26 de mayo de 2013

Montes de Triano, de Peñas Negras al Pico de la Cruz

5 de mayo de 2013

Hace unos meses realicé esta ruta con mi cuñado "el montañeo", pero nos hizo un día muy malo, casi todo el camino lo hicimos entre la niebla y una suave, pero pertinaz lluvia, y acabamos calados hasta los huesos. Más tarde intenté repetirla, pero en el último momento cambié de planes y desde Peñas Negras me acerqué hasta la cueva de Urallaga visitando los restos de algunas de las muchas explotaciones mineras que hubo por esta zona. Hoy, con un tiempo espléndido, me he vuelto a acercar a Peñas Negras para enlazar las cimas que van desde el pico Pastores hasta el Pico de la Cruz, bueno, todas no, el Pico Menor se ha quedado por el camino...

Salgo de Peñas Negras siguiendo la ruta señalada con postes de color lila y que en unos veinte minutos alcanza un collado. Desde aquí se puede optar por continuar de frente y adentrarse en la zona minera o girar a la izquierda y empezar a tachar cimas. La primera es el Pico Pastores, una modesta cima, pero que tiene unas muy bonitas vistas y que merece la pena subir.

Buzón en Pico Pastores

Se desciende el Pico Pastores en busca de la pista que siguiendo el cordal lleva en apenas cinco minutos a la siguiente parada del día, la redondeada cima de Alta Galdames. Paro lo justo para hacer un par de fotos y enseguida comienzo el rápido descenso que antecede a la subida hacia el Pico Mayor.

Hacia el Pico Mayor

La subida es por una pista algo machacada por las explotaciones forestales. Antes de alcanzar la parte más alta la ruta se desvía a la izquierda para introducirse entre los árboles en busca de la oculta cima del Pico Mayor, que, aunque carece de vistas panorámicas, me ha resultado un lugar bonito.

Caballos en el Pico Mayor

Dejo el Pico Mayor y comienzo un nuevo descenso hacia un cruce de pistas, da igual cual se coja porque todas vuelven a confluir en el mismo punto. Yo opto por la derecha, dejando el Pico Menor a la izquierda y desechando ascender el mismo, quizás en otra ocasión... Nuevo cruce de pistas, esta vez rodean la cima de Ganeran, el techo de los montes de Triano, pero en este punto hay que olvidarse de las pistas e introducirse en la penumbra de un pequeño bosque, el cual hay que atravesar para afrontar el repecho más fuerte de la jornada, la subida al Ganeran.

Subiendo hacia el Ganeran

En apenas un minuto se sale del bosquecillo y se empiza a ascender por la herbosa loma. Las vistas comienzan a ser más generosas y puedo disfrutar de las nieblas que cubren las Encartaciones. En la cima de Ganeran un vértice geodésico y el buzón reciben a los montañeros.

Cima de Ganeran

Continúo adelante descendiendo hacia el punto donde confluyen las pistas que rodean el Ganeran por ambas vertientes, desde aquí hay que continuar de frente, por el sendero pedregoso que atraviesa otro bosque. Justo cuando se sale a terreno despejado hay que tomar un desvío a la izquierda que se acerca al buzón que señala la cima de Gazteran.

Gazteran

Desde aquí un suave descenso lleva a los pies de la rocosa cima del Pico de la Cruz y con la cual se completa el objetivo montañero de la jornada, enlazar todas las cimas del cordal de los montes de Triano, bueno, todas no, que me falta el Pico Menor...

Ascendiendo al Pico de la Cruz

Sentado bajo la cruz que corona la cima aprovecho para descansar, comer y meditar sobre el camino de vuelta. En principio la idea era regresar por el mismo sitio, pero sin volver a pasar por las cimas, osea, cogiendo la primera pista que lleve hacia Peñas Negras, pero finalmente decido volver por la otra vertiente del cordal, la que da a la zona donde se encuentran los restos de las explotaciones mineras.

Hacia la zona minera

Desciendo del Pico de la Cruz y me introduzco en el bosque, al principio por lo que parece una senda, pero que enseguida se difumina. Hay restos de pistas, pero se ve que no es un terreno muy transitado, así que con la ayuda del GPS me voy orientando hasta que al final alcanzo una pista que había visto desde la cima del Pico de la Cruz. Esta pista sale a terreno despejado, hacia una zona donde pastan varios caballos, con una suave loma que inviata a subirla y desde donde diviso una cima con buzón. No tenía más intención que la de seguir la pista, pero no puedo evitar la tentación de acercarme hasta el buzón. Se trata de Giuruz, modesta cima que forma un pequeño barranco junto con el Pico de la Cruz y que también me ha resultado muy agradable.

Cima de Giuruz

Retomo el camino por la pista, pero, al igual que con la cima de Giuruz, no puedo evitar salirme del camino para inspeccionar algunas de las enormes simas y grietas que hay, algunas incluso al lado del camino, esto y los restos de las explotaciones mineras hacen que me plantee otra visita por aquí para dedicarle un día a esta parte de los montes de Triano. 

Paisaje minero

Aun así me tengo que acercar a una enorme grieta bien visible desde al camino. Junto a un abismo del que apenas se vislumbra el fondo se me ponen los pelos de punta. Me tumbo para asomarme, pero ni así consigo ver el fondo. La verdad es que viendo los bordes de la grieta me tiemblan las piernas pensando que en cualquier momento la tierra se va a hundir bajo mis pies y me va a tragar. Saco algunas fotos y camino a un par de metros del borde de la grieta que, poco a poco, se va cerrando. Pero como he dicho, ya volveré otro día con más tiempo, así que vuelvo al camino firme en dirección a los restos de la mina Dolores, por donde ya anduve en mi anterior visita.

Enorme grieta

Desde aquí sólo resta continuar por la pista hasta alcanzar de nuevo la base del Pico Pastores y regresar a Peñas Negras.



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Música de Chris Isaak: "One Day"



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21 de mayo de 2013

Vuelta por Itxina

14 de abril de 2013

Nueva visita al macizo de Itxina con la intención de realizar una circular que pase por los rincones más emblemáticos de esta zona del Parque del Gorbea. La ruta comienza en el aparcamiento de Pagomakurre y se dirige hacia el Ojo de Atxular, la verdad es que no se me ocurre un sitio mejor para adentrarse en el mundo mágico de Itxina.

Hacia el Ojo de Atxular

Una vez en el interior de Itxina el primer objetivo es alcanzar la cima de Lekanda para lo cual tomo una senda que parte desde el propio Ojo de Atxular, hacia la izquierda, y que discurre paralela a los cortados, por una zona bastante abrupta y rocosa, pero sin grandes complicaciones. Difusas marcas de pintura roja y algunos hitos marcan el camino.

Hitos en el laberinto de Itxina

Antes de alcanzar la cima de Lekanda y disfrutar de sus impresionantes vistas he dejado atrás varias cimas con buzón, concretamente Asparreta, Aranobaltza e Igalirrintza, esta última también con vértice geodésico.

Igalirrintxa

Desde Lekanda desciendo en dirección a las campas de Arraba donde me desvío para hacer una pequeña parada en la fuente que hay junto al refugio de la federación de montaña antes de volver a introducirme en Itxina a través del paso de Kargaleku, bajo las paredes del Gorosteta.

Gorosteta desde Kargaleku

Aquí comienza lo que para mí es la parte más bonita y espectacular de Itxina, la senda que conecta el paso de Kargaleku con el paso de Itxingote. El paisaje es impresionante y nos da una idea de lo que se puede esconder en las entrañas de este macizo. Es un tramo que recomiendo a todo el mundo y que además permite visitar otro de los rincones más emblemáticos del Parque del Gorbea, Neberabarri, los restos de una impresinante nevera de unos veinte metros de profundidad y que es también de visita obligada si se pasa por la zona.

Neberabarri

Tras visitar la nevera, a la que se accede tras desviarse un poco de la senda que une Kargaleku con Itxingote, regreso al camino y continúo en dirección al Altipitatx, cima que rodeo siguiendo de nuevo las difuminadas marcas de pintura roja que conducen a los prados de Lexardi.

Lexardi

Desde Lexardi hay que tomar dirección hacia el Ojo de Atxular, en cuyas cercanías un poste de señales indica la dirección a tomar si se desea visitar la cercana cueva de Supelegor. En principio esa era mi intención, pasando ántes por el túnel de Arkuatxa, para después de ver la cueva continuar en dirección hacia la cima de Axkorrigan y desde ahí regresar de nuevo hacia el Ojo de Atxular pasando por la cima de Urtutxe, pero finalmente me voy directo hacia Atxular y, desde aquí, vuelta a Pagomakurre.



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Música de Eagle Eye Cherry: "Comatose"



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18 de marzo de 2013

Aiako Harria: Muganix (758), Hirumugarrieta (811), Txurrumurru (828) y Erroilbide (837)

10 de marzo de 2013

Visita de mi cuñado “el montañero” = repetir ruta, pero esta vez es diferente porque el que está dispuesto a repetir  es él. Su intención es llevarme al Beriain, cima que ya ha subido, pero a última hora cambia de idea y se decanta por Aiako Harria. Hace tiempo que intentó esta ascensión desde el puerto de Aritxulegi, pero sólo pudo subir a la cima de Erroilbide ya que al intentar el Txurrumurru parece que se le atragantó el famoso paso de la anilla y se dio media vuelta. Y yo sólo las conozco de verlas en foto, pero también tenía ganas de visitar este macizo, así que nos vamos para Oiartzun.

Comenzamos la ruta en el concurrido aparcamiento del collado de Elurretxe, y a pesar de que ya son las once de la mañana el primer tramo de subida está bastante concurrido, aunque más tarde nos daremos cuenta de que mucha gente se queda en el Hirumugarrieta para después regresar a Elurretxe, lo cual no es de extrañar ya que la subida hasta Hirumugarrieta es bastante cómoda y accesible para personas de todas las edades. Antes de alcanzar el Hirumugarrieta tenemos otra cima, Muganix, que de no ser por su pequeño buzón pasaría completamente desapercibida. Está bien para que los menos habituados se tomen un respiro y cojan aire mientras se disfruta de las impresionantes vistas sobre la costa vasco francesa, la cima de Larrun y, más al este, los pirineos, pero es mejor llegar hasta el buzón de Hirumugarrieta para disfrutar del paisaje desde un poco más arriba.

Cima de Muganix

A partir de aquí la cantidad de gente que realiza la ruta de forma integral para hacer todas las cimas de Aiako Harria desciende notablemente, aunque aún son bastantes los que se aventuran a trepar y destrepar por las chimeneas de roca granítica que dan acceso a algunos espolones carentes de nombre y de buzón, pero que contribuyen a hacer la ruta muy agradable y divertida. Además el día acompaña en lo climatológico, aunque en las zonas más expuestas sopla un airecillo bastante fresco.

Trepando

Una cómoda trepada nos lleva hasta la cumbre de Txurrumurru y su vistoso buzón. Estamos en el corazón de Aiako Harria, con vistas espectaculares a todos lados, resulta casi increíble que unas montañas de este tipo se alcen dentro de este entorno, y esto es lo que las hace tan atractivas, su carácter único entre las montañas de la comunidad autónoma, incluso se las considera como el inicio de los Pirineos.

Vistas al mar desde Txurrumurru

Nos tomamos un pequeño respiro porque nos acercamos a la parte crítica del recorrido, el famoso paso de la anilla, ese que le hizo darse la vuelta a mi cuñado “el montañero”. Ya los primeros metros de descenso desde la cima de Txurrumurru son un presagio de lo que nos vamos a encontrar. Hay que descender con cuidado, aunque aún se puede hacer de pié, hasta que se llega una zona donde ya no queda más remedio que echar manos y culo al suelo para destrepar. Un clavo en la roca indica el comienzo de este tramo.

Primer destrepe antes del paso de la anilla

A mí no me ha parecido complicado, con la roca seca la adherencia es muy buena y hay abundantes agarres, de todas formas a más de uno puede que se le quiten las ganas de seguir adelante. En estos casos yo siempre digo que hay que ser prudente y si se decide continuar hay que hacerlo con confianza y sobre todo con seguridad. Una buena opción es ir acompañado de alguien que esté habituado a este tipo de situaciones y que nos pueda servir de referencia. En fin, que superado este primer paso pensábamos que ya estaba pasado el mal trago, pero entonces aparece la famosa argolla.

Dudas en el paso de la anilla

Hay dos opciones, justo antes de la argolla hay un destrepe vertical de varios metros, mi cuñado va delante y ni se plantea descender por ahí, así que se va directo a la argolla y allí se vuelve a quedar atascado, no lo ve claro y yo tampoco le veo muy seguro. Incluso la postura que tiene me da miedo así que le pido que si no está seguro de poder pasar mejor que se de la vuelta. Mientras regresa sobre sus pasos me asomo al destrepe vertical y mi primera impresión también es mala, pero nos resistimos a pensar que no seamos capaces de superar este paso y durante unos minutos nos quedamos bloqueados sin saber que hacer. Retrocedemos unos metros y bajamos por una canal intentado buscar otro lugar por el que se pueda descender, pero es inútil, habría que volver hasta Hirumugarrieta para buscar un sendero que evite el paso de la argolla, peo eso no lo sabíamos.

Buscando un paso alternativo

Remontamos la canal, esta vez voy yo delante y vuelvo hacia el paso de la argolla. Me asomo de nuevo al destrepe vertical y esta vez, no sé por qué, no lo veo tan complicado y no me lo pienso dos veces, comienzo a descender de espaldas a la pared hasta alcanzar una pequeñísima plataforma donde aprovecho para darme la vuelta y seguir descendiendo de cara a la pared. Los agarres son buenos y estirando los brazos todo lo que puedo me dejo caer hasta que mis pies alcanzan un saliente que, a modo de escalón, parece haber sido tallado en la roca. De esta forma y con bastante seguridad supero el paso antes de que llegue mi cuñado, quien se muestra asombrado. 


Ahora le toca a él, y como decía antes, parece que si tienes a alguien que te sirva de referencia y te vaya indicando por donde debes ir agarrándote la cosa parece menos complicada. De todas formas, una vez abajo, al contemplar el paso de la argolla (yo no había llegado a verlo desde arriba), este no me ha parecido que tuviese mucha complicación ya que la misma argolla proporciona un buen punto de agarre para acometer el destrepe hacia una plataforma que desciende en perpendicular, la verdad es que me ha parecido más segura esta bajada que la que hemos hecho nosotros bajando en vertical, pero bueno, la cuestión es que hemos superado el paso y podemos culminar la integral de Aiako Harria. Lo que sí puedo decir es que si se afronta el paso en dirección ascendente yo diría que este no presenta apenas dificultad, evidentemente hay que tener cuidado y estar convencido de que se puede pasar, pero resultará más fácil.

Paso de la anilla una vez abajo

Con la satisfacción de haber sido capaces de afrontar este obstáculo continuamos hacia la cima de Erroilbide. Aún nos encontramos otro destrepe de varios metros, pero este basta con volver a echar las manos y el culo al suelo para pasarlo sin problemas. Ya sólo nos queda algún sube y baja hasta llegar a la venteada cima de Erroilbide y contemplar el camino recorrido y la impresionante silueta de Aiako Harria.

Hacia Erroilbide

El viento sopla fuerte y es bastante frío por lo que buscamos un poco de refugio en la vertiente este, con vistas hacia los pirineos, y aprovechamos para comer mientras decidimos cual será el camino de vuelta. Nos decantamos por bajar hacia la senda que une los collados de Aritxulegi y Elurretxe ya que de esta forma disfrutaremos de unas buenas vistas del cresterio que acabamos de recorrer.

Aiako Harria desde Erroilbide

La bajada desde Erroilbide se me ha hecho muy incómoda, es una senda de hierba, roca y tierrilla húmeda que puede dar lugar a resbalones, así que hay que ir con cuidado, estaría bueno que después de haber superado el paso de la argolla como auténticos alpinistas nos descalabremos bajando por aquí, aunque en la montaña nunca te puedes confiar.

Descendiendo de Erroilbide

Finalmente alcanzamos un sendero que desciende a media ladera en dirección hacia Aritxulegi, pero nosotros no vamos a llegar hasta allí. Tras atravesar un bonito tramo poblado de alerces nos salimos de la senda y descendemos en línea recta en busca de las marcas de pintura del GR que nos llevará de vuelta hasta Elurretxe.

De vuelta hacia Elurretxe por cómodo sendero

Sobre esta senda tengo que decir que ha sido realmente bonita y ha resultado un paseo muy agradable, caminando siempre bajo los paredones de Aiako Harria, a través del bosque, salvando algunos arroyos y pequeños saltos de agua y atravesando rincones que invitan al paseante a sentarse y disfrutar del entorno. Nos hubiera gustado hacerlo así, pero aún nos quedaba un largo camino en coche de vuelta a Bilbao. Y sobre Aiako Harria sólo puedo decir que ha sido una de las rutas más bonitas y entretenidas que he hecho y no puedo menos que recomendarla a todo el mundo, o al menos a todos aquellos a los que el paso de la argolla no les eche para atrás.



f o t o s

Música de Guns n Roses: "Sweet Child o´Mine"



t r a c k


20 de febrero de 2013

Sierra de Arangio: Orixol (1.131)

17 de febrero de 2013

Una vez más, y ya van cuatro, no podía faltar a mi cita anual con la nieve, así que después del último temporal que nos ha azotado y la llegada de un fin de semana tranquilo en lo climatológico, tocaba pisar el blanco elemento. La ruta la tenía muy clara desde hacía tiempo, la sierra de Arangio es espectacular en cualquier época del año y como ya le ha visitado en primavera y en otoño estaba deseando que nevara para darme una vuelta por sus rincones, lo que pasa es que no contaba con que hubiese tanta nieve y el caminar ha resultado bastante duro, pero el resultado ha merecido la pena.

La ruta comienza en Olaeta y la nieve hace acto de presencia desde el primer momento, aumentando la cantidad acumulada a medida que se va ganado altura. También se nota que los últimos días ha prevalecido el viento sur y la nieve está en proceso de derretirse, más que nieve es como un granizado y a medida que aumenta el espesor resulta más complicado caminar pues a cada paso me voy hundiendo, incluso en las zonas donde ya hay abierta huella, a veces hasta resulta complicado mantener el equilibrio ya que al pisar da la sensación de ser nieve dura, pero en cuanto hago presión me hundo hasta las rodillas.

Camino de Santikurutz

Mi primer objetivo es alcanzar la ermita de Santikurutz, donde sopla un fuerte y helador viento. Aquí puedo hacerme una idea del camino que me espera y del paquetón de nieve que se ha acumulado, entre 40 y 50 centímetros, y como ya he dicho, aunque hay huella, a cada paso me hundo sin remedio. Eso sí, el paisaje, tal y como me imaginaba, es espectacular.

Ermita de Santikurutz

Alcanzo la cima de Orixol desde donde se puede contemplar una de las mejores vistas sobre el Anboto y su cresterío. Aprovecho para descansar un poco y recuperarme del esfuerzo que supone caminar en estas condiciones, pero enseguida retomo el camino. Por un momento pierdo la huella que venía siguiendo, pero echando mano del GPS vuelvo a la senda, aunque parece que este tramo del camino no lo ha hecho mucha gente y apenas hay unas pocas huellas. Por un momento dudo sobre si será buena idea seguir adelante dado lo complicado que resulta caminar, pero entonces veo un grupo de montañeras que viene por el camino que debo seguir, lo cual significa que me voy a encontrar huella reciente y avanzar será algo más fácil, así que finalmente continúo con mi plan de ruta.

Siguiendo las huellas

Alcanzo un collado en el cual debo decidir la ruta a seguir para llegar a Zabalandi, a los pies del Anboto. Un opción es continuar la ruta siguiendo las marcar rojas y blancas del sendero GR, pero recuerdo de la primera vez que hice esa ruta que había tramos con algo de caída y no sé como estará con tanta nieve, así que decido descender un poco por la pista que lleva hacia Olaeta para luego tomar otra senda que llega a Zabalandi, al final no sé si ha sido lo mejor porque entre que en algún tramo me he despistado y que no había huella en la nieve me ha costado muchísimo esfuerzo llegar hasta Zabalandi.

Hacia Zabalandi

Además de comer un poco aprovecho para hacer las fotos de rigor, el Anboto está impresionante con este manto de nieve, pero no me detengo mucho, aún me queda todo el camino de vuelta y para hacer una ruta circular debo quiero tomar la pista que lleva hacia el santuario de Urkiola y a la altura del collado de Pagozelai coger el desvío hacia Olaeta, donde un poste de señales indica que quedan 5km de bajada.

Anboto desde Pagozelai

Mi mayor temor era no encontrar huella en esta bajada, pero he tenido suerte y alguien ha pasado por aquí antes que yo, así que, aunque hay que seguir esforzándose, el descenso no resultará tan penoso, aunque se me va a hacer muy largo, sobre todo teniendo en cuenta que ya casi al principio de la ruta han empezado a calarse las botas, parece que han perdido sus propiedades impermeables, y he llevado los pies mojados y congelados durante todo el camino, la sensación ha sido la de ir caminando descalzo sobre la fría nieve.

Desaparece la nieve

El último tramo de la ruta, a pesar del barro, ha resultado un agradable paseo comparado con el resto del día, pero sin duda alguna, aunque fuese en las mismas condiciones, lo volvería a repetir.



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Música de Of Monsters And Men: "Little Talks"



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15 de febrero de 2013

Montes de Arno: Beluzaran (1.038), Ubixeta (1.115) y Oderiaga (1.245)

3 de febrero de 2013

Visita de mi cuñado “el montañero” equivale a repetir alguna ruta para que siga conociendo nuestras montañas. Esta vez estábamos bastante condicionados por la climatología, el sábado hizo un día malísimo y para el domingo se anunciaba una mejoría, pero con este tiempo loco que tenemos nunca se sabe. En fin, la consigna era que si no amanecía lloviendo nos íbamos a dar una vuelta.

El lugar al que ir lo tenía bastante claro, los montes de Arno, lo que no tenía tan claro era si comenzar la subida desde Orozko o desde el aparcamiento de Belaustegui, lo que nos ahorraría casi 600 metros de desnivel y unas 3 horas de camino. Al final, en vista de que el cielo estaba bastante cubierto decidimos iniciar la ruta desde Belaustegui.

Alcanzamos el aparcamiento sin encontrar nieve por el camino y empezamos la ruta continuando por la pista que va hacia Austingarmin, aunque en apenas cinco minutos de subida tomamos el desvío señalizado que lleva hacia los restos de la majada de Ukulugorta. A parte de la señal que hemos dejado atrás y un poste caído en el suelo no localizamos más señales que indiquen el camino para llegar hasta la majada, aunque el terreno no ofrece dificultades y, sabiendo donde se encuentra Ukulugorta no resultará complicado llegar hasta allí.

Hacia Ukulugorta

Frente a nosotros tenemos Itxina, pero las nubes no nos dejan ver nada, así que apenas nos detenemos un momento en Ukulugorta para sacar unas fotos. UKulugorta se encuentra bajo la cima de Ubixeta y deberemos rodearla para faldear en dirección al collado que separa esta cima de la de Beluzaran, nuestro primer objetivo. Aquí la nieve ya hace acto de presencia por lo que la ruta se pone más interesante.

Ukulugorta

Alcanzada la cima de Beluzaran. Ante la presencia de unos negros nubarrones que se acercan a gran velocidad y la ausencia de vistas panorámicas decidimos que no merece la pena acercarnos hasta la cercana cima de Kolometa y enfilamos hacia Ubixeta. En plena ascensión  se desata una pequeña ventisca, así que tampoco nos paramos mucho, la visibilidad por momentos es casi nula, aunque el nubarrón parece que pasará tan rápido como ha llegado.

Ubixeta

Sin más dilación descendemos de Ubixeta para encarar la fuerte subida hacia Oderiaga, punto culminante de esta sierra. Nos hemos salido de la pista y apenas podemos ver más allá de unos 20 metros, pero la posibilidad de ver ortofotos en mi  nuevo GPS, un garmin eTrex 20, da mucha seguridad sobre el terreno y alcanzamos la cima sin contratiempo alguno. La única pena es que mi cuñado se va a marchar sin poder disfrutar de las mejores vistas que se pueden tener del cercano macizo de Itxina.

Oderiaga

La cima de Oderiaga está plagada de grandes rocas, hoy cubiertas de nieve, por lo que descendemos en busca de la más cómoda pista para evitar cualquier accidente, aunque la pista está completamente helada y también hay que andar con cuidado, pero el descenso hacia la majada de Austingarmin es rápido y sin más complicaciones.

Hacia Austingarmin

Austingarmin es uno de los lugares que más me gusta del parque de Gorbea y siempre que paso por aquí me suelo dar una vuelta entre sus bordas y refugios, hoy, cubierto de nieve, presenta una estampa muy bonita y aunque el día comienza a despejarse y se ven los primeros rayos de sol continuamos ruta de vuelta al aparcamiento de Belaustegui.

Comienza a clarear el día

Aunque nos hemos quedado con las ganas de disfrutar del paisaje y de las inmensas vistas que ofrece esta sierra creo que “el montañero” se va satisfecho. Por mi parte que quedo con ganas de pisar más nieve, así que habrá que esperar nuevas olas de frío para hacer alguna salida algo más invernal, para no perder la costumbre de los últimos años.



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Música de Simply Red: "For Your Babies"




t r a c k


 

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