miércoles 28 de octubre de 2009

Montañas de Extremadura: La Almenara

26 de agosto de 2009


Agosto, 35 grados… a la sombra, un sol de justicia y poca sombra para cobijarse… la verdad es que así no dan muchas ganas de salir al monte, pero bueno, hay que aprovechar todas las oportunidades que surjan, aunque tampoco hay que abusar, así que hoy toca paseo tranquilito, voy a subir al cerro de La Almenara, llamado así porque está coronado por los restos de una antigua torre de origen árabe, de base pentagonal y desde la que se domina una vasta extension de terreno.
Desde la puerta de mi casa hasta La Almenara hay un bonito desnivel de casi 700 metros, que no es moco de pavo, pero como he dicho, prefiero un paseo tranquilito, así que mi intención es subir desde lo alto del puerto que separa las localidades de Torre de Don Miguel y Gata. Justo en el alto se toma una pista de tierra a la derecha que llega hasta una gran balsa de agua y ahí dejo el coche. Sigo por la pista, ya caminando, hasta que me encuentro con una verja, o al menos hasta hoy eso es lo siempre me había encontrado, una verja con un pasador que se quitaba, cruzabas y volvías a dejarla cerrada, pero ahora hay una enorme puerta opaca y una valla de alambre de espino sobre un murete de piedras… en fin, salto el muro y el alambre como buenamente puedo y sigo mi camino, pero a los pocos metros me aparece un señor motorizado y con cara de pocos amigos me pregunta que por donde he entrado… resulta que no sé quien, ha comprado los terrenos, los ha vallado y ha puesto un guarda para que nadie pase por ahí, por donde durante años todo el mundo se ha paseado para llegar hasta La Almenara, sobre todo si vas con crios pequeños, pues se trata de un paseo de una media hora, pero parece que a alguien que vive a cientos de kilómetros de aquí debe molestarle mucho, así que después de amenazarme con denunciarme a la benemérita me invita a abandoner esos terrenos “privados”.
Vuelta al coche y tras unos momentos de duda decido acercarme hasta el pueblo de Gata e iniciar allí la subida, que por cierto, es mucho más bonita y recomendable que la que atraviesa los terrenos de algún nuevo señorito.
El camino comienza frente a las piscinas del pueblo, el cual enseguida abandonamos tras caminar entre sus callejas.

Saliendo del pueblo


Y a lo lejos (cerca si utilizo el zoom de la camara) aparece mi objetivo, la torre de La Almenara.

La Almenara


El sendero es un camino utilizado por la gente del pueblo para acceder a los numerosos huertos que se asientan en las laderas de la montaña y poco a poco se va ganando altura. Durante gran parte del camino un canal de agua discurre por el mismo así que puedo refrescarme de vez en cuando, lo cual se agradece, incluso se puede beber sin ningún miedo, al menos eso me han asegurado unos operarios del ayuntamiento con los que me he cruzado y que están acondicionando el camino como ruta de acceso a La Almenara, de hecho creo que se han pasado un poco pues la senda parece una auténtica autopista que llega hsta la base misma de la torre, y eso le puede restar cierto encanto al camino, pero bueno, al menos piensan en los turistas que se acerquen hasta el pueblo y quieran subir hasta esta atalaya, no como otros, que se dedican a poner puertas y vallas de espino…

Remontando el valle


Camino de subida


Atravieso un bosque de robles por el que me han acompañado unas muy desagradables moscas que se me pegaban a la cara, me he pasado todo el camino sacudiéndomelas con una rama, pero al acabar el bosque desaparecen, lo cual es un gran alivio. El camino se empina un poco y enseguida se llega a un collado donde descanso un poco y planeo la ruta de vuelta. La idea es subir primero a La Almenara y regresar al punto de partida recorriendo el cordal que va desde la torre hasta el mismo pueblo.

El camino se encabrita


Vista del cordal por el que quiero bajar


Cordal y nubes


Bueno, lo primero es La Almenara, así que continuo el paseo que lleva hasta arriba, como ya he dicho, los operarios municipales se han empleado a fondo, sobre todo en esta parte, aunque por si alguien tuviera dudas también hay marcas de pintura e hitos.

Hacia La Almenara


El camino no da lugar a dudas


Y por si fuera poco este cartel lo confirma


En unos pocos minutos se llega al final de la subida, una mirada atrás muestra el camino recorrido desde Gata.

Camino recorrido


Una vez junto a la torre aprovecho para sacar fotos desde todos los lados, la verdad es que ya he subido unas cuantas veces hasta aquí, pero casi nunca me he quedado más de unos minutos, hoy me sentaré tranquilamente a disfrutar de las vistas y de la cinco paredes de La Almenara.

Almenara I


Almenara II


Almenara III


Balsa de agua y pista por la que quería subir


Almenara IV


Almenara V


Almenara VI


Almenara VII


Almenara VIII


Almenara IX


Después de esta sesion de fotos de la torre toco fijarse también en algunos detalles.

Mariposa


Ventanuco de la torre


Marcas de pintura


Gata


Cadalso (mi pueblo)


Helicóptero


Es hora emprender el regreso y completer el recorrido circular que he pensado, seguir el cordal hasta llegar al pueblo. Primero debo descender por el camino de subida hasta el collado y de nuevo toca subir. En semana santa hubo un pequeño incendio en la zona, camino entre las cenizas y los restos calcinados de los matorrales hacia unas rocas ennegrecidas. Hace años enormes incendios devastaron gran parte de la comarca y aún parece que hay gente que no desea ver árboles, entre estos y los de las vallas acabarán con el monte…

Hacia el collado


Caminando entre cenizas


Rocas ennegrecidas


Pero la naturaleza resurge de sus propias cenizas y el verde comienza a aflorar de Nuevo, solo hace falta que llueva un poco y pronto la zona volverá a cubrirse del característico monte bajo.

El verde asoma timidamente…


… de entre las cenizas


Entre cenizas


De cada matorral quemado surge nueva vida y yo continuo mi camino entre tizones hacia unas formaciones de rocas, aquí se les llama canchales, en mi reportaje de LAS JAÑOÑAS pudisteis ver una buena colección de fotos de estas rocas y las curiosas y espectaculares formas que llegan a tomar.

Rocas y matorrales quemados


Rocas entre cenizas


Rocas en equilibrio


Finalmente decido que no voy a volver al pueblo recorriendo el cordal, hace demasiado calor y estoy un poco cansado, así que dedicaré el resto de la jornada a los pequeños grupos de rocas que me voy encontrando y sacaré fotos. La zona quemada ha quedado atrás y Ahora me muevo por un terreno bastante tupido, apenas puedo ver donde piso y avanzo lentamente y con cuidado de no meter el pie en algún agujero. Me dirijo hacia otro montón de rocas.

Más rocas y La Almenara al fondo


Caminando entre la maleza


De una rocas me dirijo a otras buscando las que más me llaman la atención, unas por su enorme tamaño y otras por las formas tan caprichosas en que se asientan.

Rocas I


Rocas II


Rocas III


Hasta ahora me mantenido en ligero ascenso o caminando a media ladera, pero es hora de ir bajando. Como dice mi amigo “el ultimo superviviente” la mejor manera de salir de aquí es siguiendo el curso de un río, así que le haré caso, aunque esta vez se trate del curso seco de un arroyo, la cosa es bajar lo más cómodo possible, eso sí, allá donde veo rocas para fotografiar allá que me voy.

Toca descender


Sin olvidarme de mis canchales


Canchales


Sigo descendiendo


Me alejo de mis rocas y me dirijo hacia el camino que utilicé para subir, hacia el bosque de roble con sus molestas moscas, que siguen ahí, esperando a que alguien pase para pegarse a él.

Dejo atrás mis rocas


Camino de bajada


Borda


Y vuelvo al camino de subida


La verdad es que ha sido un paseo bonito, y en un caluroso día de agosto como el de hoy siempre se puede aprovechar y acabar el día relajando las piernas y el cuerpo en las piscinas de Gata.

Piscinas



Las fotos, pero con un poco de música





miércoles 21 de octubre de 2009

Campas de Arraba

29 de agosto de 2009


Hacía tiempo que tenía ganas de pasar una jornada tranquila por las campas de Arraba. Normalmente son un lugar de paso donde la gente apenas se para si no es para descansar un poco en el refugio de la federación o sus alrededores, pero a mí me apetecía algo más, explorarlas y disfrutarlas por todos lados.
Al llegar a Pagomakure el día está bastante gris, las alturas están cubiertas de niebla y llovizna, por momentos he pensado en marcharme y dejarlo para otro día, pero después he pensado que la niebla también tiene su encanto y que, seguramente, despejará, al menos daban buen tiempo para hoy, así que voy para arriba. Del camino hacia las campas poco se puede decir, ancha pista apta para todos los públicos y, si el tiempo lo permite, buenas vistas, por lo demás es un simple paseo de poco más de media hora.

Subiendo por la pista


Al llegar a las campas estas no se ven, están escondidas entre la niebla, apenas se ven, así que decido tomar el camino que lleva al refugio de Egiriñao. Dejando atrás las campas me dirijo al paso de Aldape hacienda una pequeño parade junto al ärbol en recuerdo de Ioza, un forero de Mendiak.net.

Ioza


En el paso de Aldape la niebla es más intense y superado el mismo apenas se puede ver unos metros por delante, pero lo sufiente para sacarle provecho a la cámara de fotos.

Paso de Aldape


Aprovechando la cámara


Enseguida llego al refugio de Egiriñao, justo en el momento en parece que la niebla comienza a desaparecer. Saco alguna foto del refugio y al llegar a casa y verlas me llamó la atrención una en especial, la mayor parte de las fotos de hoy están tomadas con una reflex digital y un objetivo angular 10-20, lo cual a veces produce cierta distorsión en las imagines y efectos ópticos como el de esta imagen en la que el montañero del primer plano parece un gigante junto refugio, un auténtico Basajaun.

Basajaun


He estado a punto de tomar rumbo hacia el Gorbea, pero al final, al ver que la niebla se marcha decido mantener el plan original, me vuelvo a las campas de Arraba, aunque dare un pequeño rodeo por las cercanías del refugio de Egiriñao y me acercaré a ve el resto de pequeños refugios privados y bordas que hay por la zona.

Me alejo de Egiriñao


Siguiendo el curso del pequeño arroyo que nace entre las laderas del Gorbea y el Aldamin llego a un rincón donde hay unos saltos de agua , como no tengo ninguna prisa voy a montar el trípode, haber si consigo alguna foto decente del agua entre las rocas…

Arroyo


Agua entre rocas I


Agua entre rocas II


Agua entre rocas III


Agua entre rocas IV


Agua entre rocas V


Este tramo del arroyo es corto, pero muy bonito, discurre entre las hayas, las rocas y una alfombra de hojas caídas. Enseguida sale a campo abierto, igual que yo, para dirigirme hacia los refugios de los que hablaba antes.

Entre hayas, rocas y hojas


Hacia campo abierto


Pasaré por todos los que pueda mientras voy remontando la pendiente en dirección a la cima de Aldape.

Refugio I


Refugio II


Refugio III


Refugio IV


Refugio V


Refugio VI


Dejo atrás los refugios y me situo sobre el paso de Aldape para afrontar la corta subida hasta la cima de Gaztarrieta. La niebla ha desaparecido del todo y las vistas comienzan a ser más que generosas.

Sobre el paso de Aldape, de frente Lekanda


Y por detrás Aldamin y Gorbea


Hacia la cima de Gatzarrieta


Desde la cima de Gatzarrieta tengo la primera imagen completa de las campas.

Campas de Arraba desde Gatzarrieta


No tenía pensado haber hecho ninguna cima, pero ya que estoy aquí voy a acercarme también hasta la cima de Artalarra para seguir contemplando Arraba desde las Alturas.

Hacia Artalarra


Un pequeño descenso y una pequeño subida anteceden a la cima de Artalarra. Las vistas hacia Arraba invitan a sentarse y disfrutar del momento con tranquilidad.

Arraba y Lekanda


Cima de Artalarra


Arraba desde Artalarra


Podría seguir rodeando las campas desde las alturas, pero creo que ya ha llegado el momento de bajar. Sigo avanzando un poco buscando un buen sitio para bajar, aunque me puede la curiosidad y llego hasta lo que parecía otra cima, pero no, no hay buzón ni hitos ni nada que lo identifiquen como cima, así que doy media vuelta y ahora sí, bajaré a las campas.

Mirando hacia el Gorbea


Mirando hacia Lekanda


Arraba y Lekanda


Esto parecía otra cima…


Me voy para abajo


Una última mirada desde las alturas y desciendo entre las rocas en busca de un lugar fácil para bajar. No me cuesta encontrarlo y en cinco minutes estoy en la parte alta de las campas y caminando por ella me dirijo hacia una zona feente al refugio de la federación, quiero hacer algo que vereis al final del reportaje, creo que hoy hace un día perfecto para lo que tengo pensado…

Ultima Mirada desde arriba


En las campas de Arraba


Frente al refugio, en una zona donde hay varias simas, me siento sobre la hierba y aprovecho para comer, descansar y deleitarme con la belleza de este lugar, con el magnífico Lekanda de fondo, otra montaña a la que pienso dedicarle un día entero.

Refugio


Lekanda


Bajo hacia las campas, voy a intentar caminar siempre por la parte más alta para tenerlas siempre a la vista, voy en dirección al paso de Kataska, en el otro extreme de las campas, pero no llegaré hasta allí, me desviaré antes para situarme bajo Lekanda y rodear así las campas, unas campas con la hierba bien cortadita, de eso se encargan los rebaños de ovejas y los caballos que pastan por ellas.

Las campas desde abajo


Ovejas


Mirando hacia atrás


El agua de una fuente forma una pequeño charca que me permite jugar con los reflejos de Lekanda y las bonitas nubes que me han acompañado durante todo el día después de desaparecer la niebla.

Reflejos en el agua


No entraba en mis planes, pero es una montaña que me gusta mucho y tenerla tan cerca es una tentación muy grande, voy a subir al Lekanda, además, la vista que se tiene de las campas desde allí arriba es quizás la más bonita, para hacerse una idea basta con situarse bajo Lekanda y mirar hacia las campas…

Me voy a lekanda


Las campas a los pies de Lekanda


La subida se me ha hecho muy corta, aunque la verdad es que he subido un poco rápido, se está cubriendo el cielo y no me quiero marcher sin esa última imagen de Arrba desde aquí arriba. Desde la cima no se aprecian en toda su amplitude, así que desciendo un poco pegado al borde de las paredes de Lekanda que en esta zona caen casi en vertical, pero merece la pena. Otro lugar para sentarse a gozar de las vistas

Cima de Lekanda


Al final se han echado encima de Arraba unas feas nubes grises y el epílogo a este paseo ha quedado un tando deslucido, pero creo que la vuelta de hoy la voy a repetir más de una vez. Si buscais un lugar tranquilo donde pasar el día sin más pretension que disfrutar al aire libre, ese sitio son las campas de Arraba.

Arraba desde Lekanda


Bueno, aun queda el camino de regreso a Pagomakurre, pero no me apetece bajar por la pista. Por la cara norte de Lekanda se desciende hacia un collado y desde aquí se puede enfilar ladera abajo por una pedrera, no sé si se trata de un sendero, pero hay signos evidentes de que alguien ha subido o bajado por aquí, así que allá voy, hacia los prados que se ven abajo.

Por la pedrera hacia los prados


Por ahí se baja


Una vez en la hierba hay que seguir un sendero marcado con pintura, aunque aveces esta se pierde, pero el camino aparece en el GPS, así que no tengo pérdida. Es un sendero que rodea el macizo de Itxina y que en una dirección lleva hacia arraba y en la otra hacia el ojo de Atxular, yo cojo la de atxular, aunque enseguida me abandonaré este camino para seguir descendiendo directamente hacia Pagomakurre, difusaas marcas de pintura azul indicant el camino.

Sendero hacia Arraba


Sendero hacia Atxular


En la última parte del camino se nota que por aquí no anda mucha gente, tengo que andar apartando la maleza y sorteando los barrizales que me voy encontrando, pero finalmente se sale a la pista a pocos metros del parking de Pagomakurre. Una pequeña parada en Larreder para aprovechar la luz del atardecer pone el punto final a la excusión.

Larreder



Un pequeño regalo:
Pincha aquí para verlo en alta resolución


Y las fotos, pero con un poco de música





lunes 19 de octubre de 2009

Torre Salinas: yo por ahí no bajo!

27 de Julio de 2009


Viernes por la tarde, por fin llegan nuestros amigos al camping y podemos montar la tienda junto a su caravana. La tienda es una de estas que se montan en 2 segundos, pero luego hay que hinchar las colchonetas, acomodar las cosas y pasar por recepción a registrarse, y eso lleva su tiempo. La verdad es que estoy impaciente por acabar y marcharme… sí, he dicho marcharme. Estoy en el camping de Isla (Cantabria) donde mi mujer y mi hijo se quedaran el fin de semana con los amigos del colegio del chiquillo… yo me piro a Picos de Europa. En el albergue de Baro me esperan “el intrépido”, “el prudente” y Mati “la correcaminos”, mañana haremos el Torre Salinas.
He llegado ya de noche, pero lo poco que he podido ver promete. Baro es una pequeña aldea muy tranquila y el albergue está genial. Cenamos, charlamos un rato y a la cama, que hay que madrugar.
Apenas despunta el día y parece que estará algo cubierto, pero cuando acabamos de desayunar y salimos fuera del albergue descubrimos que no, que la cosa pinta bien, un cielo azul comienza a verse mientras las nubes se retiran. Las montañas que tengo en frente ya son motivo suficiente para acercarse hasta aquí, pero lo que me voy a encontrar al llegar a Fuente Dé… eso es otra historia.

Montañas que prometen


Aparcamos en la explanada junto al Parador Nacional. Mis compañeros ya se han calzado las botas y las mochilas, pero yo sigo con la boca abierta ante tan impresionante muralla de roca, “pero… ¿por ahí se puede subir?” Pues sí, si se puede (se nota que es la primera vez que estoy por aquí ¿verdad?) Mientras ellos comienzan a caminar yo termino de acomodarme la mochila y comienzo la sesión de fotos. Nos dirigimos a los Tornos de Liordes para acceder a la Vega de Liordes.

Nos vamos a Picos…


… por los Tornos de Liordes


Hoy me toca uno de esos días en los que me cuesta cogerle el tono a la montaña, los Tornos de Liordes no es que sean muy duros, aunque la subida se hace un poco larga, las innumerables zetas que hace el camino parece que no se acaban nunca, apenas acabamos de empezar y ya tengo que pararme a coger aire y fuerzas en cada curva, además parece que el sol va a calentar bien durante todo el día. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, he podido sacar muchas fotos, pero la que más me interesa es la primera imagen que tenga de Torre Salinas, y esta se ha hecho esperar y ha requerido un gran esfuerzo, pero al final ahí está, antes de acceder a las praderas de la Vega de Liordes aparece ante nosotros esta colosal mole de roca, Torre Salinas.

Torre Salinas


Esta imagen ya no nos va a abandonar hasta que comencemos la ascensión por la roca. Pero antes debemos cruzar la no menos impresionante Vega de Liordes, una zona de verdes pastos rodeada por gigantes de piedra.

Vega de Liordes y Torre Salinas


El pequeño arroyo que cruza la vega hasta desaparecer bajo las rocas se empantana en la zona más llana de la vega formando pequeñas lagunas donde se reflejan las todas las montañas, pero hoy sólo me interesa una…

Arroyo en la Vega de Liordes


Torre Salinas reflejada en el agua


Torre Salinas desde la Vega de Liordes


Se acaba la hierba y llegamos a la base de Torre Salinas, este tramo me ha servido para recuperar fuerzas y disfrutar del paisaje. He comentado a mis compañeros que por mí me quedaría aquí mismo todo el día paseando por la vega, pero no, hemos venido a hacer el Torre Salinas y no van a dejar que me quede aquí. Comenzamos a subir.

A los pies de Torre Salinas


Comenzando la ascensión


Se asciende bordeando la montaña por su izquierda, siguiendo el sendero balizado que lleva a la canal de Pedavejo hasta un punto donde nos desviamos a la derecha siguiendo ya sólo el camino marcado por los hitos. Mati va delante, por eso la llamo “la correcaminos”, y “el prudente” de Iñigo la sigue a su ritmo, a mi aun me cuesta un poco avanzar, pero menos mal que ahí está “el intrépido” para dar ánimos y un poco del milagroso aquarius.

”el intrépido” esperando


Ganamos altura con rapidez y el paisaje comienza a mostrarse en todo su esplendor. La nieve aún se mantiene por las zonas más altas no puedo dejar de darme la vuelta cada pocos pasos para contemplar lo que tengo a mis espaldas.

Paisaje de Picos


Vega de Liordes


La nieve que encontramos, no mucha, está blandita y se anda bien, aunque en algunos tramos parece un tobogán por el que no me gustaría tener que deslizarme…

Tobogán de nieve hacia Tiro Pedavejo


“El prudente” y “la correcaminos” siguen sacándonos ventaja, pero yo ya me he entonado y ahora subo bastante bien, así que “el intrépido” decide dar caza a nuestros compañeros y para ello decide tomar un pequeño atajo, o sea, subir en línea recta, da igual lo que se le ponga por delante…

”Bueno, me voy a ve si cojo a esos dos”


”Ahora me pongo de pie”


”Ahora me agacho”


Bueno, dejemos al “intrépido” disfrutando a su manera… los de delante han aflojado el paso y les he alcanzado justo al llegar a una lengua de hielo de dimensiones considerables que cubre una canal y que poco a poco se derrite formando un túnel para dejarnos pasar pegados a la roca. Ha sido un tamo especialmente bonito, aunque por debajo la roca está muy descompuesta y cuesta avanzar, me imagino la pedrera que tiene que haber aquí debajo cuando no hay nieve o hielo. La pendiente también es mayor y hay que agarrarse bien a la pared de piedra, pero ha sido muy, muy bonito.

Entrando en el túnel


Túnel de hielo


Mati en el túnel


Hay que agarrase bien


Iñigo “el prudente” por el túnel


El hielo sigue hacia arriba, pero debemos desviarnos a la izquierda siguiendo los hitos. A partir de aquí viene un tramo muy empinado y con la roca muy suelta, yo no hago más que pensar en la bajada… yo por aquí no bajo… resbala muchísimo y hay que agarrarse a cualquier cosa, rocas, hierbas, lo que sea para no caer hacia abajo. Mientras tanto, “el intrépido” intenta buscar un paso para sortear el hielo y unirse a nosotros.

Ascenso complicado


”el intrépido” buscando por donde pasar


Finalmente volvemos a estar todos juntos y subimos sin separarnos. Pasado este tramo algo complicadillo otra vez hay tiempo para disfrutar de las vistas a uno y otro lado. Aun nos queda un rato hasta la cima, pero el camino es más cómodo, sólo hay que seguir los hitos hasta alcanzar el cresterío.

Vega de Liordes


Cordal hacia Tiro Pedavejo y Peña Remoña


Arroyo en la Vega de Liordes


Peña Vieja, Horcados Rojas, Tesorero… Picos de Europa


Alcanzado el cresterío las ansias por llegar a la cima hacen que cada uno vuelva a andar por su lado, hemos perdido los hitos y buscamos la zona más cómoda para subir entre las rocas y afrontar una pequeña trepada. Yo me decanto por la zona derecha del cordal, me agarro a una roca para trepar y apoyo fuertemente el pie sobre una gran roca que tengo debajo, tomo impulso y la piedra que está bajo mis pies cede y se desliza por la ladera con un gran estruendo, en cuestión de segundos se ha desecho en mil pedazos mientras caía, al final es posible que haya sido una suerte que nos hayamos separado un poco, si llega a haber alguien detrás de mí se lo lleva por delante.
Por fin vemos la cima, un pequeño montón de piedras que bien podría confundirse con un hito marca el punto más alto de esta montaña, después de lo que he sufrido al principio y de lo que me ha costado subir, he sido el primero en llegar y aquí espero a mis compañeros mientras disfruto de la vista.

Hacia la cima


Llegan mis compañeros


Mirando Hacia Peña Vieja


Hace un poco de aire y, aunque luce el sol, se siente algo de frío, pero la sensación de alegría en el grupo es notoria.

Foto de cima


Aprovechamos para reponer fuerzas y pasearnos por la cresta cimera, de frente tenemos las desgarradas paredes de Torre de Liordes y detrás… pero, ¡que es eso! ¿pero qué haces Iñigo? Ya sabemos que “el intrépido” es un fuera de serie, pero tampoco es para tanto…

Paredes de Torre de Liordes


Iñigo adorando a “el intrépido”


Es hora de pensar en la bajada, que el camino de vuelta también es largo y como decía mientras subíamos, en algún tramo puede ser hasta peligroso dadas las condiciones del suelo. Es entonces cuando se ha planteado la idea de bajar por la vertiente opuesta, la verdad es que la idea ha sido mía, me ha parecido que el terreno era muchísimo más cómodo y fácil, sólo había que descender por una pedrera hasta una zona de hierba y rocas y después buscar alguna canal que nos bajara directamente a los prados y pistas que se veían al fondo, hacia el collado de Valdeón. La verdad es que no lo teníamos muy claro, en el GPS no había marcado ningún sendero, pero tampoco parecía haber ningún obstáculo importante, pero, como siempre, ahí estaba “el intrépido” para tomar decisones.

La cosa no estaba muy clara


fueno, a mi me la frefanfinfla, fel fe fiera que fe venga fonmigo


Pues como veis al final bajamos por la pedrera. La idea era buscar una canal que nos bajase hasta el valle, pero la cosa no era tan sencilla…

Al final bajamos por la pedrera


Rápido y sin contratiempos alcanzamos la zona de hierba y comenzamos a buscar una canal por la que descender. La pendiente es fuerte, pero el terreno es muchísimo más cómodo de andar que el camino por el que hemos subido. “El intrépido” va delante, pero como he dicho, la cosa no es tan fácil como se veía desde arriba, las canales son muy empinadas, estrechas y apenas se ve unos pocos metros, Mati, Iñigo y yo no nos atrevemos a meternos por ahí, intentamos localizar algún sendero, marcas de pintura o hitos que nos guíen hacia algún paso que al menos haya sido utilizado por alguien, pero nada, no nos queda más remedio que avanzar a media ladera bordeando la montaña con la esperanza de encontrar algún sitio por donde bajar.

Esto tenemos Hacia la derecha


Debemos avanzar Hacia la izquierda


Vamos sorteando una tras otra las canales que van apareciendo a nuestro paso, pero por ninguna de ellas vemos un camino asequible para todos. En el mapa de Picos de Europa que llevo en el GPS no aparece ningún sendero, tampoco aparece ningún gran obstáculo que nos pueda cortar el avance y nos obligue a retroceder o a subir hacia arriba, pero tengo que reconocer que he llegado a pensar que en algún momento nos íbamos a encontrar con algún cortado, algún destrepe peligroso y tendríamos que volver por donde hemos venido… Hay cierto nerviosismo en el grupo, bueno, en todos menos en Miguel, “el intrépido”.

Las canales se suceden


Y “el intrépido” es feliz


Miguel sigue delante y, desde lo lejos, le vemos hacernos señales, ¡hay hitos y camino! Uff, menos mal, parece que al final no ha sido tan mala idea descender por este lado de la montaña. Una mirada al GPS confirma que estamos casi junto al sendero que viene desde Posada de Valdeón y se dirige a la canal de Pedavejo. Ahora sí, respiramos todos tranquilos, y eso se nota.

Encontramos el sendero


Alcanzamos los prados que veíamos desde la cima de Torre Salinas y que tantas ganas teníamos de pisar, al menos, y seguro que los demás también. Tomamos dirección hacia la canal de Pedavejo para luego descender hacia la pista que nos devolverá hasta Fuente Dé.

Por fin los prados


Nos sentamos al final de la canal de Pedavejo para descansar y comer otro poco mientras observamos la gran cantidad de personas que bajan por la canal, entre ellos un numeroso grupo de un club de montaña con los que coincidimos en un tramo durante la ascensión, aunque al Torre Salinas subimos sólo nosotros.

Ahí abajo descansaremos un poco


Montañeros descendiendo


El grupo de montaña, en fila india, bien ordenaditos, pasa junto a nosotros y continúan su camino. Poco después nosotros seguimos sus pasos, ya sólo nos queda un paseito, primero por una zona de prados y después por una pista balizada como sendero de pequeño recorrido.

Los montañeros se alejan


Y nosotros detrás de ellos


Por la pista


Aun hay tiempo para disfrutar de este paisaje, ahora con la seguridad de que el camino nos lleva a donde queremos ir.

Disfrutando del paisaje


Y con la vista puesta en un horizonte muy cercano con forma de montaña que destaca sobre la estación superior del teleférico de Fuente Dé… una montaña que, a pesar de su nombre, me será difícil olvidar.

Peña Olvidada



Pincha aquí para acceder a la descargar del track



Las fotos, pero con un poco de música





domingo 4 de octubre de 2009

Sierra de Aloña, de cima en cima entre nubes

21 de junio de 2009


La noche anterior me llamó “el intrépido” a eso de las 23:00, yo ya estaba en la cama y a punto de coger el primer sueño, pero bueno, cogí el teléfono “¡que pasa werlisa, que mañana he quedado con dos del club (Aldatz Gora) para hacer una salida por la sierra de Aloña, que si te apuntas!” ¿sierra de Aloña? En ese momento no era capaz de ubicar la sierra de Aloña geográficamente, pero que mas da, una salida al monte es una salida al monte, y si va “el intrépido” la diversión está asegurada, así que al día siguiente, a las 8 de la mañana me recoge “el intrépido” junto con sus dos compañeros del club, Jon y Mati, y ponemos rumbo a Oñate, es que ahora ya se cual es la sierra de Aloña y donde está.
La idea es hacer la sierra íntegramente, así que el punto de partida es el barrio de Urtegain, en la carretera que une Oñate con el santuario de Arantzazu. Dejamos el coche en un aparcamiento frente a un restaurante y comenzamos a subir por un ancho y empinado sendero, demasiada pendiente para ser el principio…

Comenzamos a subir


Atravesamos una zona de bosque, pero enseguida salimos a terreno despejado y podemos disfrutar de las primeras y casi únicas vistas de toda la jornada, las nubes cubren lo alto de la sierra y no nos van a dejar ver prácticamente nada más allá de unos pocos metros.

Vistas Hacia Orkatzategi


Nos metemos en las nubes


Rápidamente, demasiado rápido para mí, y también para Jon, que parece que ha tenido una noche movidita, vamos, que ha estado de juerga hasta las tantas, alcanzamos el inicio del cordal de Aloña y llegamos a su primera cima. Como i ya he dicho las nubes no dejan ver mucho, las feas antenas del repetidor de TV y, de vez en cuando, se intuye la cima de Gorgomendi con su gran cruz.

Por la cima de Belaurko


Por delante van Mati y “el intrépido”, dos auténticos correcaminos, menos mla que Jon va a mi ritmo, sino creo que me habría tocado hacer toda la travesía yo sólo. Las nubes ocultan lo que tenemos por delante y sólo cuando nos acercamos vamos descubriendo cosas, como por ejemplo la fuerte pendiente que nos espera hasta la cruz de Gorgomendi.

Hacia Gorgomedi


Cruz de Gorgomendi


Como digo, a medida que avanzamos vamos descubriendo el camino y me voy dando cuenta de lo que seguramente nos estamos perdiendo, en un día despejado debe ser una gozada pasearse por esta sierra, en el tramo hasta la siguiente cima, Kurtzezar, por delante tenemos un terreno escarpado, con rocas afiladas y resbaladizas por el efecto de la humedad y a la izquierda se intuye una importante caída hacia el valle.

Con cuidado por las rocas


Patio hacia la izquierda


Cima de Kurtzezar


A parte de firmar en las tarjetas del club e ir dejándolas en los buzones poco más podemos hacer, seguir avanzando, de cima en cima, y pensar en repetir el recorrido, pero con buen tiempo, de esta forma alcanzamos Botreaitz, siempre ganando altura desde que iniciamos el cresterío, Botreaitz alcanza los 1.321 metros, máxima cota del día.

Continuamos entre las nubes


Cima de Botreaitz


Descendemos un poco por las rocas para luego volver a subir por zona herbosa hacia la siguiente parada, Arkaitz.

Equilibrio sobre las rocas


Cima de Arkaitz


Seguimos avanzando, ahora es el turno de Urrabiatza con su cima llena de setas…

Cima de Urrabiatza


La roca comienza a desaparecer bajo nuestros pies para dejar paso a la hierba, lo cual se agradece. Por momentos parece que las nubes van a desaparecer, pero no, sólo nos dejan ver un poco el cielo azul y la bonita cima de Artzamburu, que se convierte en una tentación casi irresistible. Mientras tanto, llegamos a la que va a ser la última cima del día, Arriurdin

Atravesando prados


Arriurdin


Artzamburu


En Arriurdin nos tomamos un pequeño descanso para decidir que rumbo tomamos y aprovechamos para hacernos una foto del grupo, bueno, hay alguno que no ha podido resistir la tentación ante tan original buzón para hacernos reír un poco. Las nubes siguen ahí, pero a veces nos dejan ver un poco de lo que nos hemos perdido mientras veníamos.

”el intrépido”… granjero


Por ahí hemos bajado


Foto de grupo en Arriurdin


Vistas hacia la sierra de Urkilla y sus aerogeneradores


Montón de piedras en Arriurdin


Tras el descanso hemos decidido bajar hacia el collado que separa Arriurdin de Artzamburu, la sierra de Aloña de la sierra de Aizkorri, en busca de una curiosa roca, “amabirjinaren sillea”, llamada así porque, según la tradición, la virgen se sentó en ella debido a su forma de silla.

Descendemos hacia el collado


Señales


Matiren Sillea


Parece que ahora las nubes sí comienzan a disiparse y podemos disfrutar un poco del sol y de las vistas de la zona. No vamos a subir al Artzamburu, pero aprovechamos para pasear un poco por la zona y para que “el intrépido” haga lo que más le gusta, subirse a cualquier cosa que esté a más de dos metros por encima del suelo, aunque hoy no ha sido el único, tened cuidado si os lo encontráis por esos montes, que lo suyo es más contagioso que la gripe A.

Parece que despeja


Ladera de Artzamburu


”el intrépido” siempre en lo más alto


¡Sácame una así!


¡Otra de mi lado bueno!


¡Ahora de perfil!


Mati también quiere probar


Y claro… Jon también se apunta


Después de la sesión fotográfica en la pasarela Artzamburu iniciamos el camino de vuelta. Recorreremos la base de la sierra de Aloña primero por sendero y después por pista hasta la primera de las cimas del día, Belauko.

Arbol en las faldas de Artzamburu


Parece que Jon sigue con resaca


Fuente


Como suele ocurrir a menudo, ahora que estamos de vuelta comienzan a desaparecer las nubes y podemos contemplar el cordal que hemos recorrido durante la mañana y lo diferente que es paisaje de aquí abajo, la roca se funde primero con los prados que después e convierten en bosque. Algo que nos llamó mucho la atención fue la gran cantidad de caballos que había por la zona.

Parte del cordal de Aloña


Descendiendo cacia la pista


Prados, caballos y bosque


Mis tres compañeros marchan por delante mientras yo me entretengo en sacar fotos del ganado que pasta en las laderas herbosas de Aloña

Mis tres compañeros


Perdón, ahora sí, mis tres compañeros


Vacas pastando


El Brad Pitt de los equinos


Tras un agradable paseo en amena conversación, llegamos a Belauko. Las nubes siguen ahí, pero ahora están más altas y podemos ver lo que nos ocultaban esta mañana. Ha sido una pena no poder disfrutar al cien por cien de las vistas de esta sierra, pero bueno, así ya tengo excusa para volver.

Ahora vemos Gorgomendi


Camino de vuelta


Adios Aloña


Regresamos por el camino de subida. Mati y “el intrépido” ultiman los preparativos para la próxima excusión, que será dentro de una semana, a la que estoy invitado y que será para mí una de las mejores de este año.

Mati y “el intrépido” por delante


Ha sido bonito compartir la excursión con Mati y Jon. Jon es otro gran aficionado a la fotografía y mientras descendemos nos quedamos algo rezagados, vamos charlando sobre nuestras preferencias, técnicas y equipo cuando casi de repente los dos nos callamos unos segundos, sacamos las cámaras a la par y…

La foto del día


Es que a veces uno no sabe donde acaba el montañero y dónde empieza el fotógrafo, pero es que nos lo habían puesto, como se suele decir, “a huevo”.

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Las fotos, pero con un poco de música




lunes 20 de julio de 2009

Un paseo por Itxina

30 de mayo de 2009


Hoy no tenía muy claro hacia donde tirar, así que simplemente he cogido el coche y he salido de Bilbao, y sobre la marcha he decidido acercarme a Orozco y desde aquí hasta el barrio de Urigoiti, finalmente el destino elegido es Itxina. Y esta vez me adentraré en este fantástico rincón siguiendo el canal de Sintxita, el camino es bastante relajado hasta que se llega al inicio del canal, aquí comienza un fuerte ascensión hacia el collado de Itxingote

La sombre de Itxina es alargada


La subidita hay que tomársela con calma, así que cualquier excusa es buena para detenerse un momento y hacer alguna foto, una cascada, un árbol, lo que sea.

Cascada


Arbol


Una vez alcanzado el collado la pendiente se suaviza y aprovecho las grandes rocas para sentarme a coger un poco de aliento. Se nota la primavera y el buen tiempo, infinidad de lagartijas se cruzan una y otra vez por todo el camino, alguna incluso se atreve a cercarse, así que…

Lagartija


Avanzo un poco y enseguida doy con las marcas de pintura que señalan las diferentes direcciones que se pueden tomar, Lexardi, Altipitax y Gorosteta. Mi primer destino de hoy es la cima de Altipitatx, así que para allá me encamino. Sólo tengo que atravesar una zona de árboles y rocas que enseguida dejan paso al empinado lapiaz que conduce hasta la cercana cima siguiendo las marcas de pintura roja.

Marcas de pintura Hacia Altipitatx


Desde la cima las vistas Hacia Itxina están tapadas por las copas de los árboles, pero frente a mí tengo la despejada cima de Ipergorta, otra de mis cimas favoritas, Usategieta, Odoriaga y todo el cordal de los montes de Arno. La ascensión es sencilla y merece la pena.

Ipergorta y Usategieta


Ipergorta


Cima de Altipitaxt


Aunque aparte de las vistas, Altipitatx bien merece una visita aunque sólo sea por ver uno de los buzones más curiosos de nuestras cimas.

Buzón


Buzón


Buzón


Buzón


Desciendo de Altipitatx por el mismo camino de subida hasta llegar al punto donde se encontraban las señales de pintura. Ahora tomo el camino que marca hacia Gorosteta, pero no me dirijo a esta cima, voy a seguir el camino hasta el paso de Kargaleku, que da acceso a las campas de Arraba, es un camino que no conozco y que nada más introducirme en el frondoso bosque me deja cautivado por la infinidad de rincones que esconde, a cada cual más bonito. A ello contribuye el fuerte contraste de los suelos cubiertos de hojas secas, el verde musgo que se apodera de troncos y rocas y la luz que se filtra entre las hojas de las hayas. Un lugar lleno de dolinas y por el que es un auténtico placer caminar.

Camino Hacia Kargaleku


Dolinas


Hojas secas y musgo


La luz se filtra entre las hayas


Tras un agradable paseo por este camino marcado por hitos y restos de pintura, salgo a terreno despejado, paso junto a una gran sima y enseguida voy a dar a Kargaleku. Aquí aprovecharé para sentarse a la sombra, descansar y comer algo mientras disfruto del paisaje.

Altipitatx


Descansando a la sombra


Las rocas asoman sobre los árboles


Continúo mi camino, esta vez para adentrarme en Itxina en dirección hacia los prados de Lexardi. El camino no tiene ninguna pérdida, al menos en un día despejado como hoy, con niebla esto es otra historia.

Hacia el interior de Itxina


Llevo el GPS y en un momento determinado decido seguir un sendero que sale a la izquierda del que estoy siguiendo, lleva hacia alguna de las cimas del interior de Itxina y da un pequeño rodeo antes de acabar en Lexardi, hoy es un buen día para descubrir nuevos rincones, y desde luego merece la pena hacerlo. El camino discurre primero por lo alto de una loma para luego descender hacia una hondonada, aquí el camino atraviesa zonas de bosque y prado hasta llegar a los llanos de Lexardi.

Desubriendo nuevos rincones


Finalmente llego a Lexardi donde destaca una gran borda que se conserva en muy buen estado. Una pequeña parada para disfrutar del buen tiempo e intentar hacer alguna foto decente de la borda.

Borda de Lexardi


Borda de Lexardi


Lexardi


Otra vez toca introducirse por Itxina, el camino sigue hasta un cruce a pocos metros del ojo de Atxular, aquí se puede optar por salir de Itxina a través del ojo y volver a Urigoiti bordenado la cara este de Itxina o introducirse aún más en este complejo karstico descendiendo en dirección a la cueva de Supelegor, un lugar muy recomendable para visitar y disfrutar de una tarde por Itxina.

Atravesando Itxina


Pero Supelegor no es mi siguiente destino, al menos la cueva, porque adonde me dirijo es a la sima de Supelegor, que queda camino de la cima de Askorrigan. Tras descender un buen tramo se llega a los restos de una borda, aquí se puede seguir descendiendo hacia la cueva de supelegor o coger el sendero marcado con hitos y palos que surge casi a mi espalda en dirección a Axkorrigan.

Camino hacia Askorrigan


Enseguida, en un tramo llano, rocoso y despejado, veo aparecer a mi izquierda, entre los árboles, la oscura boca de la sima Supelegor, desciendo con cuidado, el suelo está completamente cubierto de hojas secas que pueden esconder peligrosas grietas.

Hacia la sima


Este es otro de esos rincones de ensueño que se esconden en Itxina. El mugo sobre las rocas y los árboles toma infinitas tonalidades según la zona y por donde le de el sol. El suelo es una alfombra de hojas que se hunde bajo mis pies, tengo la sensación de que el suelo, o la sima, me van a tragar.

Sima


Sima


Tras un buen rato sacando fotos regreso al camino, me dirijo primero hacia la cima de Urtutxe, quiero repetir una foto que ya saqué hace un par de años, aquella vez la luz era mejor, pero no importa, las vistas desde esta cima también son muy bonitas, hacia un lado una caída vertiginosa hacia Egalesaburu y al otro, Itxina.

Hacia Egalesaburu


Hacia Itxina


Continúo hacia la ya cercana cima de Askorrigan, que marca uno de los cuatro extremos de Itxina, es una cima muy rocosa y hay que tener cuidado de donde se ponen los pies. Allí donde la roca deja algún hueco, la hierba y las flores se han apoderado del terreno. Desde aquí se tiene una de las mejores vistas de Itxina.

Rocas hacia Askorrigan


Cima de Askorrigan


Buzón


Desde la cima parte un camino señalizado con pintura roja en dirección a la cueva de Supelegor y que también es el camino a tomar para dirigirse al paso de Atxaragun. En lugar de descender por aquí, decido seguir el cordal en dirección al portillo de Atxaragún, hay que tener precaución por el tipo de terreno, pero buscando los pasos más sencillos se llega sin ningún problema.

Dejo atrás el cordal


Buscando el paso de Atxaragun


Atxaragun es uno de esos sitios que ponen a prueba las rodillas de cualquiera, es un descenso vertiginoso y que hay que hacer con buen tiempo, o al menos cuando no esté mojado, pues un resbalón te puede llevar directo hasta el canal de sintxita, que está varios cientos de metros más abajo, así que hay que tomárselo con calma, asegurar bien cada paso y no tener vergüenza de echar el culo al suelo cuando haga falta.

Paredes de Itxina


Descenso desde Atxaragun


Tras un descenso que se hace eterno por fin alcanzo de nuevo el canal de Sintxita, por donde empecé mi recorrido, sólo me queda queda recorrer el camino hasta el manantial de Aldabide, disfrutar de sus saltos de agua y descender hasta el aprcamiento del área recreativa de Urigoiti.

Aldabide


Al mirar atrás se tiene la imponente vista de esta cara de Itxina, con las Atxak en primer término y una pared de roca que parece que no tuviera fin.

Itxina



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Las fotos, pero con un poco de música




sábado 30 de mayo de 2009

6 días en Aramotz: un broche de oro (día 6)

23 de marzo de 2009


Durante las últimas semanas, en realidad han sido meses, he recorrido la sierra de Aramotz desde una punta a la otra, de norte a sur, de este a oeste… he iniciado mis recorridos en Artaun, Oba, Mañaria… he caminado por lugares que ya conocía y por zonas por las que, posiblemente, nunca haya pasado nadie… he pisado casi todas sus cimas, pero había dejado de lado la más importante, la que más me gusta y la que, en mi modesto currículo, tiene el honor de ser la montaña que más veces he subido, el Mugarra, y por eso la he dejado para el final. Es una montaña especial y especial tenía que ser también esta ascensión. Para mí era todo un reto que afrontaba con cierto recelo, pero tenía que intentarlo, subir al Mugarra por su arista este.

Hoy es lunes, sí, lunes, he cogido un día libre en el trabajo sólo para subir el Mugarra. A las 9 dejo al chiquillo en la ikastola y me dirijo hacia Mañaria. En Bilbao el cielo está muy brumoso y por el camino hacia Durango parecido, pero al llegar a Mañaria cambia el panorama, un cielo azul intenso asoma sobre el Mugarra y su arista este. Esto promete.
Dejo el coche en el primer aparcamiento que hay al llegar a Mañaria, me calzo las botas y tomo el camino que, por carretera primero y por pista después, lleva hacia Mugarrikolanda. Al poco de abandonar el asfalto la pista se divide en dos, hacia la izquierda gira noventa grados en dirección a Mugarrikolanda, y a la derecha continúa hacia la cantera que devora la montaña, yo tomo esta dirección. A escasos cincuenta metros dejo la pista, por la izquierda, y me coloco por encima de la valla metálica, justo debajo del tendido eléctrico, tengo que subir todo recto por el pasillo que se abre delante de mí. La siguiente referencia es muy clara y evidente, al llegar a la parte más alta, una zona herbosa bajo otra torre del tendido eléctrico, aquí comienza la arista este del Mugarra, a mi espalda sólo queda el vacío creado por la cantera.

Cantera


Mugarra


Comienzo a caminar por la roca un tanto nervioso pensando en lo que pueda encontrarme por delante, pero enseguida me doy cuenta de que, aunque estos primeros metros son casi un paseo, por aquí hay que andar con los cinco sentidos puestos en lo que se está haciendo. Decido guardar el bastón, hoy me van a ser más útiles las manos.

Buscando al Mugarra con la mirada


Primeras trepadas


Por esta zona se avanza bien y tengo la posibilidad de hacer alguna pequeña trepadita, para ir calentando y cogiendo confianza, aunque como he dicho, mejor no confiarse, a veces la caída hacia los lados impresiona un poco, pero la arista, aunque escarpada ofrece buenos pasos y se anda con cierta comodidad y seguridad. De frente siempre el Mugarra, que hasta de lejos impresiona.

Impresionante Mugarra


Más trepaditas


Entre rocas y árboles voy progresando, el camino se hace muy ameno y bonito, además, poco a poco se va ganando altura y mirar hacia abajo se hace más agradable.

Entre árboles y rocas, el Mugarra


Cada vez más rocas y menos árboles


Mirando Hacia abajo


Tras superar algunos descensos y subidas se sale por fin a terreno despejado. Ante mí tengo la parte más complicada del recorrido, hasta aquí ha sido un paseo, pero ahora comienza lo bueno, lo bonito, lo divertido… y lo peligroso.

En terreno despejado


Lo bueno, lo bonito, lo divertido… y lo peligroso


El primer paso comprometido de la arista se me presenta en la subida a Atxurkulu, tiene buenos agarres y la roca parece firme, pero tiene mucho patio hacia la derecha, o sea, mucha caída, se puede evitar bordeándolo por la izquierda, siguiendo un senderillo y subiendo luego a la cima por el lado opuesto sin ninguna complicación, ni lo uno ni lo otro, no voy a exponerme demasiado, pero tampoco voy a renunciar a un poco de emoción. Voy a evitar la parte más complicada, pero al llegar al árbol de la foto me encaramo de nuevo a la arista, desde aquí a la cima, con cuidado, pero más tranquilo.

Atxurkulu


Desde el árbol a la arista evitando el peligro…


o tal vez no


Cima de Atxurkulu


Superado este primer tramo complicado, con un poco de trampa, es cierto, pero para alguien que no sabe lo que es escalar creo que no está nada mal, me siento sobre la cima de Atxurkulu a disfrutar de la imponente figura del Mugarra, a estudiar con la vista el siguiente tramo de arista. En principio no le veo ninguna complicación, salvo la fuerte pendiente, así que para allá me voy.

Estudiando el terreno


El descenso de Atxurkulu no tiene ninguna complicación, un mínimo destrepe y llego a terreno llano, pero poco, muy poco tiempo, enseguida el camino se empina de forma endiablada. Camino lo más cerca posible de la arista, pero no por ella, busco el terreno más cómodo para subir y me paro varias veces a tomar aire, la subidita se las trae. Hacia atrás tengo la bonita silueta de Atxurkulu y del Untxillaitz justo detrás.

Preparado para empezar a subir


Junto a la arista


Atxurkullu y Untxillaitz


Ya casi he llegado a la parte más alta de este tramo, ante mí tengo una bonita pared de roca que superaré por una canal abierta casi en el centro, cada vez me gusta más esto de trepar, de subir pegado a la roca agarrándome con manos, brazos y piernas. Los nervios del principio se han convertido en una ilusión tremenda por seguir avanzando y seguir descubriendo esta arista, ahora estoy completamente seguro de que la voy a completar. Al llegar arriba, descanso un poco para recuperar el aliento y disfrutar de la impresionante vista que ofrecen el Mugarra, su arista y sus paredes grises.

Pared a superar por el centro


Disfrutando del Mugarra


Impresionante pared, impresionante arista


Sigo adelante, ya queda menos. Hay muchos tramos en los que he evitado la arista, pero aún así hay que caminar tan pegado a la roca que no sé qué es peor. Ahora toca hacer un destrepe cuyo mayor peligro es la caída que tiene a ambos lados, pero basta con echar el culo al suelo y deslizarse poco a poco para superarlo sin problemas. Otra vez toca caminar con cuidado y pegado a la pared, de frente va asomando el último tramo de subida y tal vez el más peligroso si se hace directamente por la arista.

Ahora toca destrepar


Por ahí se baja


Pegado a la roca


Tengo ante mí la última parte, la más peligrosa de la arista, pero se puede evitar bien por la izquierda bien por la derecha. Por la izquierda parece fácil, pero la pendiente es tanta que un resbalón puede ser fatal, sin embargo por la derecha parece más cómodo y hay un sendero muy evidente, así que la decisión es sencilla, por la derecha, pegadito a la pared y trepando hasta llegar a la parte alta. La vista hacia atrás es realmente impresionante.

Ultimo tramo de arista


Por ese sendero he subido


Por la izquierda he trepado


Por la derecha treparé


Impresionante la vista


Se acabó, ha sido una experiencia genial, menos complicado de lo que pensaba, eso sí, que conste que he evitado los pasos más complicados. Me siento durante unos minutos a contemplar el camino recorrido, a pensar en el final de esta pequeña aventura por Aramotz… la verdad es que no sé ni expresar lo que siento en estos momentos mientras contemplo la arista bajo mis pies, tal vez lo mejor sea seguir adelante.

Contemplando la arista


Hacia atrás una historia resumida en seis días, hacia delante un cielo azul y la cima del Mugarra.

Hacia la cima…


la cercana cima…


del Mugarra


Es hora de comer, con la única compañía de los moradores del Mugarra y el triste sonido de los camiones en la cantera. Mirando hacia Aramotz recuerdo cada uno de los anteriores días, recuerdo todos los caminos, todas las cimas y todos esos rincones que he descubierto. Me quedaría sentado aquí arriba el resto del día…

El señor del Mugarra


Aramotz


Para el descenso utilizaré el camino normal de subida, bueno, no tan normal, porque ya puestos voy a seguir por la arista hasta llegar a Mugarrikolanda. A pesar de subir por donde he subido y superar los pasos que he pasado, en este tramo aparentemente sin complicaciones, no conviene confiarse, a mi izquierda la caída en vertical puede rondar los cien metros, así que un tropezón puede ser fatal. Aunque las vistas bien merecen acercarse un poquito a mirar.

Caminos marcados


Caída Hacia Mugarrikolanda


Mirando Hacia Aramotz


Fuente de Mugarrikolanda


Un par de destrepes con el culo pegado a la roca dan paso al vertiginoso descenso por la empinada pradera hacia el collado de Mugarrikolanda, un lugar perfecto para tumbarse un rato y disfrutar de esta otra cara del Mugarra y de lo que le rodea.

En Mugarrikolanda


La cercana fuente es un lugar de paso obligado, no sólo para rellenar la cantimplora, sino porque desde aquí se tiene una muy bonita vista del Mugarra

Mugarra desde la fuente


Es hora de regresar. Descender poco a poco por la pista sin dejar de observar las paredes de esta montaña, esas paredes que hace poco tenía bajo mis pies, esas paredes por las que he trepado y que no me canso de mirar, creo que no tardaré mucho en repetir. No puedo evitar acordarme de mis amigos “el intrépido” y “el prudente”, el primero disfrutaría como un niño por esa arista y el segundo se acordaría de todos mis muertos.

El Mugarra me mira


Cresterío


Arista


Pensando en “el intrépido” y “el prudente”


La pista se adentra en un pinar y por unos momentos el Mugarra desaparece de mi vista, sólo a veces se deja ver entre las ramas para finalmente desaparecer. Dos árboles que han sentido tanta atracción el uno por el otro que no han podido resistirse a estar unidos le dan un toque pintoresco a la aburrida pista.

Mugarra se asoma entre las ramas


No puedo estar sin tí…


Recorro los últimos metros del camino de vuelta por la carretera y de nuevo puedo ver el Mugarra y casi toda su arista, esta historia se acaba, pero como dijo aquél, esto no es un adiós, sino un hasta luego, el principio de nuevas aventuras y nuevos retos montañeros…

Arista este del Mugarra


Hatsa luego



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Las fotos, pero con un poco de música





domingo 24 de mayo de 2009

6 días en Aramotz: la cubeta de Galdara (día 5)

14 de marzo de 2009


Hace mucho tiempo que tenía ganas de hacer este recorrido. La primera vez fue una tarde de agosto hace ya tres años y tuve que salir corriendo por culpa de una tormenta cuando apenas había comenzado a caminar. La segunda fue sólo apenas hace una semana, pero la niebla no me dejó ver nada de nada y me tuve que conformar por caminar a ciegas por los senderos y subir el Urtemondo, pero seguía sin saber lo que había ahí abajo. Como se suele decir, a la tercera va la vencida.
Se puede comenzar el recorrido el Lemona, pero hay que meterse entre pecho y espalda varios kilómetros de pista, asfaltada en casi su totalidad, y hoy también he salido tarde de casa, y como no me voy a perder un gran panorama, he dejado el coche junto al último de los chalet, cerca de un refugio en el que se ve movimiento debido a la actividad maderera. Mientras me calzo las botas voy comiendo algo, ya he dicho que he vuelto a salir tarde, y pienso que hoy sí, hoy voy a tener un buen día para dar la vuelta a la Cubeta de Galdara.

Primeros pasos hacia Galdara


El camino no tiene pérdida, al poco de empezar a caminar por la pista un poste de señales nos indica la cercanía de Belatxikieta, un paraje dominado por los refugios y una pequeña ermita dedicada a San Ignacio, otro poste de señales, una mesa, un asador y la puerta de entrada a Galdara.

Hacia Belatxikieta


Refugio


Ermita de San Ignacio


A escasos cinco minutes sobre los refugios se encuentra la cima de Belatxikieta, pero la dejo para el final, así que busco el sendero que dirección norte da acceso a la cubeta, sin embargo no tardo en dejarlo de lado, frente a mí tengo la primera de las cimas que encierran este complejo karstico, Kañometa, y hacia ella me dirijo casi en línea recta, siguiendo un corredor herboso que se abre paso entre el lapiaz hasta alcanzar la cima. A medida que gano altura se va descubriendo ante mí la inmensa hoy de la cubeta de Galdara.

Belatxikieta desde las faldas de Kañometa


Cubeta de Galdara


Enseguida alcanzo la cima de Kañometa, con su reluciente buzón. Desde aquí puedo ver lo que me espera, roca, roca y más roca, pero eso ya lo sabía.

Buzón en Kañometa


Avanzo siguiendo la línea de cresta en busca del descenso y de la próxima cima, tengo dos posibilidades, ir hacia la izquierda, donde se encuentra la cima de Atxandi o hacia la derecha, descender al collado y subir a Pagobakar, me decido por esta segunda opción. Bajo con cuidado entre las rocas hasta una pequeña terraza donde la primavera comienza a brotar y a llenarlo todo de color.

Colores primaverales


Nada que ver con lo que me encuentro unos metros más abajo, un paisaje devastado por el viento, casi apocalíptico, no queda ni un solo árbol en pie, todo son troncos desgarrados, derrumbados y putrefactos.

Arboles caídos


Un superviviente


Troncos desgarrados


Con este panorama tan desolador a mis espaldas afronto la corta subida hacia Pagobakar, pero no puedo evitar mirar de vez en cuando hacia atrás. En la cima de Pagobakar sólo queda la base de lo que supongo en su día fue un buzón. De frente la cima de Atxandi.

Mirando hacia atrás


Cima de Pagobakar


Atxandi


La tentación de subir el Atxandi es grande, pero me queda un largo camino y no mucho tiempo, así que lo dejaré de lado. He bajado de Pagobakar y he vuelto a la zona catastrófica para atravesarla siguiendo el sendero que discurre entre Atxandi y Pagobakar, mi próximo destino será Ortutxueta, que aparece ante mí tras superar una pequeña hondonada.

Tronco caído


Atravesando la zona devastada


Hacia Ortutxueta


El camino desciende rápidamente hacia un cruce de pistas junto a un pinar, giro a la derecha y sigo descendiendo unos metros hasta llegar a un pasillo herboso que se abre a mi izquierda y que conduce directamente hasta la cima de Ortutxueta, a la que se llega tras superar un pequeñísima trepada. Ortutxueta tiene unas bonitas vistas hacia Gaintxorrotx y Urtemondo, este último es mi siguiente objetivo.

Cresterío hacia Gaintxorrotx


Urtemondo, Pagobakar, Kañometa y Atxandi


Cima de Ortutxueta


Cresterío hacia Urtemondo


Bajo de Ortutxueta por la vía rápida, o sea, en línea recta hacia Urtemondo, hasta el fondo de otra hoya donde confluyen varios caminos, y al igual que he bajado voy a subir, en línea recta hacia una mancha de pinos bajo la cima de Urtemondo, este tramo se hace durillo debido a la fuerte pendiente.

Bajada de Ortutxueta


Hacia el fondo de la hoya


Para volver a subir en línea recta


Esta vez no hay niebla que me prive de las inmejorables vistas que ofrece Urtemondo, no sólo sobre la cubeta de Galdara, sino sobre toda la sierra de Aramotz, incluido el Mugarra allá a lo lejos.

Cima de Urtemondo


Panorámica de 360º desde Urtemondo


Buzones en Urtemondo


Galdara desde Urtemondo


Siguiendo un camino marcado con pintura amarilla, la bajada desde Urtemondo es un anticipo del terreno que me espera a partir de ahora, salvo un tramo hasta la base de Pagofín, mi próxima parada, el resto será caminar sobre el lapiaz, sorteando enormes rocas y grietas que van surgiendo a cada paso, esto es Aramotz, y esto es la cubeta de Galdara.

Bajando de Urtemondo


Enormes rocas


Mirando Hacia Urtemondo


Algún hito perdido


Y enormes grietas


Hasta las faldas de Pagofín ha sido un agradable paseo, pero para afrontar la cima lo mejor es poner los pies sobre la roca y trepar poco a poco siguiendo la línea del cordal, la anterior vez que estuve por aquí, el día de la niebla, iba con mi cuñado “el montañero” y bordeamos Pagofín por la derecha, hubo un momento en que casi no pudimos seguir por lo enrevesado del lapiaz

Frente a Pagofin


Mejor por el cordal


Llego a Pagofín justo para la hora del té, así que si me disculpais…

La hora del té


Este simpático y original buzón me recibe en la cima de Pagofín, junto a otro más clásico en forma de… yo diría cohete. Hacia atrás queda Urtemondo y destacan las cimas de Mugarra, Artatxagane y Leungane

Buzones en la cima de Pagofín


Dejo la cima y de nuevo el camino transcurre por terreno cómodo, pero por poco tiempo. Me dirijo hacia Goritxueta donde el lapiaz ya no da ningún respiro y hay que poner los cincoi sentidos en cada paso que se da. Por aquí los temporales también han dejado su huella en forma de árboles abatidos y destrozados.

Por terreno cómodo,


Arboles abatidos


Comienza lo bueno


Busco pasillos por donde puedo, trepo, destrepo y vuelvo a trepar, al igual que en Pagofín busco la arista, es la zona que ofrece mejores sitios para poner los pies.

El lapiaz me mira


De esta forma llego a la cima de Goritxueta, donde su buzón parece presagiar algo que en Bilbao mucha gente lleva esperando más de 20 años…

La copa del rey!!!!


En Goritxueta, en lo más complicado y abrupto del lapiaz de Galdara me tomo mi tiempo para decidir el camino a seguir, en principio lo más lógico sería seguir el cordal, por muy incómodo que sea parece lo menos complicado, pero eso me alejaría de mi último objetivo, Belatxikieta, y se está haciendo tarde. Tengo Belatxikieta frente a mí, bajo la mole de Kañometa, y el terreno que nos separa desde luego no es un camino de rosas, pero si quiero llegar antes de que anochezca no me queda más remedio que ir directamente hacia Belatxikieta y atravesar el corazón de Galdara.

Galdara desde Goritxueta


En línea recta Hacia Belatxikieta


No me lo pienso dos veces y buscando el terreno menos complicado comienzo a bajar en línea recta dirección, sur, dirección a Belatxikieta, dirección al centro de Galdara. La cosa se complica, además del lapiaz tengo que pelarme con la maleza que acaba por envolverme, a base de empujones y tirones me voy haciendo camino. Me ha costado bastante esfuerzo y muchos arañazos, no podía de ni hacer fotos, pero al fin he alcanzado uno de los senderos balizados que cruza Galdara.

Atravesando Galdara


Este sendero lleva directamente al punto donde tengo el coche y lo fácil habría sido seguirlo, pero no, yo sigo empeñado en llegar a Belatxikieta y sigo adelante. Ahora el terreno es menos complicado y aunque no hay caminos marcados sí se intuyen pequeñas veredas abiertas por el ganado, así que aprovecho esta circunstancia para avanzar con relativa facilidad.

A través de Galdara


Un pequeño respiro entre tanta roca


Urtemondo


Mi intención es llegar hasta un pequeño pasillo herboso que remonta las faldas del Elbitxueta, cima que dejo a mi izquierda, para alcanzar el cordal que lleva a Belatxikieta, aquí el camino es algo más cómodo y la roca bastante firme, así avanzo sin problemas, pero entonces me doy cuenta de una cosa, ¡qué sería de este recorrido si no pasara por el punto más bajo de la cubeta de Galdara? A mi derecha, en lo más profundo de Galdara, asoma una mancha verde, es el punto más bajo de Galdara, así que Belatxikieta aún tendrá que esperar un poco.

Hacia el punto más bajo de Galdara


Belatxikieta espera


De esta forma puedo presumir de haber estado en el punto más alto de Galdara, la cima de Urtemondo con 788 metros, y en el punto más bajo, a 541 metros. Durante unos momentos me siento sobre la hierba y contemplo el enorme embudo que me rodea, pero debo seguir mi camino, se hace tarde y algunas nubes comienzan a cubrir la hoya. Ahora sí, ya sólo me queda llegar a Belatxikieta. El esfuerzo, a pesar de que el recorrido no llega a los diez kilómetros, ha sido grande y las piernas lo van notando, ya tengo Belatxikieta al alcance de la mano, dejo atrás una profunda sima, remonto los últimos metros y ante mí aparece la cima, con su mugarri y sus buzones.

Belatxikieta


Me siento sobre la hierba para disfrutar de las vistas sobre la cubeta, las nubes avanzan rápido, tan rápido que antes de darme cuenta casi me han envuelto por completo, me queda el tiempo justo para sacar unas últimas fotos.

Galdara echa humo


Ya solo me queda bajar hacia los refugios de Belatxikieta y volver al coche. Por fin he podido completar ese recorrido que tantas ganas tenía y que seguro volveré a repetir, y hasta es posible que vuelva a atravesar Galdara por su parte más difícil, en busca de los secretos que esconde esta sierra.

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Las fotos, pero con un poco de música