9 de julio de 2008

Gorbeia: Las fuentes del Baias


Si en mi anterior paseo, no en el tiempo, sino el anteriormente publicado, llegaba hasta las campas de Arimekorta y Aginalde, esta vez este será el punto de partida, aúnque el coche se deje un poco antes, junto al pequeño embalse de Iondagorta. Las campas de Arimekorta ya son de por sí un lugar donde pasar una tarde paseando tranquilamente o internarse un poco en el macizo de Gorbeia sin necesidad de realizar ascensión alguna y superando desniveles asequibles para todo tipo de personas. Desde el embalse de Iondagorta, camino de Aginalde, tenemos unas vistas fabulosas de Lekanda, hacia atrás, y Aldamín, hacia la derecha.




Y una vez en Aginalde, donde acaba la pista asfaltada, nos encontramos con un enorme tejo, el tejo de Aginalde, junto a otros no menos impresionantes árboles. Ahora tenemos el imponente Aldamín de frente, ofreciendonos su cara más inaccesible, resulta dificil imaginar que tras esa mole de roca se oculte la montaña más alta de Vizcaya y Alava, Gorbeia.




Mi destino de hoy, emulando a los antiguoas exploradores, es llegar a las fuentes del río Baias, en el corazón del parque de Gorbeia, bajo las paredes de la peña Urratxa. Desde Aginalde tomo el camino como si fuese a subir hacia el Gorbeia, tras pasar el último de los refugios un poste de señales nos indica el camino hacia el refugio de Egiriñao, al que se llega por la senda Lapurzulo.
La senda comienza junto a las majadas de Aldamiñape y desciende primero hacia el fondo de una vaguada para volver a ganar altura poco a poco. Aldamín parece como si se nos fuera a echar encima.
Sigo la senda de Lapurzulo atravesando un paraje que transmite una paz y un sosiego que dan ganas de quedarse ahí mismo, pero sigo hacia adelante. El camino se alarga durante casi media hora y sólo al final presenta un pequeño tramo con una pendiente más pronunciada, y que lleva junto al paso de Aldape. Cruzando este paso, que queda a mi derecha, llegaria a las campas de Arraba, hacia mi izquierda, en medio de un frondoso hayedo, se encuentra oculto el bonito refugio de Egiriñao, y de frente el camino que lleva hasta Austingarmin y por el que voy a bajar, pero antes es parada obligada el menhir de Zastegi.




Desciendo en línea recta hacia unos refugios para seguir el curso de un pequeño arroyo. Enseguida cojo el camino que lleva hacia Austingarmin bordeando Gorosteta e Ipergorta hasta llegar junto a la peña Urratxa.
En este punto bordeo la peña Urratxa por la izquierda buscando ya el curso del rio, que aparece enseguida ante mis ojos. Sus aguas bajan cristalinas y no puedo resistirme a refrescarme un poco, el día ha salido caluroso.
Ahora sólo me queda remontar el curso del arroyo en busca del lugar del que mana. No hay camino marcado, por lo que debo buscar los pasos más cómodos, cambiando una y otra vez de orilla, por suerte no baja muy crecido y es facil pasar de un lado a otro. No me encuentro con espectaculares cascadas, el agua se limita a caer por la suave pendiente de la montaña. Sólo en el último tramo aparecen pequeños saltos de agua.




Ya cerca del nacimiento el agua se remansa, he llegado a un punto en que el arroyo se divide en dos, a mi derecha puedo ver como mana el agua de las mismas paredes de roca de la montaña y cae como pequeñas gotas de lluvia, no hay duda de ese debe ser el nacimiento, pero decido continuar siguiendo el pequeño hilo de agua que va por mi izquierda, uno nunca sabe lo que se puede encontrar.
El pequeño hilo de agua enseguida desaparece, aunque más bien debería decir que aparece, pues mana de la tierra, entre dos hayas y bajo un manto de musgo, no es que sea espectacular, pero el lugar es muy bonito, así que decido hacer una parada para comer y pasar un rato sentado tranquilamente entre el murmullo de las aguas.




Es hora de buscar las verdaderas fuentes del Baias, aúnque en realidad se trata de las fuentes del arroyo Padrobaso, afluente del río Baias, al que vierte sus aguas bastante más abajo de donde estoy. El agua surge al mismo tiempo de una oquedad en la roca y de las mismas paredes de la peña Urratxa.
Este es otro de esos paseos que uno se puede dar por el parque del Gorbea sin necesidad de subir ninguna cima y que también dejan gratos recuerdos y ganas de volver y, sobre todo, de seguir el curso del arroyo hasta su unión con el verdadero Baias, pero esa es una historia que contaré otro día.






2 de julio de 2008

Del paso de Arralde al paso de Atxuri


Paseo vespertino por otro de esos lugares que esconden rincones de una singular belleza, lugares como el paso de Atxuri y las campas de Arimegorta, por los que es una auténtica gozada pasearse. Salgo desde el área recreativa de Saldropo en dirección al Arralde. Hace calor, así que se agradece que esta primera parte del camino transcurra por el interior del bosque, a la sombra. En un cruce de pistas me he confundido de camino, pero no hay pérdida, todo para arriba hasta que me planto en un collado a los pies de Arralde.




La subida, aunque corta, es exigente, pero enseguida me planto bajo las paredes de roca de la cima. Para acceder a la cima hay que cruzar el paso de Arralde, que no es más que una pequeña canal en la roca por la que hay que subir ayudándose con las manos en algún momento, pero que si la roca no está mojada, no entraña ningún peligro. La parte alta de esta sierra es como una meseta que va perdiendo altura y donde se alternan las zonas rocosas con los verdes pastizales donde abunda el ganado. La Cima de Arralde está coronada por un vértice geodésico y un bonito buzón. Una alambrada evita que el ganado se acerque demasiado al borde y se despeñe. Es un buen balcón para disfrutar del paisaje.




Comienzo a caminar en dirección a las campas de Arimegorta. Salvo algún tramo rocoso, el camino es prácticamente llano y muy cómodo de andar. Los caballos pastan libre y plácidamente en pequeños grupos.
Camino de Arralde me desvío unos minutos del sendero para acercarme a través de las rocas a la cima de Atxuri, situada sobre el famoso paso al que da nombre y por el que más tarde regresaré.
Desciendo hacia el poste de señales que indica los tiempos hacia Aldamiñospe, Arralde, que es de donde vengo, y Saldropo, que es a donde iré más tarde. Me asomo un poco para ver el paso de Atxuri, pero está oculto por la pared de roca, así que de momento sigo mi camino hacia Arimegorta, donde me sentaré un rato a la sombra para comer, descansar y disfrutar del paisaje y del buen tiempo.




Inicio el camino de regreso y me dirijo de nuevo al poste de señales para, esta vez, bajar hacia el paso de Atxuri.
Es un paso realmente singular y muy bonito, apenas unas decenas de metros, pero que le dan al paseo un aire muy montañero




Una bonita vuelta para pasar una tarde o una mañana si no te apetece castigar mucho el cuerpo, y si no, pues siempre tienes la opción de alargar la excursión subiendo al Gorbeia, creo que la subida desde aquí es de las más bonitas que hay, o conformarte con el Aldamín, que como montaña le da mil vueltas al Gorbeia, o adentrarte en el corazón del parque a través de la senda de Lapurzulo… en fín, que cada cual elija la que más le guste.




 

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