3 de noviembre de 2010

Los Jorrios - Armañón

27 de diciembre de 2009

Navidades y mi cuñado "el montañero", como todos los años, nos hace una visita, así que tenemos que aprovechar los días de buen tiempo, que no son muchos en invierno, y preparar alguna salida, algo tranquilo y corto porque esta misma tarde tiene que marchar hacia Asturias, así que he preparado una salida hacia Los Jorrios, una pequeña cima que hace tiempo tengo ganas de conocer, y lo haremos iniciando el recorrido en el pequeño barrio de Basinagre, en Trucios.
Dejamos el coche en una explanada entre unos caserones y el río y nos preparamos para iniciar el paseo. Rodeamos una de las casas y comenzamos a subir por un camino empedrado que nos llevará hacia un barranco que poco a poco iremos remontando.


El camino sale enseguida a una pista y giramos hacia la derecha, hacia una zona de prados, para enseguida tomar un sendero que aparece a la izquierda y que entre helechos y pinos va ganando altura. El bosque nos quita las vistas, pero pronto salimos a un claro y podemos contemplar el camino que nos espera.


Desde aquí aun no se ve la cima, todavía nos queda un buen rato de subida, aunque esta se hace muy entretenida ya que el camino cambia continuamente, tan pronto estamos caminando por prados como nos introducimos en pequeños bosques, hasta que finalmente penetramos en un tupido hayedo en el que sólo queda despejado el sendero por el que vamos.


Los hayedos son luagres fascinantes, la humedad que se crea dentro de ellos hace que todo se cubra de musgo y el verde aparece por todas partes, contrastando con el marrón de las hojas secas y el gris de la roca. Casi sin darnos cuenta vamos ganando altura hasta que dejamos el hayedo, y el sendero, en el que empieza a predominar la roca, se pone más cuesta arriba.
Ahora comenzamos a darnos cuenta de las dimensiones del karst de Los Jorrios y de lo complicado que puede ser si nos salimos del sendero, cosa que a mi cuñdo le ha faltado tiempo para hacer, siempre parece andar buscando el camino más recto, y eso, alguna que otra vez, nos ha llevado a meternos en pequeños apuros, sobre todo en zonas karsticas, así que esta vez le dejo a su aire y yo sigo por el camino más marcado.


A un lado las rocas y al otro el cuasi abismo hacia el barranco. La verdad es que aquí no hay muchas vías de escape, o tiras para adelante o te das la vuelta y vuelves por donde has venido. De vez en cuando mi cuñado y yo intercambiamos un grito, más que nada para saber que no se lo ha tragado una grieta ya que hemos perdido el contacto visual, él ha seguido subiendo hacia lo que sería el cordal y yo voy a media ladera, sorteando las enormes planchas de piedra, pero siguiendo el sendero. Finalmente le veo aparecer justo por delante de mí. La verdad es que así me quedo más tranquilo.

Seguimos avanzando y, aunque casi no se percibe, seguimos subiendo. Vamos rodeando la montaña en dirección al collado de Campo Pedreo, que separa Los Jorrios de su vecino, Armañón. El camino es muy bonito, ahora vamos pegados a la rocas que, amenazantes, parecen surgir de las entrañas de la tierra.


Esto parece un laberinto, las rocas cada vez son más grandes y el camino parece desaparecer entre ellas, pero no, está ahí.

Vamos dejando atrás el karst, iba a decir lo más complicado del recorrido, pero en realidad no tiene ningún peligro, el camino es muy evidente ya que el ganado que anda por la zona se encarga de que así sea y tampoco ha sido incómodo, así que nadie se asuste.

Bien, como decía, dejamos el karst y enseguida nos plantamos en Campo Pedreo. Aquí debemos girar hacia la derecha en busca de la cercana cima de Los Jorrios. Las marcas de pintura nos ayudarán a alcanzar la cima sin ningún problema ya que de nuevo nos introducimos en terreno rocoso.

En apenas diez minutos se alcanza la cima de Los Jorrios, pero antes hay que superar las paredes de roca, no es complicado y como he dicho el camino está muy marcado, además de estar señalizado con pintura roja. Al mirar hacia atrás podemos contemplar otras cimas menores, también rocosas, y frente a nosotros, conservando algunos neveros, la cima de Armañón que, a diferencia de Los Jorrios, es una agradable campa redondeada.

Alcanzada la cima por fín podemos disfrutar de unas bonitas vistas, sobre todo hacia las montañas del circo de Lunada.


Es hora de descansar y comer un poco, aunque se ha levantado aire y se nota un frío, así que decidimos sacar unas cuantas fotos y descender hacia una zonas más resguardada y menos escarpada, ya que la cima de Los Jorrios nos recuerda que estamos sobre una zona karstica y resulta un tanto incómoda.

Una vez hemos repuesto fuerzas dirigimos nuestros pasos hacia el Armañón. El camino ahora es completamente diferente, dejamos definitivamente las rocas para caminar por plácidas campas y lomas hermosas. Además de Los Jorrios, destaca a lo lejos la Ermita de Nª Sra. de las Nieves, levantada sobre un pequeño cerro rocoso en el camino que lleva hacia las peñas de Ranero, hacia el oeste.


De nuevo toca ir ganando altura para dirigirnos hacia la cima de Armañón y mientras disfrutas de las vistas hacia el macizo de Los Jorrios, del que ahora podemos contemplar la extensión de su karst y el barranco por el que hemos subido.

Hacia el lado opuesto se abren generosos valles que conducen hacia las montañas de Lunada, con sus cumbres pintadas de blanco por la nieve y más cercanas las cimas del cordal de los montes de Ordunte. Carranza a nuestros pies, todo un espectáculo.

Nos acercamos a cima de Armañóm, bastante concurrida ya que un grupo de veteranos montañeros la han elegido para iniciar a los más pequeños, que se entretienen con los restos de nieve que quedan lo más alto.

Desde la cima tenemos unas vistas más amplias ya que ahora podemos mirar hacia todos lados. Podemos ver por donde hemos subido desde Basinagre y por donde vamos a bajar hacia Cueto.
Una bajada de vértigo nos llevará hasta un collado donde se cruzan varias pistas. Nosotros tomaremos la principal que, enseguida, se convierte en una pista de cemento.

La bajada la hacemos bastante rápido ya que a mi cuñado "el montañero" le espera el viaje de vuelta a Asturias, pero primero tiene que ir hasta Bilbao a recoger sus cosas... y a dejarme a mí.
La bajada también se puede hacer por el barranco, por un camino diferente al de subida, pero no llevábamos la ruta en el track y no teníamos claro si el camino estaba bien señalizado, así que como teníamos un poco de prisa bajamos hacia Cueto, mi cuñado por delante apretando así que este tramo pocas fotos pude sacar, pero me quedé con las ganas de hacer la bajada por el barranco, pero bueno, otra vez será, hoy toca guardar la cámara y acelerar el paso.



f o t o s







t r a c k
 

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