2 de julio de 2008

Del paso de Arralde al paso de Atxuri


Paseo vespertino por otro de esos lugares que esconden rincones de una singular belleza, lugares como el paso de Atxuri y las campas de Arimegorta, por los que es una auténtica gozada pasearse. Salgo desde el área recreativa de Saldropo en dirección al Arralde. Hace calor, así que se agradece que esta primera parte del camino transcurra por el interior del bosque, a la sombra. En un cruce de pistas me he confundido de camino, pero no hay pérdida, todo para arriba hasta que me planto en un collado a los pies de Arralde.




La subida, aunque corta, es exigente, pero enseguida me planto bajo las paredes de roca de la cima. Para acceder a la cima hay que cruzar el paso de Arralde, que no es más que una pequeña canal en la roca por la que hay que subir ayudándose con las manos en algún momento, pero que si la roca no está mojada, no entraña ningún peligro. La parte alta de esta sierra es como una meseta que va perdiendo altura y donde se alternan las zonas rocosas con los verdes pastizales donde abunda el ganado. La Cima de Arralde está coronada por un vértice geodésico y un bonito buzón. Una alambrada evita que el ganado se acerque demasiado al borde y se despeñe. Es un buen balcón para disfrutar del paisaje.




Comienzo a caminar en dirección a las campas de Arimegorta. Salvo algún tramo rocoso, el camino es prácticamente llano y muy cómodo de andar. Los caballos pastan libre y plácidamente en pequeños grupos.
Camino de Arralde me desvío unos minutos del sendero para acercarme a través de las rocas a la cima de Atxuri, situada sobre el famoso paso al que da nombre y por el que más tarde regresaré.
Desciendo hacia el poste de señales que indica los tiempos hacia Aldamiñospe, Arralde, que es de donde vengo, y Saldropo, que es a donde iré más tarde. Me asomo un poco para ver el paso de Atxuri, pero está oculto por la pared de roca, así que de momento sigo mi camino hacia Arimegorta, donde me sentaré un rato a la sombra para comer, descansar y disfrutar del paisaje y del buen tiempo.




Inicio el camino de regreso y me dirijo de nuevo al poste de señales para, esta vez, bajar hacia el paso de Atxuri.
Es un paso realmente singular y muy bonito, apenas unas decenas de metros, pero que le dan al paseo un aire muy montañero




Una bonita vuelta para pasar una tarde o una mañana si no te apetece castigar mucho el cuerpo, y si no, pues siempre tienes la opción de alargar la excursión subiendo al Gorbeia, creo que la subida desde aquí es de las más bonitas que hay, o conformarte con el Aldamín, que como montaña le da mil vueltas al Gorbeia, o adentrarte en el corazón del parque a través de la senda de Lapurzulo… en fín, que cada cual elija la que más le guste.




 

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