Eskauagatx es uno de esos sitios donde da gusto perderse, quiero decir perderse, pero con conocimiento de causa. No es una zona muy extensa, pero está llena de lugares muy tentadores por donde meterse y de los que luego no resulta fácil salir, como muy bien pude comprobar este día…
Comienzo mi recorrido junto a la ermita de San Lorenzo, cerca de Baltzola. La primera parte del recorrido no es especialmente vistosa, discurre por una pista que poco a poco va ganando altura hasta alcanzar las campas de Izoztegi, otro de esos rincones a los que bien merece la pena acercarse aunque sólo sea para darse un simple paseo, aunque seguro que una vez allí nadie podrá resistirse a la tentación de adentrarse en Eskuagatx, o sino, hacer como yo, basta con apartarse un poco del camino para descubrir bellos rincones.
De momento no me entretengo en las campas, eso lo dejo para más tarde, ahora me dirijo directamente en busca de la cima de Eskuagatx, cima que se alcanza con facilidad y sin ningún problema. Toca disfrutar de las vistas, pero desde este punto la mirada enseguida se va hacia la “cercana” cima de Kapantorreta, que destaca por la presencia de un vértice geodésico. Aun queda mucho día por delante, así que decido ir hacia Kanpantorreta.
Una vez se abandona la cima de Eskuagatx el terreno se vuelve muy escabroso y el karst de se muestra en todo su esplendor. En el mapa que llevo en el GPS se dibuja una senda que intento seguir con la máxima precisión, aunque a la vista del terreno pienso si no se habrán equivocado al hacer el mapa… intento buscar los pasos más cómodos, pero no puedo evitar trepadas, destrepes, vuelta a trepar… pero lo peor es que cuanto más avanzo más se complica la cosa, sobre todo porque no veo la manera de volver sobre mis propios pasos… debo salvar grietas, simas… la cima está hay al lado, pero no veo clara la forma de llegar, el GPS ya ni lo miro. Un último esfuerzo, unos cuantos rasguños, pero al final alcanzo la cima. Parecerá una tontería, pero la sensación de alivio al encontrarme sentado junto al vértice geodésico os asegurado que es indescriptible. Parece mentira como se pueden complicar las cosas en un momento.
De vuelta hacia Eskuagatx y para alargar la ruta decido acercarme hasta la cima de Errialtabaso, que aunque no ofrece prácticamente vista alguna, se encuentra en un rincón muy bonito entre las hayas. Desde aquí bajaré hacia las campas de Izoztegi, donde pasaré el resto de la jornada paseando y haciendo fotos, después del pequeño susto pasado en el karst de Eskuagatx necesito pasar un rato tranquilo y relajado.
Inicio el camino de vuelta hacia la ermita de San Lorenzo con la luz justa para sacar unas últimas fotos y pensando que, a pesar del Kanpantorreta, ha sido un bonito día de montaña.
LAS FOTOS
Música de Enya: "Orinoco Flow"
EL TRACK
3 comentarios:
Lo que más recuerdo de esa zona son las grietas. Es un sitio muy salvaje
Bonito sitio , hay que andar con cuidado pero luego se tiene la recompensa.
Hola, soy Niknik. Cabe la posibilidad de que el mapa que llevases en el GPS sea el mío de Bizkaia. Recuerdo que cuando grabé ese recorrido estuve en duda si ponerlo o no en el mapa, ya que me pareció muy fuerte, sobre todo las lajas que hay que trepar-destrepar junto a la sima. Pero al final lo puse pensando que si a alguien le pillaba la niebla por allí, que por lo menos tuviese una referencia para no perderse "del todo". Y si bajas de Kanpantorreta por Ezkillar (donde cuentan que se mató al último oso de Bizkaia) por la directa hasta Mañaria, la aventura ya es el doble jejejejeje.
Y si no es mi mapa es lo mismo, la zona se las trae, aunque tiene su encanto.
Por cierto, Kepa, no estuvimos juntos con Espi haciendo un vivac por esa zona en una txabolita que parecía una marquesina de autobús?
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