28 de febrero de 2015

Montes de Triano entre la niebla


Los montes de Triano se están convirtiendo en un lugar de recreo para muchas personas que gustan de salir a pasear al monte sin necesidad de subir cimas, aunque en esta zona hay unas cuantas. Y también para los amantes de la BTT, que aprovechan las abundantes pistas para rodar y darle a los pedales. Pero estos montes destacan por lo que escondían en sus entrañas, el en otros tiempos ansiado mineral de hierro. Y como testimonio de ello han quedado abundantes restos de las explotaciones mineras en forma de edificios abandonados y bocaminas. Aventurarse a explorar esta zona saliéndose de los caminos es una maravilla, pero hay que tner mucho cuidado porque hay lugares donde uno tiene la impresión de que el suelo se va a abrir bajo sus pies.



 


30 de enero de 2015

Rincones para perderse: Hayas de Azekieta


Azekieta es un paraje escondido entre las faldas de los montes de Arno, dentro de los límites del Parque Natural del Gorbea, en la vertiente vizcaína. Un lugar de fácil acceso, pero creo que muy poco conocido.

Lo más destacado de este lugar son sus hayas, entre las que se encuentra el ejemplar más grande que yo jamás haya visto. Su perímetro es de más de siete metros y sus ramas más altas sobrepasan los 30. Es un árbol impresionante, pero no lo es menos el entorno donde se encuentra. Os invito a descubrirlo. 



 


14 de enero de 2015

Rincones para perderse: Hayedos del Gorbea


Tanto en el interior del parque como en sus estribaciones, podemos encontrar multitud de grandes y pequeños hayedos que harán las delicias de todo amante de la naturaleza y de los fotógrafos en especial. Este no voy a decir donde está porque es mejor que os aventureis a buscarlo vosotros mismos. Sólo una pequeña pista, no hay que andar más de 20 minutos para sumergirse entre estas ramas.



 


4 de noviembre de 2014

Montañas de Burgos: Peñalba de Lerdano


Hoy toca cambiar de aires y me desplazo hasta la localidad de El Vigo, cerca de Villasana de Mena, para afrontar la subida al Peñalba de Lerdano y visitar el curioso monolito de roca caliza conocido con el nombre de As de Bastos.

La subida comienza tras cruzar bajo las vías del tren y no nos va a dar un sólo respiro hasta alcanzar el portillo de Lerdano o paso de la Hoz. Por suerte el camino transcurre en su mayor parte por un precioso hayedo que lo hace más llevadero, aunque a mi se me ha hecho un un poco largo y durillo. Desde el portillo a la cima aun queda un tramo de subida, pero en poco más de diez minutos se alcanza el vértice geodésico.

Para llegar al As de Bastos se continúa hacia adelante siguiendo el sendero y los hitos de piedra y se desciende también por fuerte pendiente hasta realizar un giro que rodea un resalte rocoso. Es entonces cuando nos encontramos de frente con este impresionante monolito. Recomiendo su visita.

Para la vuelta hay dos opciones, una es volver por donde hemos bajado y la otra es seguir descendiendo hacia una especie de camino carretil que queda a nuestra derecha y ascender por el mismo hasta localizar una senda señalizada con una gran marca de pintura amarilla y luego marcas de pintura verde fosforito. La verdad es que si no se conoce la zona y no se lleva un track puede resultar difícil encontrar esta senda y, una vez localizada, hay que estar atentos a los puntitos de pintura porque también resulta fácil despistarse. Lo malo es que yo pensaba que esta senda llevaba directamente al portillo de Lerdano, pero no, el camino sube en fuerte pendiente hasta alcanzar el cordal muy cerca de la cima del Peñalba, así que toca meterse otra pechada de desnivel, pero, al igual que la subida desde El Vigo, se atraviesa un bonito hayedo que lo hace mas llevadero.

Alcanzado este punto sólo queda regresar por el mismo camino de subida, que se hace mucho más rápido.

Una ruta muy recomendable donde destacan los hayedos y ese color tan especial que van adquiriendo a medida que avanza el otoño, las vistas desde el cordal y el As de Bastos.

Justo a la entrada de El Vigo hay una pequeña explanada donde aparcar, junto a un lavadero donde también tenemos una fuente.




 



24 de octubre de 2014

Parque del Gorbea: Improvisando sobre la marcha



A veces las cosas no salen como uno las planea y toca ir improvisando sobre la marcha. Hoy ha sido uno de esos días.

La idea original era explorar el barranco Alarrieta y después ir en busca del haya de Azekieta, un enorme árbol con un tronco de más de 7 metros de perímetro.

Para empezar he comenzado el barranco por donde no era, aunque por la pinta bien pudiera haber sido. Después de descender un tramo bastante vertical, resbaladizo y peligrosillo, al ver que el verdadero barranco se encajonaba demasíado, me han entrado dudas y he desistido de seguir bajando. Después he ido a la búsqueda del haya de Azekieta siguiendo el trazado del canal de Aldabide, pero ni rastro. Al encontrarme con unos seteros me han confirmado mis sospechas, hace rato que he dejado el haya atrás, pero ellos tampoco saben decirme con exactitud cómo llegar hasta ella, así que como no tengo ganas de desandar el camino recorrido me lío la manta a la cabeza y por fortísima pendiente, casi en línea recta, me lanzo en busca del cordal de los montes de Arno. El resto de la jornada la dedicaré a pasear por esta amable sierra.

Pero estaba claro que hoy no era mi día, el fuerte viento hace que desista y tras dejar atrás la cima de Beluzaran desciendo hacia los prados de Algorta y vuelta al coche antes de que se ponga a llover, que ya es lo único que me faltaba hoy.

A destacar las impresionantes cascadas del barranco, el trazado del canal y el hayedo que se atraviesa poco antes del punto donde abandoné el canal. También mereció la pena visitar el menhir de Kurtzegan y, ya en la bajada, la parada en los restos de la majada de Ukulugorta y el agradable paseo por los prados de Algorta y las bonitas vistas sobre Itxina.

Dejo un enlace al track, pero salvo a los más intrépidos, no recomiendo hacer el tramo del barranco, además se puede evitar perfectamente iniciando la ruta en el área recreativa de Belaustegi, desde donde se accede muy fácilmente al canal. La entrada al área está en una curva muy cerrada antes de la última cuesta que lleva al aparcamiento de Belaustegi. La subida hacia los montes de Arno desde el canal no tiene más complicación que la fortísima pendiente y una pequeña zona de helechos.

En el área de Belaustegi hay una fuente, pero en vez de agua parecía que salía chocolate, mejor abastecerse de la fuente que hay a la entrada de los prados de Algorta, agua fresca y transparente.




 



 

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