14 de noviembre de 2008

Un domingo en Itxina


Después de más de un mes desde que surgió la idea y con la incertidumbre hasta casi el último día de saber si finalmente iba a ser posible, aquí estamos cuatro foreros de Mendiak, dispuestos a meternos en las entrañas de Itxina y disfrutar de una bonita jornada montañera. Tengo que agradecer nuevamente a Andua y Pirulo, o Fernando y Juanan, como más os guste, el haberse desplazado hasta aquí. Me hubiese gustado haberles organizado un comité de bienvenida más numeroso, pero avisé con muy poco tiempo y creo que mucha gente que ya tenía otros planes o que trabajaban se quedaron con las ganas de venir. En fin, otra vez será...

Salimos desde el aparcamiento del área recreativa de Urigoiti y nos dirigimos hacia los prados de Egalesaburu, bajo las Atxas de Itxina, El día está completamente despejado, el buen tiempo y las buenas vistas están asegurados.

En la parte alta de los prados, después de pasar un abrevadero nos encontramos una fuente, y tras ella el sendero que bajo las paredes de Itxina nos llevará hacia el Ojo de Atxular. Por el camino nos deleitamos con las impresionantes hayas que nos vamos encontrando, algunas ya más muertas que vivas.

Tras pasar una zona de bosque salimos a un claro, a nuestra derecha poco a poco se hace visible la puerta de entrada natural más bonita que podía tener el macizo de Itxina, el Ojo de Atxular.

Estamos en Itxina. Dejamos que nuestros visitants guipuzcoanos disfruten de Atxular antes de adentrarnos en este laberinto de karst y árboles, donde todos sus rincones parecen iguales, pero son muy diferentes.

Nada mas cruzar el ojo sale hacia la izquierda un camino señalizado con marcas de pintura roja y que nos llevará hasta el primer objetivo del día, la cima de Lekanda. Nuestros primeros pasos en Itxina van alternando zonas de roca con otras de prado.

Caminamos cerca del cordal, lo que de vez en cuando nos permite disfrutar de bonitas vistas hacia el norte, hacia tierras guipuzcoanas.

A medida que ganamos altura podemos ver Itxina por encima, viendo el relieve tan accidentado se intuye la inmensa cantidad de dolinas que esconden sus entrañas. Poco a poco vamos avanzando y dejamos atrás la cima de Arranbaltza para dirigirnos hacia el más visible vértice geodésico que preside igalirrintza.

No nos entretenemos mucho y seguimos directos hacia Lekanda, en cuya cima se aprecia un nutrido grupo de montañeros, aprovecharemos su presencia para que nos hagan una foto de grupo y dejar constancia nuestro paso por aquí.

Decidimos hacer una pequeña parada para comer un poco, así que nos alejamos un poco de la cima para refugiarnos del viento. Los guipuzcoanos han venido bien pertrechados, con los tupper llenos hasta los bordes, Isabolita y yo no tenemos ningún reparo en aligerarles un poco de peso y degustar los exquisitos quesos que han traído. Sinceramente chicos, no recuerdo cual de los dos me pareció mejor, así que tendréis que mandarme un buen pedazo para refrescarme la memoria. Reanudamos la marcha para dirigirnos a las campas de Arraba, es momento de relajar un poco las piernas y caminar por terreno firme y cómodo. Mientras bajamos podemos ver un anticipo de lo que nos espera cuando volvamos a entrar en Itxina por el paso de Kargaleku.

Deambulamos un rato por las campas, nos acercamos hasta el refugio de la federación y finalmente enfilamos nuestros pasos hacia Kargaleku para volver a adentrarnos en el mundo de Itxina.

De nuevo por el interior de Itxina el paisaje se repite una y otra vez, las rocas, las ramas de los árboles entre mezclándose, el verde de la hierba, el marron de las hojas caídas, el azul del cielo, es un paseo para degustar.

Los llanos de Lexardi dan un pequeño respire a este paisaje caótico, las marcas de pintura hacen que el caminar sea seguro, pero con niebla… como decía aquel… el que entra no sale.

Cuando estábamos en las campas de Arraba recibimos la llamada de Aurelio, está en Egalesaburu y le doy instrucciones para seguir hasta el Ojo de Atxular, al paso que vamos es posible que nos crucemos allí mismo y sino en la cueva de supelegor. Al llegar al ojo esperamos un poco, pero Aurelio no aparece. Continuaremos hacia la cueva de Supelegor. El camino es ahora cuesta abajo, pero el paisaje no cambia.

Pasamos junto a una primera cueva y Pirulo no puede evitar meterse a indagar, al salir se llevará un pequeño recuerdo en la cabeza, si es que te lo hemos dicho mil veces, hay que agacharse un poquito…

Desde aquí ya podemos ver la enorme boca de la cueva de Supelegor. Nunca había estado aquí, así que para mí también es la primera visita a un rincón desconocido.

Al entrar en una primera gran sala nos encontramos un ramal hacia la izquierda, al fondo se ve claridad e Isabolita y yo nos ponemos los frontales e investigamos un poco. Se trata de otra sala con dos aberturas en lo alto que dejan entrar la luz. Volvemos sobre nuestros pasos y nos reunimos fuera de la cueva con Andua y Pirulo, que charlan amigablemente con otro montañero, pero vaya, si es el mismísimo Aurelio. Mientras merendamos un poco nos cuenta como ha pasado de largo el Ojo de Atxular y ha llegado casi hasta el Lekanda bordeando todo Itxina, hasta que ha decidido subir todo recto para arriba y ha bajado por el camino por el que nosotros iniciamos el recorrido, al final se ha dado un buen paseo.

La idea era seguir desde aquí hacia la cima de Axkorrigan, pero nos hemos tomado el paseo con mucha calma y se hace tarde, tenemos el tiempo de luz justo para regresar al aparcamiento de Urigoiti, así que hoy no nos queda más remedio que regresar, pero así ya tenemos una buena excusa para volver.

Deshacemos el camino andado hasta las campas de Egalesaburu donde nos reciben los últimos rayos de sol del día. La vista de las Atxas y las paredes de Axkorrigan se ve realzada por la luz del atardecer.

Pirulo y yo nos dirigimos hacia el manantial de Aldabide, pero el resto del grupo se ha despistado y siguen por la pista que baja a Urigoiti. Nos volvemos a juntar y echamos una última mirada a esas paredes que esconden un lugar realmente mágico, lleno de lugares con un encanto especial y que bien merece varias visitas al año. Espero que Pirulo y Andua vuelvan pronto.



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