31 de octubre de 2012

Villasandino: bodegas

Diez años fotografiando el mismo sitio son muchos años, muchas fotos y muchos buenos ratos. El problema es que el resultado no siempre es lo que uno se espera.

Villasandino es un pequeño pueblo de la provincia de Burgos que no destaca por nada en especial, aunque puede presumir de sus dos iglesias y de su puente romano, pero tiene su encanto fotográfico, sobre todo en unos atardeceres de esos que te dejan con la boca abierta, con la montaña palentina como telón de fondo, o con sus campos de cereal que pasan del verde más intenso allá por el mes de abril al amarillo pálido que anuncia la recolecta en el mes de julio.

Casa señorial

Pero lo que más me gusta fotografiar de esta villa son sus bodegas. Y así llevaba diez años, buscando encuadres, esperando las mejores luces, pero no conseguía captar la esencia del lugar ni su belleza. Al llegar a casa y ver las fotos en el ordenador ninguna reflejaba lo que realmente veía en el momento de hacerlas y todas me parecían iguales.

Iglesia del Carmen

Una tarde de abril, bajo unas amenazantes nubes, me acerqué una vez más hasta las bodegas, no tenía intención de hacer nada especial, simplemente pasearme por allí esperando la posibilidad de que las nubes dejaran escapar algún rayo de sol y llevarme a casa una foto más del lugar, pero entonces ocurrió, no fuen un rayo de sol, sino más bien un rayo de lucidez. Ante mí apareció aquello que llevaba diez años buscando y que siempre había estado allí, pero no había sido capaz de ver, algo común a todas las bodegas, pero que a su vez las diferenciaba, las hacía únicas y conseguía transmitir la esencia del lugar...

Bodegas

Los ajustes que realizo a las imágenes son bastante básicos, la verdad es que el tratamiento digital no es lo que mejor se me da y le dedico el tiempo justo, sólo suelo tocar un poco la exposición, el contraste y la nitidez. Todas las imágenes de esta serie están tomadas con una Panasonic DMC-FZ5 y he utilizado el trípode. 



f o t o s

"Somewhere Over The Rainbow" - versión de Israel Kamakawiwo

28 de octubre de 2012

Sierra de Ganekogorta: Gasteluzar (717), Kamaraka (800), Mugarriluze (735) y Goikogane (702)

Aunque no sea el mejor día ni la mejor hora para salir al monte hay que aprovechar las tardes libres, así que, a pesar de los 30 grados de temperatura me voy a dar una vuelta.

Circulando por la autopista Vasco-Aragonesa (AP-68), a la altura del peaje de Llodio, ¿Quién no se ha fijado alguna vez en la puntiaguda silueta del Goikogane? Yo lo he hecho cientos de veces y siempre se me pasaba lo mismo por la cabeza “tengo que subir ahí arriba”, así que esta era una buena oportunidad, lo tengo cerca de casa y además es la punta de lanza de un cordal que se alarga hasta las faldas del Ganekogorta, un paseo perfecto para una tarde de verano.

Me acerco con el coche hasta la preciosa ermita de Santa Lucía del Yermo, desde donde comenzaré la ruta. Un poste nos indica la dirección a tomar, aunque no hay duda alguna, todo recto para arriba, como orientación pueden utilizarse los postes que marcan la ruta del cinturón de hierro de Bilbao. Alcanzado un primer cordal aparece un cruce de pistas donde un poste indica las diferentes direcciones que se pueden tomar. Yo voy dirección hacia el Ganekogorta por una pista que gana altura suavemente hasta alcanzar el cordal entre Goikogane y la base del Ganekogorta ya que mi primer objetivo es alcanzar la cima de Gasteluzar para después recorrer el cordal que culmina en la cima de Goikogane.

Santa Lucía del Yermo

Durante toda la ruta son evidentes los restos de las trincheras y algún nido de ametralladora. La verdad es que pone los pelos de punta pensar que lo que hoy es para nosotros un paisaje para disfrutar fue hace 75 años para muchos lo último que vieron sus ojos…

Gasteluzar es una pequeña loma a un lado de la pista, pero ofrece unas bonitas vistas sobre el entorno, especialmente de la zona del Ganekogorta, del cual se alcanza a ver su vértice geodésico, que lo convierte en una cima que pasa de los 1000 metros, y esto al ladito mismo del gran Bilbao. También destaca por su silueta el Gallarraga, otra de esas cimas que he visto cientos de veces circulando por la carretera entre Bilbao y Balmaseda, pero que nunca he subido.

Cima de Gasteluzar

Desde Gasteluzar toca retroceder hasta el collado que lo separa del cercano Kamaraka, que con sus 800 metros es la cima más alta de este cordal. Vértice geodésico y cruz/buzón reciben al montañero tras un primer fuerte repecho.
La vista del cordal hacia Goikogane es impresionante ya que da la sensación de que la montaña se corta imposibilitando el avance, pero no es así, el camino es cómodo y no presenta ninguna dificultad.

Kamaraka

La siguiente parada es la cima de Mugarriluze. Llegado a este punto observo como por el cercano valle de Ayala se ha formado una tormenta y se ve el destello de los rayos. Aparentemente la tormenta no se dirige hacia Bilbao, pero por unos momentos dudo entre seguir la ruta o darme la vuelta. Las tormentas en la montaña, si van acompañadas de aparato eléctrico, me dan pavor. Finalmente decido continuar ya que, como he dicho, parece que la tormenta no viene hacia esta zona.

Hacia Goikogane

Rápida bajada hacia el collado para afrontar la corta subida hasta la cima de Goikogane, coronada por una cruz y, más adelante, en una ante cima que se asoma hacia Llodio una Ikurriña ondea al viento. Ahora me acuerdo de las muchas veces que he mirado hacia esta montaña desde el peaje de la autopista que ahora está 600 metros más abajo. Me hubiera gustado quedarme un buen rato en la cima, pero aparecen más nubes y prefiero regresar a la ermita de Santa Lucía para invertir unos minutos en fotografiarla, a ver si tengo suerte y algún rayo de sol se escapa entre las nubes iluminándola…

Amenaza tormenta

Para la vuelta dudo entre tomar alguna de las muchas pistas que hay por la zona. Un señor que estaba por allí con sus nietos me orienta un poco e incluso me acompaña durante unos metros en busca de un sendero que recuerda, pero no lo localizamos. Se ofreció para llevarme hasta Santa Lucía en coche, pero las nubes no pintaban tan mal. Me despido de él dándole las gracias y me vuelvo por el camino por el que he venido, rodeando esta vez la cima de Mugarriluze, hasta alcanzar el punto donde un poste de señales indica que estoy a 25 minutos de la ermita. Tras un pequeño tramo de senda el resto del camino transcurre por una pista donde van confluyendo otras hasta llegar de nuevo al poste de señales donde al principio tomé la dirección hacia el Ganekogorta. Sólo queda descender hasta las campas de Santa María, junto a la ermita, donde espera el coche.



f o t o s 


 
Música de Andrew Bird: "Imitosis"



t r a c k

21 de octubre de 2012

Montañas de Burgos: Peñalara (1.296)

Aprovechando las vacaciones y como viene siendo habitual, aprovecho mi estancia en un pueblo burgalés para ir ampliando mis horizontes montañeros. Hasta ahora me había centrado en la montaña palentina, Espigüete, Curavacas, Tres Provincias y Peña Prieta ya se cuentan entre las montañas que he subido, y esta vez tenía puesta la vista en el Pico Murcia, pero por circunstancias que no vienen a cuento habrá que dejarlo para otra vez. 

En un pueblo donde el calor aprieta, sin poder ver la televisión por problemas con la antena, poco se puede hacer durante las horas de la siesta, salvo echarse la siesta claro, pero no soy aficionado a tal menester, así que sólo queda el recurso de la lectura. La biblioteca que hay en la casa se limita a libros religiosos, pero rebuscando me encontré con una pequeña joya editada por la Caja de Burgos, un libro que forma parte de una colección sobre espacios naturales de la provincia de Burgos, este volumen estaba dedicado a la comarca bañada por el río Arlanza, un pequeño afluente del Pisuerga que nace en la sierra de Neila. Me puse a ojearlo por encima y enseguida me enganchó. Me sorprendió la cantidad de pequeñas sierras y montañas que tenía tan cerca, pero cuya existencia desconocía, así que descartado el Pico Murcia, ya tenía candidata para una salida mañanera, la sierra de Lara.

Salgo temprano para evitar en lo posible el calor, además tengo que volver pronto y como no se lo que me voy a encontrar prefiero ir con tiempo de sobra. En menos de una hora estoy en Cubillejo, punto de partida de la ruta más sencilla para alcanzar la cima de Peñalara. Apenas unas pocas casas, la iglesia  y una gran explanada donde dejar el coche dan forma a Cubillejo. A un lado de la iglesia hay una fuente y unas mesas de piedra, al otro unas señales indican la ruta a seguir hacia Peñalara.

Restos de muralla

Otro poste en una curva de la pista nos confirma la ruta a seguir, abandonando enseguida la pista principal para continuar por un ancho camino de piedras en dirección a la parte alta de la sierra. El camino discurre a la sombra de los árboles hasta alcanzar la parte alta de la sierra donde se encuentran los restos de una muralla de piedra de un antiguo castro celta. A partir de aquí el camino se despeja y puedo acercarme al borde los cortados para disfrutar de las vistas sobre la cercana sierra de la Mamblas, cuyo nombre viene del latín mamula, que significa mamas, el nombre se lo pusieron los romanos por la semejanza de las dos cimas principales de esta sierra con los pechos de una mujer (uno operado y el otro sin operar diría yo). En fin, supongo que los romanos pasaban mucho frío por estas tierras y con algo tenían que “calentarse”.


Las Mamblas

A lo lejos se divisa el vértice geodésico que marca la cima, aunque también hay un buzón. Hasta este punto llegaba la ruta que tenía pensado hacer, pero no puedo evitar caminar un poco más para ver que hay más allá… y más allá está la parte más bonita de esta sierra, una quebrada conocida como La Muela, donde descansan unos cuantos buitres y, más adelante, el Picón de Lara, reconocible de lejos por los restos del que en su día fue un importante castillo. La tentación es demasiado grande y como aún voy bien de tiempo decido alargar un poco la excursión y alcanzar al menos La Muela.


Castillo de Lara

Los cortados impiden el paso, pero un poste indica la cercanía de unos escalones tallados en la roca por donde se puede bajar fácilmente. No tienen ninguna complicación, pero por si acaso están equipados con un pasa manos. Se desciende hasta un collado con un panel que informa sobre la prohibición de realizar determinadas actividades durante la época de cría de los buitres y donde un poste indica el tiempo que queda hasta el Picón de Lara. Haciendo cálculos del tiempo entre ida y vuelta más lo invertido en hacer fotos me voy a pasar de la hora programada, así que descarto la visita al castillo y me acerco hasta la Muela, de donde los buitres huyen en cuanto notan mi presencia.


Buitre leonado

A mi izquierda quedan las estribaciones más meridionales de la sierra de Mencilla tras la cual se esconde la sierra de La Demanda, a la derecha las Mamblas, la sierra del Gayubar y al fondo la sierra de Carazo. Al frente la sierra de Neila y los cercanos Picos de Urbión.


Cubillejo

Para la vuelta se puede descender desde el collado hacia el pueblo de Quintanilla de las Viñas, pero decido regresar por el mismo camino por el que he venido, prefiero seguir contemplando el paisaje desde las alturas.



f o t o s 


Mùsica de The Cramberries: "Animal Instint"



t r a c k 



14 de octubre de 2012

Sierra de Toloño: Eskamelo (1.292), Castillo Vallehermosa (1.256), Mendegorri (1.287), Peña Artesilla (1.341) y Cervera (1.387)

Me da un poco de pereza acercarme hasta esta zona de la geografía vasca, desde Bilbao, dependiendo de la ruta elegida, viene a ser hora y media o dos horas de coche, pero una vez allí lo que da más pereza es tener que volverse. Cada vez son menos las zonas que me quedan por recorrer de la Sierra de Toloño y cada tramo nuevo que conozco no deja de sorprenderme, pero hoy ha sido quizás el que más me ha gustado, más que nada porque tenía pocas referencias del mismo y me he encontrado con cosas muy inesperadas.

La ruta comienza en la localidad de Pipaon, donde encontraremos espacio para aparcar sin problemas. En mi caso, en lugar de dejar el coche en el mismo pueblo, he cogido una carretera asfaltada que pasa junto al cementerio, después se convierte en pista de tierra perfectamente transitable hasta alcanzar una cancela que cierra el paso a los vehículos. En este punto se puede aparcar intentando estorbar lo menos posible.

Dejo atrás el camino normal de subida al Recilla y el Cervera y tomo una pista que se introduce en el bosque. El amplio camino discurre paralelo a la sierra atravesando un espeso bosque. A unos dos kilómetros y medio aparece un refugio junto a un claro, a la izquierda un sendero se interna de nuevo en el bosque, creo que lleva hacia la cima de Castillo de Vallehermosa, sin embargo mi ruta continúa de frente. Después de algo menos de un kilómetro se deja una fuente a la izquierda del camino y se continúa por la senda que, tras atravesar varias pistas y una zona de talas por fin sale a terreno despejado, situándome en una zona con varios puestos de caza al inicio del cordal que culmina en la cima de Cervera y sobre la carretera que lleva al puerto de la Herrera.

Eskamelo

El camino, marcado con trazas de pintura roja, discurre junto a las paredes de la Peña del Cuervo, ganando altura con rapidez para acceder al cresterío que lleva al primer objetivo del día, la cima de Eskamelo, y donde se encuentra la primera dificultad, ya que para llegar a la cima es necesaria una pequeña trepada.

Para descender de Eskamelo se avanza por la cresta buscando la zona más cómoda de bajada hasta alcanzar un pequeño collado que antecede a la mayor dificultad del día, se trata de una arista con bastante caída a ambos lados. Creo que se puede evitar descendiendo unos metros por la cara norte, pero con decisión, confianza y toda la prudencia del mundo se puede pasar sin dificultad, aunque puede que no sea apta para personas con vértigo o que no estén acostumbradas a trepar y caminar agarrados a la roca. Para el que no lo tenga claro es mejor darse la vuelta. Tras una sencilla trepada se alcanza la arista, hay que pasarla de frente a la roca, agarrándose bien y asegurado cada paso, la verdad es que es un tramo complicado, pero que se disfruta mucho. Una vez superado este paso no conviene relajarse porque el camino continúa por la cresta, con una buena caída a ambos lados, así que un tropezón puede tener consecuencias fatales.

Tramo de arista peligroso

El camino hasta la siguiente cima del día no reviste más dificultades que otra pequeña trepada, un matorral de boj en mitad de la pared puede obstaculizar el avance, aunque también puede servir como apoyo para superar el paso. El resto del camino va a ser un agradable paseo. Tras descender de la cima de Castillo de Vallehermosa se atraviesa una bonita depresión donde la senda se abre paso entre el boj hasta alcanzar el collado que separa las cimas de Artesilla y Mendegorri (Peña Roja). A la derecha queda Mendegorri, cuya cima se alcanza enseguida, a la izquierda, remontando la pared rocosa se llega a la altiplanicie de la Peña Artesilla, donde nos recibirá su curioso buzón, un montañero de metal de generosas dimensiones, tanto que desde lejos se le puede confundir con una persona.

Buzón en Peña Artesilla

No muy lejos se encuentra la cima de Cervera. Después de las trepadas, el peligroso tramo de arista y caminar por las rocas se agradece este último trozo mucho más cómodo de andar.  Tras la cima de Cervera las vistas sobre el Recilla y las impresionantes paredes del Palomares invitan a alargar la excursión y, aunque estaba dentro de mis planes, el Recilla tendrá que esperar porque desde que dejé la cima de Peña Roja he tenido varios calambres en las piernas que me han tenido paralizado un buen rato. A pesar de haber comido, bebido y descansado no se me acaban de pasar del todo, así que después de descender del Cervera y haber descansado otro poco en el collado que lo separa del Recilla decido que es mejor bajar, que aún me queda un buen tramo hasta el coche.

Desde el collado se toma el sendero en dirección norte, enseguida se adentra en un hayedo y se convierte en un amplio camino que va a dar al improvisado aparcamiento desde el que se inicia la ruta.



f o t o s 

Música de Greta y los Garbo: "Vuelvo A Ti"



t r a c k


8 de octubre de 2012

Sierra de Artzena: Cueto (1.367), Mota ((1.319) y Batxikabo (1.201)

Esta es la segunda vez que hago esta ruta. La primera fue en compañía de mi cuñado "el montañero” y de mi amigo "el intrépido”. Fue un día agradable, pero no pude hacer muchas fotos, así que me quedé con ganas de repetirla un poco más a mi aire, con calma y sin prisa, así que hoy he madrugado y a las 8:20 estoy en Barrio, listo para una buena pateada.

Mi primer objetivo es la cima de Cueto, y para realizar una ruta circular e intentar no pasar dos veces por los mismos sitios debo seguir una pista durante bastantes kilómetros. La pista comienza junto a la iglesia de Barrio y durante casi 9 kilómetros me irá acercando hacia la parte alta de la sierra de Artzena, dejando atrás el Batxikabo, que será la última cima del día y pasando bajo las impresionantes paredes de Mota.



La pista está marcada con postes que indican rutas para realizar en BTT, al llegar al señalizado con el número 11 hay que tomar la pista que se desvía hacia la izquierda para después de realizar un giro de 90 grados, abandonarla e introducirse en el hayedo por una senda apena señalada con algunos hitos dispersos. Hay que estar atentos al momento de abandonar la pista porque no aparece con ninguna señal, y aunque yo he dejado un palo clavado en el suelo, no creo que aguante mucho.

Esta senda, en fuerte pendiente, llega hasta un portillo de alambre de espino, tras cruzarlo accedemos al cordal en un bonito collado herboso que invita a sentare un rato y disfrutar de la vistas a uno y otro lado. A la derecha según se accede al collado ya puedo divisar la cima de Cueto, reconocible por la antena que destaca sobre las copas de los árboles que la rodean.



Tras unos minutos de reposo continúo mi camino por una pista que, tras tomar un desvío a la derecha marcado por hitos, lleva directamente a la cima de Cueto. Las vistas impresionantes, y la caída por los cortados mortal de necesidad, algo común a muchas cimas de esta sierra, así que con niebla o con la roca húmeda hay que tener mucho cuidado, aunque uno no puede evitar la tentación de asomarse al vació todo lo posible.



Dejo la cima de Cueto con la vista puesta en las cercanas cumbres de Mojón Acuchillado y Risco del Mojón Acuchillado. Podría alargar la ruta dirigiéndome a esta última, pero quizás sea demasiado, aún me queda mucho camino de vuelta a Barrio si quiero pasar por la Mota y Batxikabo, así que lo dejaré para otra ocasión.

Regreso al collado por la pista y continúo por la misma hasta llegar a otro desvío marcado con hitos, al principio el camino es amplio y cómodo, pero la parte final que da acceso a la cima de Mota apenas se vislumbra entre una maraña de boj que dificulta el avance, pero el pequeño esfuerzo encuentra enseguida su recompensa al alcanzar la cima. De nuevo las vistas son de lujo, y la caída de infarto. Aquí coincido con los únicos seres humanos que me encontraré durante toda la ruta, así que, tal y como esperaba, el paseo iba a ser muy tranquilo, sin aglomeraciones, aunque este grupo del club de montaña Peña Karria era bastante numeroso, pero enseguida han abandonado la cima y me he quedado sólo, disfrutando del momento. Por cierto, Peña Karria es una de las cimas que aun tengo pendientes y que durante toda la jornada aparece ante mi vista, con ese espectacular cresterío afilado como un cuchillo…



Cuando estuve en la cima de Mota con mi cuñado y el intrépido, a pesar de llevar GPS nos volvimos locos buscando el camino que siguiendo el la parte alta de la sierra debería llevarnos hacia Batxikabo, o al menos eso pensábamos nosotros, hasta que finalmente descubrimos el sendero que bajaba encajonado entre los murallones de Mota para continuar luego paralelo a la pared hasta alcanzar otro collado donde se unen las pistas que vienen de Barrio y Sobrón, cada una a un lado de la sierra. Este tramo del recorrido es posiblemente el más bonito de toda la ruta.



Abandono el collado por otra pista que se dirige hacia un nuevo collado, el de Canto Pero, desde el cual se puede iniciar el ascenso a la cima del mismo nombre, pero esta también la dejo para otra ocasión, comienzo a notar las piernas un poco cargadas y aun me queda el último esfuerzo que supone el ascenso hasta la cruz del Batxikabo… y el descenso. Unos hitos marcan la ruta a seguir desde el collado y que a través de una bonita senda que se abre paso entre el boj lleva a la rocosa cima de Batxikabo, coronada con una gran cruz. Se repiten las vistas, pero uno no se cansa de admirar el paisaje.



Como continuación de la senda de subida desde el collado de Canto Pero, y con la ayuda de marcas de pintura roja, la senda desciende hacia el collado La Hoz, que separa Batxikabo de las escarpadas paredes de los Castros, y desde el cual se toma una pista que podemos abandonar enseguida para descender rápidamente en fuerte pendiente, o seguir durante un tramo para tomar otro desvío más adelante que desciende más suavemente, aunque las dos opciones llevan al mismo sitio, a la pista por la que comencé y que pondrá fin a la ruta de hoy.


f o t o s

Música de Elton John: "Sad Songs (say so much)"



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