21 de junio de 2012

Monte Santiago: Arando (973)

Hoy toca un poco de nieve. Ya tenía ganas de pisar el blanco elemento y la verdad es que no podía haber elegido un sitio mejor, además parece que el día va a acompañar. No se trata de hacer un gran recorrido ni de subir cimas, eso ya lo intenté haces unos días en Artzanburu, con mi cuñado “el montañero”, durante la subida nos empapamos con una persistente llovizna y al llegar arriba nos recibió una espesa niebla, seguida de una fuerte ventisca que nos dejó congelados, así que hoy se trata de disfrutar de la nieve, del sol y, sobre todo, de los paisajes del Monte Santiago.

Dejo el coche en el congelado aparcamiento que hay a la entrada del parque, el acceso a los vehículos está cerrado ya que todo está completamente nevado y helado, tanto que unas raquetas no hubieran estado de más, incluso en algún tramo no hubieran estorbado unos crampones.

Comienzo a caminar por la pista, pero para evitar el camino por el que va todo el mundo, hoy nadie se quiere perder el estado del salto del Nervión, me desvío hacia la senda que pasando por la Charca Cotón enlaza con la ruta que une el puerto de Orduña con el mirador de Arando. Mi intención es llegar al salto del Nervión por la senda que discurre pegada al borde de los cortados.

 
El paisaje está impresionante, todo cubierto de blanco, con un cielo por momentos encapotado que amenaza con nuevas nevadas. Se camina cómodo por la nieve, siguiendo alguna que otra huella, atravesando alguna zona completamente helada en la que resulta difícil mantener el equilibrio.


Cuando tengo a la vista el mirador de Arando puedo ver en sus cercanías lo que parecen ser dos perros, pero me llama la atención que no hay nadie por los alrededores, me detengo para observar con más detenimiento, pero no, por allí no hay nadie. No soy muy amigo de los perros, y mucho menos si andan sueltos. La sierra Salvada es uno de los pocos lugares donde aún hay lobos, y aunque esta puede que sea una posibilidad bastante remota tampoco la descarto, así que decido darme la vuelta y regresar a la pista por la que todo el mundo se dirige al salto del Nervión.


El salto apenas lleva agua, pero en cambio, el intenso frío ha hecho su trabajo y la cascada aparece completamente helada en su parte superior. Nunca la he visto con un buen caudal de agua, pero tampoco esperaba encontrarme este espectáculo de hielo. El viento en el mirador del salto del Nervíon es bastante fuerte y la sensación térmica es de bastante frío, así que me voy hacia una zona más resguardada antes de decidir por donde continuar la ruta.


Finalmente decido continuar con la idea inicial de rodear el monte Santiago pegado a los cortados, así que me dirijo de nuevo hacia el mirador de Arando. Las vistas sobre el circo de Délika son espectaculares. Alcanzo el mirador sin ningún contratiempo, o sea, que los perros, lobos o lo que fuesen ya no andan por allí.


Desde aquí me dirijo hacia la casa del parque donde aprovecharé para comer y trastear un poco con la cámara.


Para el camino de vuelta, en lugar de utilizar la transitada pista voy a coger uno de los senderos que discurre prácticamente paralelo a la misma, pero que no se le parece absolutamente en nada. Mientras puedo oír a la gente caminar por la pista yo voy completamente sólo por un paraje de una belleza extraordinaria, y esto a tan sólo unos metros de la pista. Es la llamada senda de la Dehesa, que parte desde uno de los aparcamientos que hay junto a la casa del parque. Esta senda acaba en otro aparcamiento, donde enlaza con la senda de la Charca de Cortón y finalmente me lleva otra vez a la pista, camino de la entrada al parque.



FOTOS
 
Música de Two Bits: "Laura Palmer´s Song"



TRACK
 

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