21 de octubre de 2012

Montañas de Burgos: Peñalara (1.296)

Aprovechando las vacaciones y como viene siendo habitual, aprovecho mi estancia en un pueblo burgalés para ir ampliando mis horizontes montañeros. Hasta ahora me había centrado en la montaña palentina, Espigüete, Curavacas, Tres Provincias y Peña Prieta ya se cuentan entre las montañas que he subido, y esta vez tenía puesta la vista en el Pico Murcia, pero por circunstancias que no vienen a cuento habrá que dejarlo para otra vez. 

En un pueblo donde el calor aprieta, sin poder ver la televisión por problemas con la antena, poco se puede hacer durante las horas de la siesta, salvo echarse la siesta claro, pero no soy aficionado a tal menester, así que sólo queda el recurso de la lectura. La biblioteca que hay en la casa se limita a libros religiosos, pero rebuscando me encontré con una pequeña joya editada por la Caja de Burgos, un libro que forma parte de una colección sobre espacios naturales de la provincia de Burgos, este volumen estaba dedicado a la comarca bañada por el río Arlanza, un pequeño afluente del Pisuerga que nace en la sierra de Neila. Me puse a ojearlo por encima y enseguida me enganchó. Me sorprendió la cantidad de pequeñas sierras y montañas que tenía tan cerca, pero cuya existencia desconocía, así que descartado el Pico Murcia, ya tenía candidata para una salida mañanera, la sierra de Lara.

Salgo temprano para evitar en lo posible el calor, además tengo que volver pronto y como no se lo que me voy a encontrar prefiero ir con tiempo de sobra. En menos de una hora estoy en Cubillejo, punto de partida de la ruta más sencilla para alcanzar la cima de Peñalara. Apenas unas pocas casas, la iglesia  y una gran explanada donde dejar el coche dan forma a Cubillejo. A un lado de la iglesia hay una fuente y unas mesas de piedra, al otro unas señales indican la ruta a seguir hacia Peñalara.

Restos de muralla

Otro poste en una curva de la pista nos confirma la ruta a seguir, abandonando enseguida la pista principal para continuar por un ancho camino de piedras en dirección a la parte alta de la sierra. El camino discurre a la sombra de los árboles hasta alcanzar la parte alta de la sierra donde se encuentran los restos de una muralla de piedra de un antiguo castro celta. A partir de aquí el camino se despeja y puedo acercarme al borde los cortados para disfrutar de las vistas sobre la cercana sierra de la Mamblas, cuyo nombre viene del latín mamula, que significa mamas, el nombre se lo pusieron los romanos por la semejanza de las dos cimas principales de esta sierra con los pechos de una mujer (uno operado y el otro sin operar diría yo). En fin, supongo que los romanos pasaban mucho frío por estas tierras y con algo tenían que “calentarse”.


Las Mamblas

A lo lejos se divisa el vértice geodésico que marca la cima, aunque también hay un buzón. Hasta este punto llegaba la ruta que tenía pensado hacer, pero no puedo evitar caminar un poco más para ver que hay más allá… y más allá está la parte más bonita de esta sierra, una quebrada conocida como La Muela, donde descansan unos cuantos buitres y, más adelante, el Picón de Lara, reconocible de lejos por los restos del que en su día fue un importante castillo. La tentación es demasiado grande y como aún voy bien de tiempo decido alargar un poco la excursión y alcanzar al menos La Muela.


Castillo de Lara

Los cortados impiden el paso, pero un poste indica la cercanía de unos escalones tallados en la roca por donde se puede bajar fácilmente. No tienen ninguna complicación, pero por si acaso están equipados con un pasa manos. Se desciende hasta un collado con un panel que informa sobre la prohibición de realizar determinadas actividades durante la época de cría de los buitres y donde un poste indica el tiempo que queda hasta el Picón de Lara. Haciendo cálculos del tiempo entre ida y vuelta más lo invertido en hacer fotos me voy a pasar de la hora programada, así que descarto la visita al castillo y me acerco hasta la Muela, de donde los buitres huyen en cuanto notan mi presencia.


Buitre leonado

A mi izquierda quedan las estribaciones más meridionales de la sierra de Mencilla tras la cual se esconde la sierra de La Demanda, a la derecha las Mamblas, la sierra del Gayubar y al fondo la sierra de Carazo. Al frente la sierra de Neila y los cercanos Picos de Urbión.


Cubillejo

Para la vuelta se puede descender desde el collado hacia el pueblo de Quintanilla de las Viñas, pero decido regresar por el mismo camino por el que he venido, prefiero seguir contemplando el paisaje desde las alturas.



f o t o s 


Mùsica de The Cramberries: "Animal Instint"



t r a c k 



 

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