10 de septiembre de 2008

Sierra de Altzania: Allaitz y Umandia

Esta es mi primera salida a solas con Iñigo, a nuestro colega Miguel lo tenemos por la sierra de Guara haciendo barranquismo, esperemos que vuelva de una sola pieza... En fin, por motivos personales-familiares-laborales no podemos quedar hasta pasado el mediodía así que hemos pensado en ir a algún lugar que no nos quede muy lejos, yo tenía en mente dar una vuelta por Aramotz, pero Iñigo, como siempre que le dejamos, ha elegido un destino diferente, desconocido para mí, así que no hay discusión, nos vamos hacia Araia para darnos una vuelta por la sierra de Altzania, el objetivo principal es Umandia, después... lo que surja.
Atravesamos la localidad de Araia y aparcamos casi a las afueras, a un lado de la carretera que lleva a la antigua y abandonada fábrica de Ajuria. Iñigo lleva la descripción de la ruta, pero no encontramos la primera de las marcas de pintura que indica el camino a seguir y acabamos junto a la fábrica de ajuria, donde un lugareño nos indica el camino correcto, pero también nos dice que podemos subir por el sendero que remonta el río Zirauntza hasta su nacedero, que es un recorrido mucho más bonito, y después enlazar con el camino que teníamos pensado. Así lo hacemos y no tardamos en descubrir que el hombre tenía razón el camino junto discurre a través de un frondoso bosque remontando el río, que baja formando pequeñas cascadas de agua.




La verdad es que esta zona del recorrido es muy bonita, los altos de agua se van sucediendo a medida que nos acercamos al nacedero del Zirauntza, el cual se encuentra en una pequeña represa que envía parte del agua hacia un canal, bajo las paredes calizas de la montaña.
Abandonamos el nacedero, un buen lugar para pasar una tarde y disfrutar de una buena merienda a la sombra de los árboles. Iñigo sigue dándole vueltas a la descripción de la ruta, intentando volver al camino correcto, pero nos hemos desviado bastante, de todas formas todos los caminos, convertidos ahora en pistas, nos llevan hacia arriba. Iñigo recuerda que ya estuvo una vez por aquí en otra excursión y que, efectivamente, no queda más remedio que tirar para arriba hasta alcanzar una pista que lleva hasta el puerto de Otzaurte.
Al poco de caminar por la pista principal tomamos un ramal a la izquierda que lleva hasta una fuente y acaba desapareciendo. Se intuye un sendero que se interna en el bosque y remonta la pendiente, casi en línea recta, el suelo esta cubierto de hojas secas, no de esta año, sino del anterior, y probablemente de varios años atrás.




La pista de la que habla Iñigo no aparece en los mapas del Topohispania que llevo en el GPS, pero realmente estaba allí, salimos del bosque y tras un corto tramo de fuerte pendiente llegamos a ella. Debemos remontarla hasta el collado de Allarte, donde las marcas de pintura rojas y blancas de sendero de GR nos guiarán hacia la cima de Allaitz, aunque no hay pérdida alguna. A nuestra izquierda queda la cima de Imeleku y tras ella, aún invisible a nuestro ojos, el imponente Aratz, cumbre más alta de esta sierra.
La sierra del Altzania es frontera natural entre las provincias de Alava y Guipúzcoa, la vertiente guipuzcoana, poblada de robles y hayas contrasta con las paredes rocosas que reciben al visitante por la zona alavesa, cosas del clima, supongo. Pocos minutos y una suave pendiente nos separan de la redondeada cima del Allaitz. A medida que ganamos altura comienza a aparecer a nuestra espalda la mole del Aratz, montaña que aún no he subido y a la que le tengo muchas ganas.




Las vistas desde la cima, como no podía ser menos, son impresionantes, aúnque algo limitada hacia la zona guipuzcoana por la presencia del arbolado, la loma cimera del Aratz es perfectamente visible e invita a acercarse hasta ella, pero eso lo dejamos para otro día, aunque estamos haciendo el recorrido al revés de lo que teníamos pensado, nuestra idea es seguir hasta la cima de Umandia.
Son ya más de las tres de la tarde, así que aprovechamos la sombra de unos robles para sentarnos a comer y charlar un rato. Frente a nosotros tenemos una pequeña cima rocosa que sobresale sobre el abundante arbolado, sin duda es Allaitz Txiki, y poco más adelante un cordal también poblado de árboles, Iñigo está un poco desubicado pues no consigue reconocer la cima de Umandia, él tiene en la memoria la vertiente rocosa de esta montaña, pero sí, es el Umandia.




Comenzamos a descender hacia el collado de Atabarrate siguiendo las marcas de pintura, a las que parece que se le ha dado un repaso no hace mucho, la pintura hasta parece que está fresca y todo... Pasada una zona rocosa nos internamos de nuevo en zona boscosa, el camino es muy bonito, tanto que nos hemos dejado el paso de Atabarrate atrás, pensábamos haber subido al Allaitz Txiki, pero finalmente, por no volver atrás, lo descartamos.
Este tramo del recorrido nos ha encantado, es un terreno en continuo y suave descenso a través de un bosque precioso, en otoño tiene que ser impresionante recorrer este paraje. Finalmente las marcas rojas y blancas nos llevan a una pista que bordea todo el Umandia. Al estar haciendo el recorrido a la inversa de lo que teníamos planeado y al haber dejado atrás el paso de Atabarrate, hemos perdido toda referencia para subir hacia el Umandia. La pista no hace más que descender y estamos bajando demasiado, todos esos metros tendremos que recuperarlos así que, en un acto sin precedentes, Iñigo decide que debemos “atacar” la cima al más puro estilo bilbaíno, o sea, en línea recta, pasando por donde haga falta. Nos salimos de la pista y comenzamos a subir siguiendo las veredas abiertas por los cazadores hasta los muchos puestos que hay por la zona, todo para arriba, con una pendiente endiablada y por un terreno cubierto de hojas resbaladizas hasta alcanzar el cordal.




Una vez en el cordal de nuevo la vista se abre hacia Alava, a nuestra espalda todo son árboles y de frente podemos divisar las cercanas cimas de Albeiz, Artzanegi, Atxipi... Hacia abajo destaca la borda de Martín y a nuestra derecha un centenar de metros de arista sin ninguna dificultad nos separan de la cima de Umandia.
La cima de Allaitz, además de roca y árboles, tiene un vértice geodésico, un buzón y un mojón fronterizo, y, por supuesto, unas vistas excepcionales hacia Alava. Podemos ver desde el no muy lejano Ballo hasta la silueta de las sierras de Kodes y Toloño-Cantabria, Txindoki y el imponente Beriain, ya en tierras navarras.
Pasamos un rato en la cima disfrutando de este panorama y decidiendo el camino de regreso, podemos seguir el cordal y dirigirnos al collado de Atabarrate o coger la directa y bajar por la fortísima pendiente, de casi el 60%, hacia la borda de Martín para después, por el laberinto de pistas, dirigirnos de vuelta hacia Araia. Nos decidimos por la segunda opción y metemos la directa, aunque más bien lo que hay que hacer es tirar del freno de mano pues, como digo, la pendiente es fortísima, sino que se lo digan a Iñigo, que se ha caído dos veces.




La bajada se me ha hecho un poco larga, desde abajo parece mucho menos. Salimos a los prados donde se encuentra la borda de Martín. Aquí comienza un laberíntico entramado de pistas y caminos forestales que desciende rápidamente hacia la llanada. Una última mirada hacia atrás y nos despedimos de la sierra de Altzania.
El descenso es rápido, de una pista a otra, sin perder el rumbo, hay que dirigirse siempre hacia el oeste, hacia Araia. Finalmente llegamos al punto en el que deberíamos haber empezado nuestra ruta, el poste que en las inmediaciones de una antigua cantera señala la dirección hacia Atabarrate, pero a veces es mejor improvisar y, sobre todo, hacer caso de los lugareños, si alguno os dice que subáis siguiendo el curso del Zirauntza... hacerle caso.


Y lo más importante, cuando Iñigo propone un lugar para ir, ni se discute, porque seguro que el lugar merece la pena.




 

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