20 de febrero de 2012

Montaña Palentina: El Hospital (2.246) y Curavacas (2.524)



Hace cuatro días que subí el Espigüete y por este año ya daba por cubierto mi cupo de montaña palentina, pero no contaba con la visita relámpago de mi cuñado “el montañero”, recién llegado de los Pirineos, pero con ganas de más, así que no nos costó mucho decidir hacia donde teníamos que ir. Hoy toca el Curavacas.

Hora y media de coche hasta Vidrieros. Esta vez sin nubes por el camino, las muy cochinas se han quedado cubriendo las montañas. El Curavacas presenta un aspecto un tanto fantasmagórico, a partir de la zona conocida como el Callejo Grande está cubierto de nubes, y no parece que la cosa vaya a mejorar, pero nos vamos para arriba.


La primera parte de la ruta es un agradable paseo por una pista que poco a poco se estrecha para convertirse en una senda que discurre junto a un arroyo, salvo algunos grandes bloques de piedra en mitad del camino y que en algún tramo está inundado, no reviste mayor complicación. Tras este tramo se sale a un terreno despejado, una pradera con la hierba alta que ofrece una impresionante vista del Curavacas y de su interminable pedrera. Las nubes siguen cubriendo la montaña y nosotros nos preparamos para afrontar el tramo más pesado de la subida.

La pedrera hay que tomársela con calma, los hitos marcan el camino, pero para evitar la incomodidad de los resbalones hacia atrás se pueden aprovechar las trochas que se han ido abriendo por los muchos montañeros que se acercan a esta montaña. 


Alcanzamos el inicio del Callejo Grande y las nubes siguen ahí. A mí me entran dudas sobre si es buena idea seguir subiendo, para mí subir una montaña y no poder disfrutar de las vistas es como no haberla subido, pero llegados a este punto no es como para darse la vuelta sin intentarlo. Así que decidimos hacer un poco de tiempo para ver si la cosa mejora y nos vamos hacia una cima cercana a la que las nubes están respetando. Se trata de El Hospital.

Desde aquí podemos ver parte de lo que se esconde tras el Curavacas, el valle por el que discurre el río Carrión, formando algunos meandros, las lagunas de Hoyo Muerto y Pozo Oscuro (bonitos nombres...), el cresterio hacia el monte de las Huelgas, que ofrece una bonita alternativa para una ruta por la zona y, cuando las nubes lo permiten, algún resquicio de la cara este del Curavacas.


Aprovechamos para comer un poco y seguir haciendo tiempo, pero ya no podemos esperar más, la cosa sigue igual, pero decidimos poner rumbo a la cima y regresamos al Callejo Grande. Para mí este es el tramo más bonito de la subida, la pedrera continúa, la pendiente se agudiza, la senda se encajona entre las paredes de roca y finalmente se afronta una zona de pequeñas trepadas hasta que se llega al paso que da acceso a la cara norte. Llegados a este punto se desciende unos metros y se gira a la izquierda, los hitos no dejan lugar a dudas.

Al pasar a la cara norte tenemos suerte porque las nubes comienzan a pasar muy rápido y se abren grandes claros, aparece el sol y por fin podemos disfrutar del paisaje. Un último esfuerzo nos separa de la cima del Curavacas, que también se está despejando.


Durante todo el tiempo que hemos estado en la cima hemos podido contemplar las cimas del pico medio y el pico occidental del Curavacas, espectaculares. Hacia abajo, en la cara norte, vemos el pozo Curavacas y en el horizonte, entre las nubes, el Tres Provincias y Peña Prieta. Del Espigüete apenas podemos ver parte de su arista este y por el sur se mantienen las nubes, así que no podemos apreciar bien la zona por la que hemos subido, pero se intuye una buena caída…

Aprovechamos a estar en la cima todo lo que podemos, pero toca empezar a bajar, nuestro paso por la cima del Hospital ha alargado bastante la ruta en cuanto al tiempo invertido, aunque presiento que la bajada va a ser bastante rápida. Primero toca destrepar, sin ninguna dificultad, pero con cuidado, sobre todo para no tirar piedras, porque esta montaña parece que se deshace. Después de pasar el Callejo Grande aparece la pedrera… si las rodillas lo permiten lo mejor es tirarse a tumba abierta pedrera abajo, mi cuñado baja por el camino normal, pero yo no me lo pienso dos veces, utilizo los dos bastones para mantener mejor el equilibrio y a correr…


Desde luego el descenso ha sido mucho más rápido que la subida, aunque seguramente mañana mis piernas se acordarán de la bajada. Regresamos por el mismo camino y como he sacado algo de ventaja a mi cuñado aprovecho para sacar fotos, pero en seguida me alcanza, me adelanta y me deja atrás, yo sigo con mis fotos y el Curavacas sigue cubierto de nubes. Poco antes de llegar a Vidrieros por fin el Curavacas nos permite verlo en su totalidad, casi dan ganas de volver a subirlo… pero no, por este año creo que ya he cumplido con creces mis expectativas en la montaña palentina, el año que viene ya veremos.




Las fotos



Música de Bryan Adams: "Here I Am"




El track

 

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