21 de noviembre de 2011

Sierra de Udala: Udalaitz (1.117)



Son las 8 y media de la mañana y en el alto de Kanpazar hace un frío de pelotas. El termómetro del coche marca -6º. Hace tanto frío que me estoy pensando seriamente el darme la vuelta y volver a casa, pero ya que estoy aquí tengo que aprovechar para sacar alguna foto de las primeras luces del día bañando el Udalaitz. La montaña está completamente nevada y no sé si me voy a encontrar hielo durante la subida, la verdad es que no estoy acostumbrado ni a la nieve ni al hielo y no tengo crampones, pero me apetece mucho subir una montaña nevada, de echo esa es la razón por la que hoy me he acercado hasta aquí, porque ha nevado y porque se anuncia un día espléndido, y supongo que las zonas de Urkiola y del Gorbeia estarán petadas de gente, aquí, en el parking de la cantera estoy yo sólo.





Finalmente decido tirar para arriba y si veo que se complica la cosa me daré la vuelta y listo. Me abrigo hasta las orejas y atravieso la zona de la cantera, que está completamente helada, así que la cruzo más bien patinando. La primera parte de la subida no presenta mucha nieve, además hay huellas y la paso sin dificultad. El sol ya ha salido y aunque sigue haciendo frío tengo que hacer una parada para quitarme algo de ropa y subir más cómodo. El Udalaitz se ve impresionante con este manto blanco.
  
Ahora el camino sí aparece completamente cubierto de nieve. Ya he subido varias veces el Udalitz desde Kanpazar, pero nunca siguiendo la ruta normal, así que no tengo puntos visuales que me sirvan de referencia para intuir por donde va el camino y necesito echar mano del GPS para intentar seguirlo con la mayor precisión posible.




A medida que asciendo la cantidad de nieve se hace mayor y como me toca ir abriendo huella, ¡que bien suena eso!, a cada paso que doy me hundo por encima de las rodillas, a veces incluso más, pero estoy disfrutando como un enano, lo que ocurre es que, como he dicho antes, no estoy acostumbrado a subir en estas condiciones y se me está haciendo durísima la subida, tanto que otro montañero que ha aparecido por detrás me ha adelantado justo antes de alcanzar el cordal, claro, como ya le he abierto huella… así cualquiera.



Una vez arriba me tomo unos minutos de descanso. La estampa es alucinante, al menos para mí, que no estoy acostumbrado a esto, pero es que tengo la sensación de estar en alguno de esos montañones del Himalaya o los Alpes, con nieve por todos lados, y para mí solito. Aprovecho también para sacar fotos por que no sé cuando tendré la oportunidad de repetir una ruta así y esta es para recordarla.





Aun me queda un último esfuerzo antes de alcanzar la cima, pero la recompensa es aún mayor de lo que podía imaginar, si hasta ahora la ruta me había parecido espectacular, el último tramo, el que discurre por el cresterío antes de alcanzar la cima me ha dejado sin palabras. Y pensar que apenas un par de horas antes me había planteado la posibilidad de darme la vuelta y volver para casa…





Una vez alcanzada la cima la sensación es de esas que no se olvidan. Me he cruzado con dos personas que bajaban, pero ahora estoy yo sólo, contemplando las inmensas vistas propiciadas por un día frío, pero con una atmósfera limpísima. Se ha levantado un poco de aire y aquí se vuelve a notar la baja temperatura, pero me resisto a tener que marcharme y una vez bien abrigado decido que me quedaré un buen rato, no tengo prisa y además intuyo que la bajada va a ser bastante más rápida que la subida.





Finalmente no queda más remedio que comenzar a descender y así lo hago, con cuidado porque esto impresiona. Hoy aprovecharé para visitar la cueva bajo la cima, no os lo creeréis, pero es que nunca he estado, más que nada porque no sabía exactamente donde estaba, pero hoy, las huellas en la nieve no dejan lugar a dudas. La cueva puede servir de refugio en caso de necesidad y en su interior alberga una fuente que recoge las aguas que se filtran por su techo, hoy, además, está decorada con un Belén. Aquí aprovecho para comer un poco, pero enseguida retomo el camino de bajada, que el día avanza y anochece pronto.





Antes no me equivocaba, la bajada es mucho más rápida y divertida que la subida, pero de vez en cuando aún hago alguna parada para sacar fotos. El día ha sido de esos que no se olvidan y que apetece repetir, pero para eso tendré que esperar a las nieves del próximo invierno. Mientras tanto me queda el recuerdo de las fotos y del intenso frío que hacía en el puerto de Kanpazar a las 8 y media de la mañana.







EL TRACK



 

Perdido en las alturas © 2008. Chaotic Soul :: Converted by Randomness