25 de junio de 2008

Montes de Arno - Odoriaga


Hay algunos lugares por los que nunca me cansaría de caminar, y la zona de los montes de Arno es uno de ellos. Una sucesión de cimas que poco a poco van ganando altura hasta alcanzar su techo en el Odoriaga (1.245 mts) y desde donde se disfruta de las que, posiblemente, sean las mejores vistas del cercano macizo de Itxina. La semana anterior subí al Odoriaga desde Austingarmín, el día estaba bastante nublado y frío y a medida que ganaba altura la cosa se iba poniendo peor. No pude hacer cima porque la niebla lo cubría todo, y al llegar arriba me desorienté, aún no tenía el GPS, y decidí que era mejor bajar, pero hoy el día es perfecto para recorrer el lugar.
Comienzo el recorrido en el aparcamiento de Belaustegi y tomo el ancho camino que lleva a la majada de Austingarmín. Superado un primer repecho me encuentro el letrero que indica el camino hacia Ukulugorta, en principio mi idea era llegar a Austingarmín, subir al Odoriaga y bajar siguiendo el cresterío hasta el collado entre Ubixeta y Beluzaran y volver al punto de salida, pero cambio de opinión y decido hacer el recorrido al revés, así que giro a la derecha y tomo el camino que lleva a Ukulugorta.




Después de atravesar unos prados comienza la ascensión y llego a un arroyo cuyas aguas fluyen en pequeñas cascadas entre las rocas y las hojas secas caídas de los árboles.
Pasado el arroyo y tras superar una zona de fuerte pendiente, se llega a la majada de Ukulugorta, donde me encuentro con los restos de antiguas bordas y un cartel explicativo de la actividad que antaño hubo en la zona.
Atravieso los restos de la majada, cubiertos de musgo, y tomo el sendero que faldea bajo la cima de Ubixeta en dirección al collado que da acceso a lo alto de la sierra de los montes de Arno. A mi espalda, Itxina, se hace cada vez más presente.




A la derecha del collado, sin buzón y sin nada que la señalice más que un mojón fronterizo, se encuentra la cima de Beluzaran. El día despejado permite disfrutar de unas amplias vistas y de un bonito paseo por el camino que recorre la vertiente sur de estas montañas.
Retrocedo hacia el collado para encarar la corta subida hacia Ubixeta. La cima, como toda esta sierra, está pelada por el viento, sólo un diminuto buzón colocado a ras de suelo, tal vez para soportar los embates del viento, recibe a quienes visitan esta montaña. Resto de una valla para evitar el despeñe del ganado que pasta por la zona y pequeños resaltes rocosos dibujan el perfil de la sierra.
Sigo mi camino, ahora hay que bajar hacia el collado ubixeta, que separa Ubixeta de Odoriaga. Una vez abajo, se puede afrontar en línea recta la fuerte pendiente hasta la cima, tomar un camino a la derecha o, como hice yo, tomar un sendero que rodea la montaña por la izquierda y que va ganando altura de forma más pausada, aunque al final nada te libra de salvar el mismo desnivel, además, este sendero acaba desapareciendo y no queda más remedio que tirar para arriba por donde mejor se pueda. Antes de la cima, en un pequeño llano, me encuentro con los restos de uno de los varios dólmenes que hay por la zona.




Salgo al cordal cimero y, como excepción a lo dicho antes, la cima de Odoriaga no es una loma pelada, sino que predomina la roca. En lo más alto comparten protagonismo un bonito buzón, un vértice geodésico y un mojón fronterizo. Ya había visto fotos del lugar, pero una vez aquí es más impresionante. Itxina se muestra en todo su esplendor, es el momento de sentarse, disfrutar del paisaje y comer un poco.
A pesar del día que hace, sopla un viento helador, así que me tengo que refugiar bajo la cima, tras un pequeño murete levantado con rocas. Desde aquí puedo ver un gran hito de piedras que marca la antecima y hasta donde llegué la anterior vez y acabé dando la vuelta por culpa de la niebla. Me acerco hasta este lugar para sacar unas fotos antes de iniciar la bajada hacia Austingarmín.




Es pronto y mientras desciendo por la enorme zeta que marca este lado de la montaña decido pasar un rato por la majada de Austingarmín, otro lugar que me gusta mucho. Antes de llegar abajo me desvío del camino para acercarme a la loma de Argindegorta, una bonita zona de pastos y cuya cima está identificada por un pequeño hito de piedras.
Desde aquí arriba, en lugar de volver al camino, me dirijo en línea recta hacia Austingarmín, donde los refugios se mezclan con las bordas de los pastores. A mitad de bajada me siento, monto el trípode y me paso un buen rato sacando fotos.




Una vez abajo cruzo la majada y deambulo sin rumbo fijo, por unos momentos dudo si seguir el camino que lleva hasta el collado de Ipergorta, pero en ese deambular, acabo subiendo por una canal cubierta de hojas secas en dirección al cordal que une Usategieta con Ipergorta. No tengo ninguna prisa, así que subo con calma, mirando una y otra vez hacia Austingarmín.
Acabo alcanzando el sendero marcado como GR y tomo dirección Ipergorta, me voy a acercar a la cima de Atxabal (Azaolako Atxa),que se encuentra a mitad de camino entre Usategieta e Ipergorta.
Comienza a atardecer y llega la hora de ir pensando en la vuelta. Regreso al sendero GR y esta vez tomo dirección a Usategieta, acabaré la jornada en esta cima pelada y azotada por el viento.




Vuelvo a bajar hacia Austingarmín para coger el camino que lleva de vuelta al aparcamiento de Belaustegi y mientras desciendo no puedo evitar seguir sacando fotos de este pequeño rincón que se esconde entre estas montañas. No me he cruzado con nadie en todo el día, ni se oye un solo ruido. Con el sol ya oculto por la mole de Odoriaga, las sombras se van apoderando del lugar, pero su belleza sigue intacta.




 

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