Sobre esta senda tengo que decir que ha sido realmente bonita y ha resultado un paseo muy agradable, caminando siempre bajo los paredones de Aiako Harria, a través del bosque, salvando algunos arroyos y pequeños saltos de agua y atravesando rincones que invitan al paseante a sentarse y disfrutar del entorno. Nos hubiera gustado hacerlo así, pero aún nos quedaba un largo camino en coche de vuelta a Bilbao. Y sobre Aiako Harria sólo puedo decir que ha sido una de las rutas más bonitas y entretenidas que he hecho y no puedo menos que recomendarla a todo el mundo, o al menos a todos aquellos a los que el paso de la argolla no les eche para atrás.




f o t o s

Música de Guns n Roses: "Sweet Child o´Mine"



 

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