1 de septiembre de 2008

Gorbeia: Remontando el Baias


Enlazando con una excursión anterior en la que llegué al nacimiento del arroyo Padrobaso, el cual acaba vertiendo sus aguas al río Baias, esta vez mi intención era remontar este último desde la localidad de Sarría hasta el punto en que recibe las aguas del Padrobaso y después remontar de nuevo el curso de éste hasta su nacimiento. Parto de la localidad de Sarría y por sendero marcado, evitando la carretera, me dirijo hacia el Parketxe, una zona de esparcimiento y donde se encuentra el centro de interpretación del parque. La verdad es que me podía haber ahorrado este tramo y llegar con el coche hasta el Parketxe, mis piernas y mi cuerpo lo habrían agradecido enormemente a la vuelta. Desde el Parketxe, una amplia pista discurre paralela al río Baias a través de la agradable sombra de los árboles, de los que están en pie, claro.




Avanzo junto al río acompañado por el murmullo de sus aguas. Enseguida se llega a un curioso puente colgante que da acceso a un refugio. Estamos en agosto y el río no lleva mucho agua, lo que me permite bajar hacia su cauce e ir remontándolo poco por la orilla y con algún que otro salto entre rocas, pero sin necesidad de mojarme, aunque no me importaría darme un pequeño chapuzón, el sol calienta de lo lindo.
De esta forma llego bajo uno de los varios puentes que atraviesan el río y no me queda más remedio que volver a la pista. El agua pasa por encima de la pista por lo que se hace necesario utilizar los puentes.




Continúo el camino sin apenas pendiente hasta llegar a una borda cerca de la cual hay unas colmenas, una calavera de vaca y unos huesos parecen avisar de que es mejor no acercarse a las mismas.
La pista se separa del río y prosigue a través del inmenso bosque del parque del Gorbea, atravieso otro puente, el puente de Aldarro y me dirijo hacia la zona de Arlobi, siempre por la pista principal.
De nuevo junto al río, pequeñas pozas invitan a darse un chapuzón. Yo no llego a tanto, pero sí que aprovecho para refrescarme. Habiendo dejado atrás el camino que lleva al Gorbea por la senda de Gorostiano, llego a la zona de Arlobi, donde el Padrobaso vierte sus aguas al Baias, y punto donde abandonaré la pista para buscar la senda que remonta el arroyo hasta llegar a su nacimiento bajo las paredes rocosas de la peña Urratxa. Pero antes aprovecharé para buscar un buen lugar a la sombra y junto al río para comer un poco.




Tras pasar un buen rato a la sombra y con los pies metidos en las refrescantes aguas, comienzo a buscar la senda entre la frondosa vegetación. No localizo un camino bien definido o marcado, pero tampoco es problema, en algunos tramos no hay mucha agua y se puede seguir el cauce, pero en otros hay que echarse hacia las laderas de la montaña, que van encajonando las aguas. Finalmente doy con el camino que me va a llevar a un lugar idílico, un pequeño salto de agua y una poza de dimensiones suficientes como para asegurar un buen baño.
Debido a algunos desprendimientos, el acercamiento a la poza lo estoy haciendo por el cauce del río, es una zona muy sombría y con mucha humedad, las rocas están cubiertas de musgo y tengo que andar con cuidado de no resbalar. Pero una cosa es decirlo y otra es conseguirlo, al poner el pie sobre una roca resbalo y caigo sobre mi costado izquierdo como si de un tronco cortado se tratara. El golpe ha sido bastante fuerte y por un momento me ha dejado sin respiración, en ese lado del cuerpo siempre llevo la bolsa de fotografía y he caído sobre ella, no sé si ha amortiguado el golpe o ha sido peor, pero el caso es que me duele, y bastante, en el pecho, en la zona de las costillas, algo me he hecho seguro pues me duele mucho al moverme y al respirar. Estoy junto a la poza así que busco un lugar cómodo donde sentarme un poco a ver si se me pasa el dolor. Mientras, no lo puedo evitar, aprovecho para sacar algunas fotos de la charca.




Parece que el dolor más intenso ha cedido un poco, se me ha quedado mal cuerpo, así que lo que está claro es que el paseo se va a acabar aquí, así que sacaré unas cuantas fotos, bastantes fotos, de la poza y me volveré para casa.
Me despido de la charca y del arroyo pues el camino de vuelta intentaré hacerlo todo buscando el sendero que discurre paralelo al mismo. En algunos tramos la vegetación es muy alta y se pierde la senda, pero al menos es más cómodo que andar entre las piedras mojadas.
De vuelta a Arlobi hecho una mirada atrás al frondoso bosque que cubre el Padrobaso, otra vez será. El dolor parece que ha remitido, pero es sólo un espejismo, con el cuerpo en caliente lonota menos, pero hay algunos gestos que me provocan un fuerte pinchazo, y también lo noto mucho al respirar, aunque más lo voy a notar los próximos días... De todas formas la procesión va por dentro y si surge la oportunidad de sacar alguna buena foto, pues hay que aprovecharla, y una pequeña y colorida araña es un buen motivo.




Hay que deshacer el camino andado, y son casi ocho kilómetros, tengo que tomármelo con calma e intentar no pensar en el dolor, por lo menos el sol ya no me va a dar en todo el camino, es más, hasta parece que está refrescando. De nuevo el Baias y sus aguas son un buen pretexto para sacar fotos.
A la ida no he reparado en él, pero ahora sí me desvió un poco para atravesar el puente de Arlobi, formado con enormes lajas de piedra.
Atravieso una zona donde reposan troncos cortados y donde los últimos rayos de sol les dan un tono de color muy bonito.




También había dejado para la vuelta una pequeña piscina natural donde la gente aprovecha para bañarse. Su situación la delata el fuerte ruido que produce el agua al deslizarse entre la roca, como en un tobogán, para acabar en una cascada que cae sobre la charca. En este punto tiene una buena profundidad, por eso es bien aprovechado por la gente que acude a pasar una tarde por la zona y bañarse, aunque a estas horas es un remanso de paz. Descanso un rato deleitándome con el sonido del agua.




Este es el momento en que me arrepiento de haber dejado el coche en Sarria y no en el Parketxe, los últimos kilómetros se me van a hacer interminables, y las próximas noches también... resultado de la caída, fisura de costilla, pero bueno, podía haber sido peor...




 

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