17 de diciembre de 2011

Abriendo Huella

Os presento un libro que merece realmente la pena, y que lo podréis conseguir a un precio inmejorable, se trata de una pequeña joyita llamada "Abriendo Huella".


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Comprende la totalidad del territorio protegida en las distintas épocas del año, así como de una amplia selección tanto de flora como de fauna.
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4 de diciembre de 2011

Sierra Salvada: Tologorri (1.068), El Somo (1.170) y Ungino (1.105)

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De nuevo mi cuñado “el montañero” es responsable de que repita cimas, aunque si se trata de caminar por la sierra Salbada bienvenidas sean las visitas de mi cuñado. Además, esta vez, aunque ya he estado anteriormente en las tres cimas por las que tengo pensado pasar, la ruta es inédita para mí, ya que la subida la haremos por la Senda Negra, hacia el Tologorri, y la bajada por el Portillo de Menérdiga.

Comenzamos la ruta en Lendoño Goikoa (Lendoño de Arriba), nosotros dejamos el coche en el mismo pueblo, pero antes de llegar al mismo, donde se encuentran las señales que indican la dirección a tomar para acceder a la Senda Negra, hay habilitado un estacionamiento. Caminamos primero a través del bosque, con rampas no muy duras y con la vista puesta en el Tologorri, que desde aquí se ve realmente impresionante.



Pasamos junto a la famosa piedra del cojo y enseguida salimos a terreno despejado. Ahora la pendiente se suaviza mucho y ascendemos casi sin darnos cuenta, lo cual permite disfrutar de las bonitas vistas.



La Senda Negra acaba en el Portillo de la Barrerilla, que da acceso a la parte alta de la Sierra Salbada. A partir de aquí nos dirigimos directos hacia la cima de Tologorri, pero haciendo un pequeño alto en la fuente de Iturrigorri. Hemos debido coincidir con la salida de algún club de montaña, porque la cima está un tanto abarrotada, además el grupo ha decidido quedarse allí a repone fuerzas, así que mi cuñado y yo no nos entretenemos mucho, lo justo para sacar un par de fotos y asomarnos al abismo.



Continuamos la ruta, primero pegados a los cortados de Sierra Salbada, pero enseguida nos desviamos hacia una pista que discurre más hacia el interior, por zona casi plana y muy cómoda. Nos encaminamos hacia el Ungino, pero como nos pilla de camino vamos a intentar localizar la cima de El Somo, que de no ser por su buzón pasaría completamente desapercibida, tanto que debemos echar mano del GPS para localizarlo entre los matorrales, pero ahí está, para los tachadores de cimas.



Desde El Somo bajamos hacia el collado que se forma entre las cimas de Ungino y Eskutxi, donde se encuentra el pozo de Ungino, una corta ascensión nos lleva hasta la cima, esta vez completamente despejada de gente, así que ahora somos nosotros los que aprovecharemos para comer mientras disfrutamos de las vistas, aunque en realidad no estamos solos del todo…



Dejamos atrás la cima de Ungino, pero no sin antes deleitarnos un rato con su ojo, un marco perfecto para contemplar el valle de Aiara. Descendemos hacia el Portillo de Atatxa y otra vez pegados a los cortados nos encaminamos de nuevo hacia el Tologorri, pero no llegaremos a su cima, sino que vamos en busca del Portillo de Menérdiga, por donde comenzaremos el descenso hacia Lendoño.



El Portillo de Menérdiga da acceso a una bonita senda que discurre bajo las paredes del Tologorri y lo va rodeando hasta dejarnos justo bajo la proa de su cima, desde luego es una estampa impresionante. La última parte del recorrido, la que nos llevará hasta el mismo punto de partida, discurre por un amplio camino carretil.



Finalmente hemos completado una ruta con varios atractivos y que nos ha permitido disfrutar de las cuatro caras del Tologorri. Espero que mi cuñado “el montañero” vuelva pronto, aunque eso signifique tener que repetir ruta y cimas.









EL TRACK

27 de noviembre de 2011

Sierra de Kodes: Kostalera (1.234)

Primera salida montañera del 2011. El día amanece fresquito y la sierra de Kodes se oculta tras un manto de nubes, pero espero que poco a poco vaya despejando y no me ocurra igual que la otra vez que estuve por esta zona, también por esta época del año, con mi amigo “el intrépido” y su amigo Víctor, que a pesar de estar aún convaleciente de una intervención quirúrgica subió como un campeón. La pena es que aquel día las nubes no levantaron, no pudimos ver absolutamente nada y nos fuimos para casa completamente empapados por una persistente llovizna.

Comienzo la ruta en Santa Cruz de Campezo, desde donde se toma una pista que discurre junto al cauce del río Ega, La verdad es que es una gozada caminar por este paraje a estas horas de la mañana, acompañado sólo por el rumor de las aguas que se dirigen hacia el barranco de Inta.




Tras pasar un buen rato caminando junto al borde mismo del río, en paralelo a la pista, debo separarme de este para dirigirme hacia el barranco de la Dormida, un lugar espectacular. Un sendero discurre entre el intenso verde, un lugar que retiene la humedad de tal manera que parece que estoy en una selva tropical.



Hasta ahora la subida ha sido bastante relajada, pero el camino se empieza a poner cuesta arriba y resbaladizo. Aunque llevo el GPS no llevo ningún track con la ruta exacta y en un par de ocasiones he confundido el camino, ya que son muchas las bifurcaciones del mismo, así que hay que andar atento. Tal y como esperaba, a medida que gano altura las nubes se van disipando y comienzo a ver frente a mí las paredes de Kostalera, hacia atrás un pequeño mar de nubes y el azul del cielo.



Queda aún el tramo más duro de la subida, hay que afrontarlo con calma, pero al final todo llega, y ahí está la cima. Un paso estrecho entre rocas da acceso a la otra vertiente de la montaña, desde donde una pequeña trepada nos lleva a la cima. Hay instalado un cable muy fino que puede servir de ayuda para alcanzar la cima, pero tampoco es que sea necesario, aunque a alguno le puede dar seguridad. Una vez arriba, además de la satisfacción de haber alcanzado el objetivo del día, está la recompensa de la vistas. Es momento para sentarse, recuperar fuerzas y disfrutar del paisaje.



Cuando subí con “el intrépido” y con Víctor nuestra intención era haber seguido hacia el puerto de Nazar, pero las condiciones no eran las más adecuadas, lo intentamos, pero a las primeras de cambio nos dimos la vuelta, más que nada porque Víctor y yo no lo veíamos factible, pero hoy está claro que la ruta a seguir es la que lleva hacia el puerto de Nazar. Dejo la cima y tomo la senda que recorre el cordal entre Kostalera y Nazar. Sencillos destrepes y alguna que otra trepada se alternan con zonas sin más complicación hoy que algunos tramos donde me he encontrado un poco de hielo, pero que se pasan sin dificultad. La vertiente sur es todo un mar de nubes que se van a mantener durante todo el día y que incluso amenazan con pasarse hacia la vertiente norte.



Desde el puerto de Nazar el camino invita a seguir el cordal en dirección a la cima de Joar, pero me he entretenido demasiado a primera hora de la mañana junto al río Ega y se me va a hacer tarde, así que Joar queda para una mejor ocasión, además me ha gustado mucho unas cimas en forma de agujas, Malpika, y ya tengo pensada una ruta que lleva al Joar pasando por estas cimas… En fin, que desde el puerto de Nazar comienzo a descender por la pista que leva de vuelta a Santa Cruz de Campezo, pero enseguida abandonaré la pista para descender por un sendero que lleva hacia la ruta del Miradero de Inta y que enlaza con la subida por el barranco de la Dormida.


Tras descender durante un rato a través de un precioso bosque se llega aun claro donde me encuentro el desvío hacia el miradero, el sendero que lleva hacia la Dormida y una nueva pista que se dirige hacia Campezo. Tras desviarme unos minutos hacia el miradero regreso a la pista que lleva a Santa Cruz de Campezo. Esta última parte de la bajada discurre por un entramado de pistas que se entrecruzan, pero finalmente alcanzo la bonita ermita de Ibernalo. Al final la bajada ha sido bastante rápida, así que aun tengo algo de tiempo para disfrutar de las vistas de las tierras alavesas a los pies de Ibernalo.



Desde Ibérnalo, tras caminar un centenar de metros por la carretera, de nuevo tomo una pista que me lleva a Santa Cruz de Campezo, justo hasta el centro del pueblo, donde dejé el coche y comencé mi ruta. Ha sido un bonito día, aunque la verdad, creo que hubiera sido mucho mejor en compañía de “el intrépido” y de Víctor.



21 de noviembre de 2011

Sierra de Udala: Udalaitz (1.117)



Son las 8 y media de la mañana y en el alto de Kanpazar hace un frío de pelotas. El termómetro del coche marca -6º. Hace tanto frío que me estoy pensando seriamente el darme la vuelta y volver a casa, pero ya que estoy aquí tengo que aprovechar para sacar alguna foto de las primeras luces del día bañando el Udalaitz. La montaña está completamente nevada y no sé si me voy a encontrar hielo durante la subida, la verdad es que no estoy acostumbrado ni a la nieve ni al hielo y no tengo crampones, pero me apetece mucho subir una montaña nevada, de echo esa es la razón por la que hoy me he acercado hasta aquí, porque ha nevado y porque se anuncia un día espléndido, y supongo que las zonas de Urkiola y del Gorbeia estarán petadas de gente, aquí, en el parking de la cantera estoy yo sólo.





Finalmente decido tirar para arriba y si veo que se complica la cosa me daré la vuelta y listo. Me abrigo hasta las orejas y atravieso la zona de la cantera, que está completamente helada, así que la cruzo más bien patinando. La primera parte de la subida no presenta mucha nieve, además hay huellas y la paso sin dificultad. El sol ya ha salido y aunque sigue haciendo frío tengo que hacer una parada para quitarme algo de ropa y subir más cómodo. El Udalaitz se ve impresionante con este manto blanco.
  
Ahora el camino sí aparece completamente cubierto de nieve. Ya he subido varias veces el Udalitz desde Kanpazar, pero nunca siguiendo la ruta normal, así que no tengo puntos visuales que me sirvan de referencia para intuir por donde va el camino y necesito echar mano del GPS para intentar seguirlo con la mayor precisión posible.




A medida que asciendo la cantidad de nieve se hace mayor y como me toca ir abriendo huella, ¡que bien suena eso!, a cada paso que doy me hundo por encima de las rodillas, a veces incluso más, pero estoy disfrutando como un enano, lo que ocurre es que, como he dicho antes, no estoy acostumbrado a subir en estas condiciones y se me está haciendo durísima la subida, tanto que otro montañero que ha aparecido por detrás me ha adelantado justo antes de alcanzar el cordal, claro, como ya le he abierto huella… así cualquiera.



Una vez arriba me tomo unos minutos de descanso. La estampa es alucinante, al menos para mí, que no estoy acostumbrado a esto, pero es que tengo la sensación de estar en alguno de esos montañones del Himalaya o los Alpes, con nieve por todos lados, y para mí solito. Aprovecho también para sacar fotos por que no sé cuando tendré la oportunidad de repetir una ruta así y esta es para recordarla.





Aun me queda un último esfuerzo antes de alcanzar la cima, pero la recompensa es aún mayor de lo que podía imaginar, si hasta ahora la ruta me había parecido espectacular, el último tramo, el que discurre por el cresterío antes de alcanzar la cima me ha dejado sin palabras. Y pensar que apenas un par de horas antes me había planteado la posibilidad de darme la vuelta y volver para casa…





Una vez alcanzada la cima la sensación es de esas que no se olvidan. Me he cruzado con dos personas que bajaban, pero ahora estoy yo sólo, contemplando las inmensas vistas propiciadas por un día frío, pero con una atmósfera limpísima. Se ha levantado un poco de aire y aquí se vuelve a notar la baja temperatura, pero me resisto a tener que marcharme y una vez bien abrigado decido que me quedaré un buen rato, no tengo prisa y además intuyo que la bajada va a ser bastante más rápida que la subida.





Finalmente no queda más remedio que comenzar a descender y así lo hago, con cuidado porque esto impresiona. Hoy aprovecharé para visitar la cueva bajo la cima, no os lo creeréis, pero es que nunca he estado, más que nada porque no sabía exactamente donde estaba, pero hoy, las huellas en la nieve no dejan lugar a dudas. La cueva puede servir de refugio en caso de necesidad y en su interior alberga una fuente que recoge las aguas que se filtran por su techo, hoy, además, está decorada con un Belén. Aquí aprovecho para comer un poco, pero enseguida retomo el camino de bajada, que el día avanza y anochece pronto.





Antes no me equivocaba, la bajada es mucho más rápida y divertida que la subida, pero de vez en cuando aún hago alguna parada para sacar fotos. El día ha sido de esos que no se olvidan y que apetece repetir, pero para eso tendré que esperar a las nieves del próximo invierno. Mientras tanto me queda el recuerdo de las fotos y del intenso frío que hacía en el puerto de Kanpazar a las 8 y media de la mañana.







EL TRACK



7 de noviembre de 2011

Sierra de Eskuagatx: Eskuagatx (1.016), Kanpantorreta (1.002), Errialtabaso (1.018) y Eskumin (915)


Eskauagatx es uno de esos sitios donde da gusto perderse, quiero decir perderse, pero con conocimiento de causa. No es una zona muy extensa, pero está llena de lugares muy tentadores por donde meterse y de los que luego no resulta fácil salir, como muy bien pude comprobar este día…

Comienzo mi recorrido junto a la ermita de San Lorenzo, cerca de Baltzola. La primera parte del recorrido no es especialmente vistosa, discurre por una pista que poco a poco va ganando altura hasta alcanzar las campas de Izoztegi, otro de esos rincones a los que bien merece la pena acercarse aunque sólo sea para darse un simple paseo, aunque seguro que una vez allí nadie podrá resistirse a la tentación de adentrarse en Eskuagatx, o sino, hacer como yo, basta con apartarse un poco del camino para descubrir bellos rincones.


De momento no me entretengo en las campas, eso lo dejo para más tarde, ahora me dirijo directamente en busca de la cima de Eskuagatx, cima que se alcanza con facilidad y sin ningún problema. Toca disfrutar de las vistas, pero desde este punto la mirada enseguida se va hacia lacercanacima de Kapantorreta, que destaca por la presencia de un vértice geodésico. Aun queda mucho día por delante, así que decido ir hacia Kanpantorreta.

Una vez se abandona la cima de Eskuagatx el terreno se vuelve muy escabroso y el karst de se muestra en todo su esplendor. En el mapa que llevo en el GPS se dibuja una senda que intento seguir con la máxima precisión, aunque a la vista del terreno pienso si no se habrán equivocado al hacer el mapaintento buscar los pasos más cómodos, pero no puedo evitar trepadas, destrepes, vuelta a treparpero lo peor es que cuanto más avanzo más se complica la cosa, sobre todo porque no veo la manera de volver sobre mis propios pasosdebo salvar grietas, simasla cima está hay al lado, pero no veo clara la forma de llegar, el GPS ya ni lo miro. Un último esfuerzo, unos cuantos rasguños, pero al final alcanzo la cima. Parecerá una tontería, pero la sensación de alivio al encontrarme sentado junto al vértice geodésico os asegurado que es indescriptible. Parece mentira como se pueden complicar las cosas en un momento.

Es momento para recuperar fuerzas, contemplar el paisaje y también para pensar en la forma de volver hacia Eskuagatx, y desde luego no por el mismo camino por el que he venido. Por suerte desde la cima se tiene una visión más amplia del terreno y localicé una zona mucho menos complicada, pero desde luego el camino dibujado en el GPS no es el más indicado para acercarse a esta cima. La vuelta ha sido mucho más cómoda y he podido disfrutar haciendo alguna que otra buena foto.

De vuelta hacia Eskuagatx y para alargar la ruta decido acercarme hasta la cima de Errialtabaso, que aunque no ofrece prácticamente vista alguna, se encuentra en un rincón muy bonito entre las hayas. Desde aquí bajaré hacia las campas de Izoztegi, donde pasaré el resto de la jornada paseando y haciendo fotos, después del pequeño susto pasado en el karst de Eskuagatx necesito pasar un rato tranquilo y relajado.

Inicio el camino de vuelta hacia la ermita de San Lorenzo con la luz justa para sacar unas últimas fotos y pensando que, a pesar del Kanpantorreta, ha sido un bonito día de montaña.








EL TRACK

30 de octubre de 2011

Sierra de Arangio: Santikurutz (1.111) y Orisol (1.131)

Nueva visita relámpago de mi cuñado el montañero, lo cual significaba que no disponíamos de mucho tiempo, así que hubo que improvisar una ruta rápida y que fuera completamente descocida para mi cuñado. Yo ya había estado antes por la zona, en primavera y en compañía de mi amigo “el intrépido”. aquella vez recorrimos la sierra completa, en un día espléndido, disfrutando de unas vistas excepcionales y descubriendo la magia que encierra el lugar, incluida visita a la cueva del cura Santacruz, con lo que nos costó encontrarla, pero bueno, esa es otra historia.


Comenzamos la ruta en Oleta, justo en el lugar donde empieza una pista que se dirige hacia la sierra. Al poco rato abandonamos la pista para tomar un sendero que se adentra en el hayedo, el desvío está señalizado con un hito. Estamos en otoño y una alfombra de hojas secas nos va a acompañar durante todo el recorrido. En este tramo es donde vamos a encontrar las rampas más duras de toda la jornada, así que, aunque tenemos prisa, nos lo tomamos con calma.

Enseguida alcanzamos el cordal que da paso al valle de Aramaio, y desde aquí nos deleitamos con las espléndidas vistas. A nuestra izquierda podemos ver la pequeña ermita de Santikurutz, hacia donde nos vamos a dirigir para comenzar nuestro corto paseo por la sierra de Arangio.


De nuevo nos adentramos en el hayedo, en mi opinión uno de los más bonitos que podemos encontrarnos por estas tierras y que resulta espectacular en cualquier época del año. Por unos minutos debemos abandonar el precioso sendero señalado con marcas de pintura roja y blanca que atraviesa toda la sierra para acercarnos a la cima de Santikurutz, que casi pasa desapercibida entre tanta belleza.


Regresamos al camino para dirigirnos hacia la cima se Orisol, una perfecta atalaya para contemplar las impresionantes paredes grisáceas del Anboto emergiendo sobre el marrón de las copas de los árboles.


Aprovechamos la parada en Orisol para comer un poco y retomamos la ruta. A partir de aquí nos adentramos en una zona que respira magia por los cuatro costados. Es difícil de describir, así que os recomiendo a todos los que tengáis la oportunidad el acercaros a descubrir los apacibles rincones que se esconden en este lugar, os aseguro que no os va a defraudar.


Finalizado este tramo salimos a un pequeño collado donde se entrecruzan varios caminos, un bonito lugar para hacer un alto en el camino, aunque hoy, para mi cuñado “el montañero” y para mí, éste va a ser el punto de retorno. Un poste de señales nos indica la dirección a tomar para regresar al punto de partida, pero antes nos acercamos hasta una enorme peña que hay en las cercanías del collado. La tentación de subirla es enorme, aparentemente no se requiere más que una simple trepada, pero no nos ponemos de acuerdo en cual puede ser el punto de acceso más cómodo, y tampoco vemos clara la forma de destrepar, así que finalmente desistimos.


El regreso a Oleta es cómodo, por la misma pista por la que iniciamos el recorrido que, al final, aunque corto, ha sido más que suficiente para que mi cuñado “el montañero” se vaya con un buen sabor de boca.


 



EL TRACK




20 de junio de 2011

Cimas centrales de Itxina


Itxina es uno de esos sitios que no me canso de visitar, visto desde fuera es espectacular, pero en su interior esconde lugares que parecen sacados de un cuento de hadas, y cada vez que me meto en su interior voy descubriendo cosas nuevas. Esta vez mi objetivo es visitar algunas de las cimas interiores de este complejo cárstico.
Una vez más el punto de partida es el barrio de Urigoiti, en Orozko. Me encamino hacia el manantial de Aldabide para tomar la senda que discurre junto al canal de Sintxita. El canal es un paseo sin apenas pendiente hasta que se llega a su cabecera, aquí el camino se torna bastante cuesta arriba en dirección al paso de Itxingote, que me deja a los pies del Altipitatx. Junto al comienzo de la ascensión a esta cima unas marcas de pintura roja indican la dirección a seguir para llegar a los prados y la cabaña de Lexardi. Este será mi camino de referencia, aunque me apartaré del mismo continuamente para explorar esos rincones ocultos que tanto me gusta ir descubriendo.
Mi primer desvío será la cercana cima de Uburungo Atea, a la que me encaramo después de una pequeña trepara por las rocas, supongo que habrá un camino más facilón, pero me gusta eso de trepar un poco de vez en cuando. El camino entre las hayas con sus hojas amarillentas y las hojas secas ya caídas es precioso. Uburungo Atea es una atalaya perfecta para divisar el interior de Itxina.
El siguiente objetivo será la cima de Iturriederrako Puntea. Para ello desciendo de Uburungo y camino entre las rocas en lo que se podría considerar el cordal que une ambas cimas y que antes pasa por otra pequeña cima, Atxiki. Sorteando grietas y afiladas rocas alcanzo la cima de Iturriederrako desde donde las vistas sobre Itxina son aún mejores que desde Uburungo.
Desciendo, pero esta vez buscando de nuevo algún sendero balizado, y lo que me encuentro es una grieta, no muy profunda, pero ancha, parece un gran foso cubierto de hojas secas. La rodeo hasta llegar a uno de sus extremos donde se aprecia una sima, está tan oscuro que no puedo ni ver el fondo. El sitio es realmente bonito, otra de esas joyas que esconde Itxina y por las que merece la pena salirse del camino, eso sí, con precaución.
Llego a uno de los senderos balizados, pero en lugar de dirigirme hacia Lexardi tomaré una senda que bordea otras cimas interiores de Itxina, Itxinerdiko Atxa, Txiritxako Atxa van quedando a un lado, no soy un tacha cimas y las vistas desde lo alto de estos puntos no creo que mejoren las que ya he tenido, así que las dejaré para otro día.
Continuando por sendero me encamino hacia el Ojo de Atxular para, poco a poco, ir regresando al punto de partida realizando una ruta circular. Hoy he descubierto nuevos rincones ocultos de Itxina, pero sé que aun me quedan muchísimos más que habrá que ir descubriendo poco a poco.








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7 de junio de 2011

Castro Valnera


Nueva visita de mi cuñado “el montañero”, planeada desde hace tiempo, pero con un objetivo muy distinto del que finalmente hicimos. El plan era habernos desplazado el viernes por la tarde a Gavarnie y el sábado subir al Vignemale, pero la previsión meteorológica nos hizo echarnos para atrás. Son muy pocas las ocasiones que tengo para desplazarme a Pirineos y la verdad es que me hacía muchísima ilusión, hubiera sido mi primer tres mil, y el Vignemale, con su glaciar, es una montaña preciosa, pero bueno, a lo mejor este año…
Bueno, pues visto que lo del Vignemale no podía ser, teníamos que buscar algo que estuviese a su altura, al menos en cuanto a belleza, y la zona elegida fue el circo de Lunada y su cima más conocida, el Castro Valnera.
Iniciamos el recorrido desde El Bernacho, una zona de prados y bordas/refugio a la que se accede por una pista de tierra desde la carretera que sube al puerto de Lunada. Al final de la pista dejamos el coche y comenzamos a caminar a través del hayedo en dirección al collado que separa las cimas de Castro Valnera y Cubada Grande. Una vez alcanzado el collado nos encontramos de frente con una bonita cima, se trata de Peña Negra y hacia ella nos dirigimos. Las vistas comienzan a ser espectaculares.
Volvemos sobre nuestros pasos en busca de la senda que lleva a la cima de Castro Valnera. Al principio subimos por donde mejor nos parece, pero enseguida conectamos con la ruta habitual de subida, atravesamos un pequeño túnel en la roca y ya podemos ver las cimas de Castro Valnera, lo que se esconde detrás de ellas es difícil de describir. Al alcanzar la cima sólo podemos ver nubes, pero se intuye la impresionante caída de la vertiente norte. Por momentos las nubes dejan abrirse algunos claros y entonces podemos disfrutar del impresionante circo de Lunada. De todas las montañas que he subido esta es la que mayor sensación de verticalidad me ha dado desde su cumbre, realmente parece como si te estuvieras asomando al balcón de un enorme rascacielos. El sitio es para sentarse y disfrutar tranquilamente un buen rato, pero las nubes siguen entrando y nos quedamos sin vistas, así que aprovechamos el momento para ir comiendo algo.
La idea es hacer un recorrido circular, así que seguimos la ruta recorriendo el cordal en dirección a otra cima, Torcaverosa. Las nubes parece que van desapareciendo poco a poco y mientras recorremos el cordal otra vez podemos disfrutas de unas impresionantes vistas.
Desde Torcaverosa observamos el camino recorrido desde la cima de Castro Valnera y frente a nosotros, hacia el este, la no menos bonita zona del Pico de la Miel. No entraba en nuestros planes, pero parece que finalmente está despejando y el sol le gana terreno a las nubes, y como vamos bien de tiempo decidimos ascender también el Pico de la Miel.
Bajo nuestros pies se forman preciosos valles que llevan la vista hacia un horizonte en el que se dibuja el mar, la bahía de Santander es perfectamente visible, pero ahora nuestra vista se centra en el Pico de la Miel y unas nubes que nada más comenzar a ascender lo han vuelto a cubrir por completo. Entre la niebla pasamos junto a un montoncito de piedras que parece marcar la cima, aunque el buzón se encuentra como a un centenar de metros, en una zona de rocas repleta de grietas conocida como el Alto de las Corvas. Parece mentira, quince minutos antes un sol radiante nos mostraba la silueta de esta montaña y ahora no vemos absolutamente nada. Nos sentamos un rato junto al buzón con la esperanza de que sea una nube pasajera, pero esto no tiene mucha pinta de cambiar, así que finalmente decidimos ir descendiendo.
La bajada hacia el Bernacho siguiendo la senda se hace un poco larga para mi cuñado, se ha quedado con ganas de bajar monte a través, directamente hacia donde está aparcado el coche, pero yo he preferido seguir por el camino normal.
Durante unas horas el Castro Valnera ha conseguido que nos olvidásemos del Vignemale y, en mi caso, también me ha dejado con un gran sabor de boca y con muchas ganas de volver por la zona.






El Track


 

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