30 de mayo de 2011

San Millan

Este año la Semana Santa se ha hecho esperar, así que he tenido tiempo de sobra para hacer planes, pero el tiempo no ha acompañado del todo y de las varias ascensiones que tenía programadas para estos días tuve que ir descartando algunas. Al final, más que nada por la cercanía y por tratarse del techo de la provincia de Burgos y estar situado en una zona completamente desconocida para mí, me decanté por el san Millán. Tengo que decir que acerté en mi elección.

El lugar elegido para comenzar la ruta es el área recreativa de Zarcia, en la localidad de Santa Cruz del Valle Urbión.


Una pista asciende paralela al río Urbíon y lo cruza en varias ocasiones, al principio unos puentes de madera facilitan el paso, pero después, cuando el camino se convierte en senda toca ir saltando de roca en roca o, como en mi caso y en contra de mi voluntad, acabar empapado. El río bajaba bastante cargado y en algunos tramos el camino estaba anegado, no encuentro zonas de paso fiables y al intentar cruzar uno de los innumerables arroyos que vierten sus aguas al Urbión he resbalado y me he caído al agua, a partir de aquí ya no he tenido ningún problema, una vez mojado ya da igual así que no tengo ningún reparo en cruzar por mitad de los arroyos, el único inconveniente es la incomodidad de llevar los pies mojados y fríos el resto del día.



Este primer tramo del recorrido junto al río y a través del hayedo es realmente bonito, se va ganando altura de forma muy cómoda y es un paseo muy recomendable. Cuando el sendero comienza a dejar de lado al río empieza también a endurecerse el recorrido, se deja atrás el bosque y se sale a terreno despejado. De frente ya tengo la cima del San Millan, bajo la cual se conservan aún bastantes neveros. La verdad es que la cima parece bastante lejana todavía y la opción de ascender en línea recta se me antoja bastante durilla, así que seguiré la ruta normal de subida, que es la que llevo en el GPS. A pesar de haber dejado atrás el río el agua surge de todas partes, son las consecuencias del deshielo, y lo más destacado de este tramo de subida es una bonita cascada que hay que rodear y que me permite retomar el aliento mientras saco unas fotos.



A partir de aquí toca mirar al suelo, tirar para arriba y disfrutar de las vistas que poco a poco se van ampliando. Alcanzo el collado Flecho, que da acceso al cordal que une San Millán con Trigaza y empujado por el fortísimo viento me encamino hacia la cima. La amplia loma cimera está coronada por un vértice geodésico con una gran base que me sirve para refugiarme del frío viento. Aprovecho para descalzarme, haber si se me secan algo las botas y los calcetines mientras doy buena cuenta del bocadillo. Las vistas son inmensas, destacando el cordal que lleva hacia las cimas de Trigaza al oeste y de Cabeza Aguilez al este.



Me calzo de nuevo las aun empapadas botas y los no menos mojados calcetines y retorno hacia el collado Flecho para tomar el camino que siguiendo el cordal cimero se dirige hacia el Trigaza, cuya cima se muestra muy tentadora, pero prefiero dejarla para otra vez ya que a la vista del caudal de agua que he visto por todas partes presumo que la bajada que tengo pensado realizar me va a llevar más tiempo de lo que había estimado, y quiero tomármelo con calma y disfrutar al máximo del espléndido día que está haciendo y de lo que me queda del recorrido. A mitad de camino entre San Millán y Trigaza se llega a Sierra Llana, desde donde se comienza a descender rápidamente hacia la majada de los Carneros, donde se conserva una pequeña borda. Desde aquí se toma un marcado camino que lleva hacia la Majada de Gárrula, donde un nuevo poste indicador nos da dos opciones, una lleva directamente hacia el área de Zarcia y otra desciende hacia las cascadas de Altuzarra, evidentemente la opción escogida es la segunda, no conozco las cascadas y aun tengo toda la tarde por delante, pero esa es una historia que merece un capítulo a parte.








El Track


 

Perdido en las alturas © 2008. Chaotic Soul :: Converted by Randomness