20 de julio de 2009

Un paseo por Itxina

30 de mayo de 2009

Hoy no tenía muy claro hacia donde tirar, así que simplemente he cogido el coche y he salido de Bilbao, y sobre la marcha he decidido acercarme a Orozco y desde aquí hasta el barrio de Urigoiti, finalmente el destino elegido es Itxina. Y esta vez me adentraré en este fantástico rincón siguiendo el canal de Sintxita, el camino es bastante relajado hasta que se llega al inicio del canal, aquí comienza un fuerte ascensión hacia el collado de Itxingote.
La subidita hay que tomársela con calma, así que cualquier excusa es buena para detenerse un momento y hacer alguna foto, una cascada, un árbol, lo que sea.


Una vez alcanzado el collado la pendiente se suaviza y aprovecho las grandes rocas para sentarme a coger un poco de aliento. Se nota la primavera y el buen tiempo, infinidad de lagartijas se cruzan una y otra vez por todo el camino, alguna incluso se atreve a cercarse, así que…


Avanzo un poco y enseguida doy con las marcas de pintura que señalan las diferentes direcciones que se pueden tomar, Lexardi, Altipitax y Gorosteta. Mi primer destino de hoy es la cima de Altipitatx, así que para allá me encamino. Sólo tengo que atravesar una zona de árboles y rocas que enseguida dejan paso al empinado lapiaz que conduce hasta la cercana cima siguiendo las marcas de pintura roja.
Desde la cima las vistas hacia Itxina están tapadas por las copas de los árboles, pero frente a mí tengo la despejada cima de Ipergorta, otra de mis cimas favoritas, Usategieta, Odoriaga y todo el cordal de los montes de Arno. La ascensión es sencilla y merece la pena.


Aunque aparte de las vistas, Altipitatx bien merece una visita aunque sólo sea por ver uno de los buzones más curiosos de nuestras cimas.


Desciendo de Altipitatx por el mismo camino de subida hasta llegar al punto donde se encontraban las señales de pintura. Ahora tomo el camino que marca hacia Gorosteta, pero no me dirijo a esta cima, voy a seguir el camino hasta el paso de Kargaleku, que da acceso a las campas de Arraba, es un camino que no conozco y que nada más introducirme en el frondoso bosque me deja cautivado por la infinidad de rincones que esconde, a cada cual más bonito. A ello contribuye el fuerte contraste de los suelos cubiertos de hojas secas, el verde musgo que se apodera de troncos y rocas y la luz que se filtra entre las hojas de las hayas. Un lugar lleno de dolinas y por el que es un auténtico placer caminar.


Tras un agradable paseo por este camino marcado por hitos y restos de pintura, salgo a terreno despejado, paso junto a una gran sima y enseguida voy a dar a Kargaleku. Aquí aprovecharé para sentarse a la sombra, descansar y comer algo mientras disfruto del paisaje.
Continúo mi camino, esta vez para adentrarme en Itxina en dirección hacia los prados de Lexardi. El camino no tiene ninguna pérdida, al menos en un día despejado como hoy, con niebla esto es otra historia.
Llevo el GPS y en un momento determinado decido seguir un sendero que sale a la izquierda del que estoy siguiendo, lleva hacia alguna de las cimas del interior de Itxina y da un pequeño rodeo antes de acabar en Lexardi, hoy es un buen día para descubrir nuevos rincones, y desde luego merece la pena hacerlo. El camino discurre primero por lo alto de una loma para luego descender hacia una hondonada, aquí el camino atraviesa zonas de bosque y prado hasta llegar a los llanos de Lexardi.


Finalmente llego a Lexardi donde destaca una gran borda que se conserva en muy buen estado. Una pequeña parada para disfrutar del buen tiempo e intentar hacer alguna foto decente de la borda.
Otra vez toca introducirse por Itxina, el camino sigue hasta un cruce a pocos metros del ojo de Atxular, aquí se puede optar por salir de Itxina a través del ojo y volver a Urigoiti bordenado la cara este de Itxina o introducirse aún más en este complejo karstico descendiendo en dirección a la cueva de Supelegor, un lugar muy recomendable para visitar y disfrutar de una tarde por Itxina.
Pero Supelegor no es mi siguiente destino, al menos la cueva, porque adonde me dirijo es a la sima de Supelegor, que queda camino de la cima de Askorrigan. Tras descender un buen tramo se llega a los restos de una borda, aquí se puede seguir descendiendo hacia la cueva de supelegor o coger el sendero marcado con hitos y palos que surge casi a mi espalda en dirección a Axkorrigan.
Enseguida, en un tramo llano, rocoso y despejado, veo aparecer a mi izquierda, entre los árboles, la oscura boca de la sima Supelegor, desciendo con cuidado, el suelo está completamente cubierto de hojas secas que pueden esconder peligrosas grietas.


Este es otro de esos rincones de ensueño que se esconden en Itxina. El mugo sobre las rocas y los árboles toma infinitas tonalidades según la zona y por donde le de el sol. El suelo es una alfombra de hojas que se hunde bajo mis pies, tengo la sensación de que el suelo, o la sima, me van a tragar.
Tras un buen rato sacando fotos regreso al camino, me dirijo primero hacia la cima de Urtutxe, quiero repetir una foto que ya saqué hace un par de años, aquella vez la luz era mejor, pero no importa, las vistas desde esta cima también son muy bonitas, hacia un lado una caída vertiginosa hacia Egalesaburu y al otro, Itxina.


Continúo hacia la ya cercana cima de Askorrigan, que marca uno de los cuatro extremos de Itxina, es una cima muy rocosa y hay que tener cuidado de donde se ponen los pies. Allí donde la roca deja algún hueco, la hierba y las flores se han apoderado del terreno. Desde aquí se tiene una de las mejores vistas de Itxina.
Desde la cima parte un camino señalizado con pintura roja en dirección a la cueva de Supelegor y que también es el camino a tomar para dirigirse al paso de Atxaragun. En lugar de descender por aquí, decido seguir el cordal en dirección al portillo de Atxaragún, hay que tener precaución por el tipo de terreno, pero buscando los pasos más sencillos se llega sin ningún problema.


Atxaragun es uno de esos sitios que ponen a prueba las rodillas de cualquiera, es un descenso vertiginoso y que hay que hacer con buen tiempo, o al menos cuando no esté mojado, pues un resbalón te puede llevar directo hasta el canal de sintxita, que está varios cientos de metros más abajo, así que hay que tomárselo con calma, asegurar bien cada paso y no tener vergüenza de echar el culo al suelo cuando haga falta.
Tras un descenso que se hace eterno por fin alcanzo de nuevo el canal de Sintxita, por donde empecé mi recorrido, sólo me queda queda recorrer el camino hasta el manantial de Aldabide, disfrutar de sus saltos de agua y descender hasta el aparcamiento del área recreativa de Urigoiti.


Al mirar atrás se tiene la imponente vista de esta cara de Itxina, con las Atxak en primer término y una pared de roca que parece que no tuviera fin.



f o t o s
Música de Black: "Wonderfull Life"



t r a c k



 

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