28 de octubre de 2009

Montañas de Extremadura: La Almenara

26 de agosto de 2009

Agosto, 35 grados… a la sombra, un sol de justicia y poca sombra para cobijarse… la verdad es que así no dan muchas ganas de salir al monte, pero bueno, hay que aprovechar todas las oportunidades que surjan, aunque tampoco hay que abusar, así que hoy toca paseo tranquilito, voy a subir al cerro de La Almenara, llamado así porque está coronado por los restos de una antigua torre de origen árabe, de base pentagonal y desde la que se domina una vasta extension de terreno.

Desde la puerta de mi casa hasta La Almenara hay un bonito desnivel de casi 700 metros, que no es moco de pavo, pero como he dicho, prefiero un paseo tranquilito, así que mi intención es subir desde lo alto del puerto que separa las localidades de Torre de Don Miguel y Gata. Justo en el alto se toma una pista de tierra a la derecha que llega hasta una gran balsa de agua y ahí dejo el coche. Sigo por la pista, ya caminando, hasta que me encuentro con una verja, o al menos hasta hoy eso es lo siempre me había encontrado, una verja con un pasador que se quitaba, cruzabas y volvías a dejarla cerrada, pero ahora hay una enorme puerta opaca y una valla de alambre de espino sobre un murete de piedras… en fin, salto el muro y el alambre como buenamente puedo y sigo mi camino, pero a los pocos metros me aparece un señor motorizado y con cara de pocos amigos me pregunta que por donde he entrado… resulta que no sé quien, ha comprado los terrenos, los ha vallado y ha puesto un guarda para que nadie pase por ahí, por donde durante años todo el mundo se ha paseado para llegar hasta La Almenara, sobre todo si vas con crios pequeños, pues se trata de un paseo de una media hora, pero parece que a alguien que vive a cientos de kilómetros de aquí debe molestarle mucho, así que después de amenazarme con denunciarme a la benemérita me invita a abandonar esos terrenos “privados”.

Vuelta al coche y tras unos momentos de duda decido acercarme hasta el pueblo de Gata e iniciar allí la subida, que por cierto, es mucho más bonita y recomendable que la que atraviesa los terrenos de algún nuevo señorito.

El camino comienza frente a las piscinas del pueblo, el cual enseguida abandonamos tras caminar entre sus callejas.


Y a lo lejos (cerca si utilizo el zoom) aparece mi objetivo, la torre de La Almenara.


El sendero es un camino utilizado por la gente del pueblo para acceder a los numerosos huertos que se asientan en las laderas de la montaña y poco a poco se va ganando altura. Durante gran parte del camino un canal de agua discurre por el mismo así que puedo refrescarme de vez en cuando, lo cual se agradece, incluso se puede beber sin ningún miedo, al menos eso me han asegurado unos operarios del ayuntamiento con los que me he cruzado y que están acondicionando el camino como ruta de acceso a La Almenara, de hecho creo que se han pasado un poco pues la senda parece una auténtica autopista que llega hsta la base misma de la torre, y eso le puede restar cierto encanto al camino, pero bueno, al menos piensan en los turistas que se acerquen hasta el pueblo y quieran subir hasta esta atalaya, no como otros, que se dedican a poner puertas y vallas de espino…


Atravieso un bosque de robles por el que me han acompañado unas muy desagradables moscas que se me pegaban a la cara, me he pasado todo el camino sacudiéndomelas con una rama, pero al acabar el bosque desaparecen, lo cual es un gran alivio. El camino se empina un poco y enseguida se llega a un collado donde descanso un poco y planeo la ruta de vuelta. La idea es subir primero a La Almenara y regresar al punto de partida recorriendo el cordal que va desde la torre hasta el mismo pueblo.


Bueno, lo primero es La Almenara, así que continuo el paseo que lleva hasta arriba, como ya he dicho, los operarios municipales se han empleado a fondo, sobre todo en esta parte, aunque por si alguien tuviera dudas también hay marcas de pintura e hitos.


En unos pocos minutos se llega al final de la subida, una mirada atrás muestra el camino recorrido desde Gata.


Una vez junto a la torre aprovecho para sacar fotos desde todos los lados, la verdad es que ya he subido unas cuantas veces hasta aquí, pero casi nunca me he quedado más de unos minutos, hoy me sentaré tranquilamente a disfrutar de las vistas y de la cinco paredes de La Almenara.


Después de esta sesion de fotos de la torre toco fijarse también en algunos detalles.


Es hora emprender el regreso y completer el recorrido circular que he pensado, seguir el cordal hasta llegar al pueblo. Primero debo descender por el camino de subida hasta el collado y de nuevo toca subir. En semana santa hubo un pequeño incendio en la zona, camino entre las cenizas y los restos calcinados de los matorrales hacia unas rocas ennegrecidas. Hace años enormes incendios devastaron gran parte de la comarca y aún parece que hay gente que no desea ver árboles, entre estos y los de las vallas acabarán con el monte…


Pero la naturaleza resurge de sus propias cenizas y el verde comienza a aflorar de nuevo, solo hace falta que llueva un poco y pronto la zona volverá a cubrirse del característico monte bajo.

De cada matorral quemado surge nueva vida y yo continuo mi camino entre tizones hacia unas formaciones de rocas, aquí se les llama canchales, en mi reportaje de LAS JAÑOÑAS pudisteis ver una buena colección de fotos de estas rocas y las curiosas y espectaculares formas que llegan a tomar.

Finalmente decido que no voy a volver al pueblo recorriendo el cordal, hace demasiado calor y estoy un poco cansado, así que dedicaré el resto de la jornada a los pequeños grupos de rocas que me voy encontrando y sacaré fotos. La zona quemada ha quedado atrás y ahora me muevo por un terreno bastante tupido, apenas puedo ver donde piso y avanzo lentamente y con cuidado de no meter el pie en algún agujero. Me dirijo hacia otro montón de rocas.


De una rocas me dirijo a otras buscando las que más me llaman la atención, unas por su enorme tamaño y otras por las formas tan caprichosas en que se asientan.


Hasta ahora me mantenido en ligero ascenso o caminando a media ladera, pero es hora de ir bajando. Como dice mi amigo “el ultimo superviviente” la mejor manera de salir de aquí es siguiendo el curso de un río, así que le haré caso, aunque esta vez se trate del curso seco de un arroyo, la cosa es bajar lo más cómodo posible, eso sí, allá donde veo rocas para fotografiar allá que me voy.


Me alejo de mis rocas y me dirijo hacia el camino que utilicé para subir, hacia el bosque de roble con sus molestas moscas, que siguen ahí, esperando a que alguien pase para pegarse a él.

La verdad es que ha sido un paseo bonito, y en un caluroso día de agosto como el de hoy siempre se puede aprovechar y acabar el día relajando las piernas y el cuerpo en las piscinas de Gata.





f o t o s

Música de Alannah Myles: "Black Velvet"

 

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