4 de noviembre de 2014

Montañas de Burgos: Peñalba de Lerdano


Hoy toca cambiar de aires y me desplazo hasta la localidad de El Vigo, cerca de Villasana de Mena, para afrontar la subida al Peñalba de Lerdano y visitar el curioso monolito de roca caliza conocido con el nombre de As de Bastos.

La subida comienza tras cruzar bajo las vías del tren y no nos va a dar un sólo respiro hasta alcanzar el portillo de Lerdano o paso de la Hoz. Por suerte el camino transcurre en su mayor parte por un precioso hayedo que lo hace más llevadero, aunque a mi se me ha hecho un un poco largo y durillo. Desde el portillo a la cima aun queda un tramo de subida, pero en poco más de diez minutos se alcanza el vértice geodésico.

Para llegar al As de Bastos se continúa hacia adelante siguiendo el sendero y los hitos de piedra y se desciende también por fuerte pendiente hasta realizar un giro que rodea un resalte rocoso. Es entonces cuando nos encontramos de frente con este impresionante monolito. Recomiendo su visita.

Para la vuelta hay dos opciones, una es volver por donde hemos bajado y la otra es seguir descendiendo hacia una especie de camino carretil que queda a nuestra derecha y ascender por el mismo hasta localizar una senda señalizada con una gran marca de pintura amarilla y luego marcas de pintura verde fosforito. La verdad es que si no se conoce la zona y no se lleva un track puede resultar difícil encontrar esta senda y, una vez localizada, hay que estar atentos a los puntitos de pintura porque también resulta fácil despistarse. Lo malo es que yo pensaba que esta senda llevaba directamente al portillo de Lerdano, pero no, el camino sube en fuerte pendiente hasta alcanzar el cordal muy cerca de la cima del Peñalba, así que toca meterse otra pechada de desnivel, pero, al igual que la subida desde El Vigo, se atraviesa un bonito hayedo que lo hace mas llevadero.

Alcanzado este punto sólo queda regresar por el mismo camino de subida, que se hace mucho más rápido.

Una ruta muy recomendable donde destacan los hayedos y ese color tan especial que van adquiriendo a medida que avanza el otoño, las vistas desde el cordal y el As de Bastos.

Justo a la entrada de El Vigo hay una pequeña explanada donde aparcar, junto a un lavadero donde también tenemos una fuente.




 



24 de octubre de 2014

Parque del Gorbea: Improvisando sobre la marcha



A veces las cosas no salen como uno las planea y toca ir improvisando sobre la marcha. Hoy ha sido uno de esos días.

La idea original era explorar el barranco Alarrieta y después ir en busca del haya de Azekieta, un enorme árbol con un tronco de más de 7 metros de perímetro.

Para empezar he comenzado el barranco por donde no era, aunque por la pinta bien pudiera haber sido. Después de descender un tramo bastante vertical, resbaladizo y peligrosillo, al ver que el verdadero barranco se encajonaba demasíado, me han entrado dudas y he desistido de seguir bajando. Después he ido a la búsqueda del haya de Azekieta siguiendo el trazado del canal de Aldabide, pero ni rastro. Al encontrarme con unos seteros me han confirmado mis sospechas, hace rato que he dejado el haya atrás, pero ellos tampoco saben decirme con exactitud cómo llegar hasta ella, así que como no tengo ganas de desandar el camino recorrido me lío la manta a la cabeza y por fortísima pendiente, casi en línea recta, me lanzo en busca del cordal de los montes de Arno. El resto de la jornada la dedicaré a pasear por esta amable sierra.

Pero estaba claro que hoy no era mi día, el fuerte viento hace que desista y tras dejar atrás la cima de Beluzaran desciendo hacia los prados de Algorta y vuelta al coche antes de que se ponga a llover, que ya es lo único que me faltaba hoy.

A destacar las impresionantes cascadas del barranco, el trazado del canal y el hayedo que se atraviesa poco antes del punto donde abandoné el canal. También mereció la pena visitar el menhir de Kurtzegan y, ya en la bajada, la parada en los restos de la majada de Ukulugorta y el agradable paseo por los prados de Algorta y las bonitas vistas sobre Itxina.

Dejo un enlace al track, pero salvo a los más intrépidos, no recomiendo hacer el tramo del barranco, además se puede evitar perfectamente iniciando la ruta en el área recreativa de Belaustegi, desde donde se accede muy fácilmente al canal. La entrada al área está en una curva muy cerrada antes de la última cuesta que lleva al aparcamiento de Belaustegi. La subida hacia los montes de Arno desde el canal no tiene más complicación que la fortísima pendiente y una pequeña zona de helechos.

En el área de Belaustegi hay una fuente, pero en vez de agua parecía que salía chocolate, mejor abastecerse de la fuente que hay a la entrada de los prados de Algorta, agua fresca y transparente.




 



21 de octubre de 2014

Parque del Gorbea: la senda Basatxi


La ruta comienza en el aparcamiento de Belaustegi y discurre por parajes emblemáticos del parque como pueden ser la majada pastoril de Austingarmin, el arroyo Padrobaso, la senda Basatxi y el menhir de Arlobi. Todos ellos son lugares con un encanto especial. A mi personalmente me gusta recorrer las orillas del Padrobaso, y la senda Basatxi no la conocía, pero seguro que esta no va a ser la única vez que me pasee por ese hayedo. Otros dos lugares interesantes son la txabola de Gorostiano, donde finaliza la senda Basatxi, y la txabola de Constantino, ambas están situadas en lugares con unas vistas sensacionales, sobre todo la de Gorostiano. La de Constantino tiene habilitada una zona como refugio abierto, con mesa y un par de literas.

Las dificultades de la ruta son mínimas, únicamente hay que tener cuidado en el tramo que, fuera de todo camino o sendero marcado, discurre a través del hayedo entre el collado de Ipergorta y el arroyo Padrobaso. Aunque el terreno pueda parecer muy rocoso, si se sigue el track, no tendréis ningún problema y la verdad es que el tramo es muy bonito, sobre todo la primera parte. NO RECOMIENDO METERSE POR AQUÍ SI NO SE LLEVA GPS.

Se hecha en falta alguna fuente donde refrescarse ya que aparte de la que hay al comienzo de la ruta, cerca del desvío que lleva a los restos de la majada de Ukulugorta, el único punto de agua que encontré fue ya de regreso a la majada de Austingarmin desde el menhir de Arlobi. Bajo las faldas de Usategieta, junto al camino, hay un abrevadero de piedra que también parece una fuente, pero, por si acaso, no me atreví a beber...




 



20 de octubre de 2014

Por el hayedo de Belaustegi con la Olympus E-PL5


Tras probar la Olympus E-PL3 y quedar más que satisfecho con la calidad de las imágenes no tardé mucho en dar otro pasito hacia adelante y hacerme con su hermana mayor, la E-PL5.

Estéticamente las diferencias no son muchas, más bien diría que ninguna, salvo la pantalla, que ahora tiene más movilidad y es táctil y que la E-PL5 incorpora una pequeña empuñadura para mejorar el agarre, lo cual se agradece mucho, aunque mi E-PL3 también dispone de una empuñadura añadida. Las grandes diferencias están en el interior ya que la E-PL5 incorpora el mismo sensor de 16 mega píxeles que la exitosa OM-D E-M5.

Y la verdad es que para poner a prueba ese sensor no se me ocurría mejor sitio que el hayedo de Beláustegui, la tarde soleada, aunque poco a poco se fue cubriendo un poco, era perfecta para ver cuánto podía dar de sí el sensor en lo que se refiere a rango dinámico. 

Todas las fotos están tomadas con el objetivo Olympus M.Zuiko 12-50mm f3.5-6.3 ED EZ, aunque también me llevé el 14-42 que viene de serie con la E-PL5, pero prefiero el 12-50 por su mayor rango focal, tanto por arriba como por abajo, y porque la calidad es un poco mejor, no mucho la verdad, pero bueno, tampoco he realizado una prueba a fondo con diferentes distancias focales y aperturas de diafragma. La cuestión es que me he acostumbrado a esos 24mm de angular y ya no los cambio por nada.

Herramienta imprescindible para fotografiar a la sombra del hayedo y poder utilizar aperturas pequeñas y obtener una buena profundidad de campo es el trípode, además el 12-50 no es un objetivo muy luminoso. Por suerte también he podido comprobar que la E-PL5 se defiende muy bien en ISOS altos, así que para los paseos montañeros se puede prescindir del trípode para ahorrar peso y no perderse ninguna foto.

Como he comentado otras veces no soy ningún virtuoso de los programas de edición, así que para no destrozar las imágenes me limito a retocar un poco la exposición y el contraste y, para finalizar, una ligera máscara de enfoque.

Aquí tenéis una selección de las fotos sacadas esa tarde.

Por cierto, tengo a la venta la Olympus E-PL3 junto con el objetivo Olympus M.Zuiko 14-42mm f3.5-5.6 II R:
http://www.fotografiasegundamano.com/e-pl3--zuiko-14-42-9702.html






1 de octubre de 2014

Atardeceres II


 

 

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