3 de mayo de 2009

6 días en Aramotz: de Mañaria a Askurrumendi (día 2)

4 de octubre de 2008

Segunda salida por Aramotz. Hoy también he salido tarde de casa y he escogido como punto de partida Mañaria, que probablemente ofrece la forma más fácil y cómoda de acceder a esta parte del Parque Natural de Urkiola, también puede parecer la menos interesante y aburrida ya que todo el camino hasta Mugarrakolanda se realiza por una amplia pista, pero también tiene su encanto, ya que caminaremos siempre bajo las impresionantes paredes del Mugarra, disfrutaremos de su silueta y del vuelo de los muchos buitres que aprovechan sus escarpadas paredes, llenas de cavidades, para anidar.
En las proximidades de Mugarrakolanda la pista adquiere su máxima pendiente y exige cierto esfuerzo hasta llegar al collado, pero una vez arriba ya puedo disfrutar de las vistas que me ofrece la sierra de Aramotz, frente a mí tengo el refugio y el Pagasarri, por donde ya estuve mi primer día de paseo.


Me dirijo hacia la fuente de Mugarrakolanda, es un lugar por el que me gusta pasar siempre que ando por aquí, unas veces para calmar la sed y otras simplemente porque me gusta este rincón, la vista hacia el Mugarra es muy bonita, además hoy tengo compañía.
Sigo avanzando por la pista que poco a poco se va convirtiendo en camino hasta llegar a un pequeño prado del que parten diferentes senderos, hacia mi izquierda las marcas de pintura llevan hacia el Leungana, pero aunque es una de mis cimas favoritas, hoy no entra en mis planes, siguiendo de frente tengo dos opciones, una coger el camino a la derecha, pero por ahí, a ratos, ya fui el primer día, el de la izquierda lleva a los pies del Atxoker y recorre el valle-desfiladero que discure junto al cresterío que hay entre Atxoker y Pagofín, pero ese es el camino por el que tengo pensado volver. También a la izquierda surge un cuarto sendero que no conocía, así que esta es una buena oportunidad para hacerlo.
Se nota que estamos en otoño, los árboles aún no están en su máximo esplendor de colores, pero el suelo ya es una alfombra de hojas secas que lo cubren todo, al igual que el musgo cubre los troncos de las hayas.


El camino asciende suavemente, pero enseguida decido salirme de él e internarme en un hayedo buscando esos rincones que suelen escapar de nuestra vista y en los que es posible que nunca hay estado nadie. La verdad es siempre que se haga con la debida precaución, el gps puede ser una buena ayuda, merece la pena alejarse de los caminos y senderos marcados, Aramotz es una sierra bastante solitaria, así que un poco más de soledad apenas se va a notar…
En uno de estos rincones mágicos he aprovechado para detenerme un rato y comer algo. La sensación de paz y tranquilidad es inmensa. Continúo mi camino y salgo a terreno despejado, estoy bajo las faldas de Leungana, pero como ya he dicho, hoy no entra en mis planes. Observo la sierra de Aramotz mientras decido que camino seguir. Finalmente bajaré hacia el sendero que discurre junto al cresterío de Atxoker a Pagofín.
Ahora camino por el sendero, pero aprovecho cualquier oportunidad que me ofrece el escarpado terreno para alejarme unos metros e investigar, buscando nuevos caminos, pasos entre las rocas o cualquier cosa que llame mi atención.


Pero aquí el lapiaz es demasiado intrincado y da pocas posibilidades, así que no me queda más remedio que volver al camino marcado, que por supuesto también tiene su encanto
Pequeñas subidas y bajadas van dando paso a explanadas herbosas hasta llegar al punto donde de nuevo confluyen los caminos que se separaban cerca de Mugarrakolanda. Me encuentro entre Artaun y Pagofí, frente a mí tengo parte del recorrido realizado el primer día, Betzuenburu, Gaintxorrotx…
El día empezó soleado, pero la tarde se está poniendo un tanto gris y se está levantando el viento, pero me apetece seguir caminando, durante unos momento dudo si seguir de frente o darme la vuelta e ir regresando, pero al final decido encaminar mis pasos hacia dos cotas poco visitadas, Akatxazargana y Askurrumendi.


De nuevo me he salido de los senderos marcados para dirigirme hacia Akatxazargana, es una cima rocosa, pero fácil de ascender, desde su cima puedo ver perfectamente Gaintxorrotx y a su lado, separado por un collado, la otra cima del día, Askurrumendi. El viento sopla fuerte y el cielo se ha vuelto completamente gris.
Continúo hacia Askurrumendi por un terreno salpicado de rocas, árboles y praderas. Ahora el viento sopla aún mas fuerte y apenas puedo mantener el equilibrio al llegar a la cima de Askurrumendi, donde tengo unas bonitas vistas de toda la sierra, pero me quedo el tiempo justo para tomar algunas fotos y enseguida desciendo unos metros buscando algo de refugio.
El viento sopla cada vez más y me cuesta mantenerme en pie, así que apenas me paro unos minutos. Desciendo hacia una hoyada buscando refugio y pensando en el recorrido de vuelta, el cielo está adquiriendo un tono gris plomizo y no me apetece mucho mojarme. Desciendo casi hasta el fondo en busca de algún sendero que me lleve de vuelta a Mugarrakolanda. Enseguida descubro que tengo varias opciones y me decido por una que es completamente desconocida para mí y que se dirige hacia una mancha de pinos.


Un corto repecho y acabo en un claro, en un camino que rodea Pagofín y continúa bordeando también el Artaun. Lo sigo durante unos metros hasta llegar al punto donde confluye con el camino por el que vine, justo entre Pagofín y Artaun.
Deshago el camino andado, esta vez siguiendo siempre el marcado sendero que lleva hasta la base de Atxoker, de nuevo me detengo a observar el alma de Aramotz, las cocas, los árboles y los prados…
Me quedo con las ganas de subir al Atxoker, es una cima especial para todos los que participamos en los foros de Mendiak.net pues el buzón que se encuentra en su cima es obra de los foreros, pero se hace tarde, y como digo no quiero que me cojan el agua y la oscuridad.


Atravieso una bonita zona de hayas alfombrada de hojas secas y en pocos minutos estoy ya en Mugarrakolanda., desde donde puedo observar la fuerte pendiente descendente que lleva hacia el paso de Kataska, por donde subí el primer día.
Sólo me queda descender la pista, que ahora, ya oscureciendo, sí se me hace aburrida y pesada, pero siempre hay tiempo para descubrir algo nuevo, esta vez un tronco de árbol con una forma muy singular.

Me entretengo pensando en mi próxima incursión por la sierra de Aramotz, son tantas las posibilidades que no sé cuanto días voy a emplear para recorrérmelo todo, pero, la verdad, qué mas dá, cuantos más… mejor.



f o t o s


t r a c k
 

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